Restaurante Sangacho en Calahonda

Restaurante Sangacho

Datos de Sangacho
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
4.4 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Granada
Localidad: Calahonda
Dirección: C/ Azahar, Blq. 3
Código postal: 18730
Tipo de cocina: Creativa - de Autor, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Sangacho

Ya casi llegando final de la temporada de verano, Antonio organiza las jornadas del pincho anuales en Sangacho durante tres días consecutivos, nosotros acudimos el sábado por la noche en el que además había un concierto de Jazz en directo, lo cual hizo especialmente agradable la cena en la terraza del restaurante, totalmente llena y reservada algunos días antes. El menú (35€) consistió en los siguientes platos:

Tartar de gamba roja y yuzu: presentado sobre media lima en una cama de hielo picado, maravillosamente equilibrado entre sabor y frescura, basado en una gamba roja de una enorme calidad.

Burratina, tomate y pesto: un particular homenaje a Italia en un plato de bonita presentación y sabores frescos, suaves y definidos, francamente bueno.

Ravioli de vieira y pollo con caldo cítrico de maíz y jengibre: una de esas genialidades de Antonio, un ravioli delicioso por su jugoso relleno y sobre un caldo que aportaba mucha chispa por su frescura. Para comerse una docena.

Huevo con caviar y parmentier de foie-gras: el clásico huevo a baja temperatura pero en este caso rebozado y acompañado por una generosa dosis de caviar “Russian Style” de Riofrío y el delicado foie-gras. Una auténtica delicia.

Lasaña de vaca rubia gallega con bechamel espumosa de patata: un plato para terminar y de nuevo aparece ese toque tan especial de la casa, una lasaña de corte actual pero con el sabor de siempre. Fantástica.

Pannacota dulce con mango del cielo: delicioso postre con el protagonismo de los mejores mangos de la zona, ahora en plena temporada, quizá la fruta que más nos gusta, dulce colofón final.

Una vez más, Antonio no deja de sorprendernos con nuevas creaciones que muestran esa cocina tan suya aunando técnica y sabor, buscando ingredientes diferentes pero siempre basándose en el producto local, un menú redondo, original y delicioso, lástima que solo se sirva durante dichas jornadas, pero seguro que algún pincho o plato mantiene.

Para beber se ofrecía el Cava Juvé i Camps que patrocinaba las jornadas, pero en nuestro caso optamos por aportar un Champagne nuestro, un espectacular Charlot-Tanneux “Cuvée Micheline Tanneux” 2008 que resultó delicioso y perfecto con todo el menú. Tomamos igualmente dos cervezas de aperitivo. Copas correctas y servicio adecuado y sin errores, era una noche complicada por el lleno absoluto y la superaron con nota.

Así pues, una deliciosa noche en Sangacho, no se podía estar más a gusto en su terraza -a pesar del lleno- con la banda de Jazz y unas jornadas del pincho más que satisfactorias, que denotan que este es un lugar con una oferta absolutamente rompedora y diferente en muchos kilómetros a la redonda, más que recomendable y en especial para cenas veraniegas. Volveremos.

  • Pannacota dulce con mango

  • Lasaña de vaca rubia gallega

  • Huevo frito con caviar y parmentier

  • Ravioli de vieira

  • Burratina, tomate y pesto

  • Tartar de gamba roja y yuzu

Primera de las dos visitas de este verano a esta especie de bistrot con carta sumamente versátil. De nuevo en la terraza. Servicio muy atento y rápido.

Carta son entrantes sugerentes, ensaladas, carnes, algún pescado, roscas y pizzas.

Seleccionamos una especie de menú panasiático, impensable para cualquiera que llegue a esta pequeña localidad granadina.

Como detalle de la casa, un sorprendente burrito, relleno de queso de cabra cremoso y atún.

Cena para tres:

- Tataki de atún: Generosa ración de lonchas de atún rojo, marcadas por fuera y prácticamente crudas por dentro. Tierno y jugoso. Buenas manos, sí señor.

- Atún kimuchi: Se trata de un tartar de atún rojo con salsa kimuchi (guindillas, cebolla y ajo básicamente) muy suave. Se emplató sobre una base de algas wakame. Original y satisfactoria propuesta.

- Gyozas de pollo y verduras: Estupenda ración (9 unidades) de empanadillas japonesas, hechas a la plancha con un relleno muy sutil. Muy finas.

- Fideos yakisoba: Este fue el plato que menos nos gustó. Los fideos con buena cocción pero con sabor a los que vienen ya precocinados. Las verduras salteadas no ocultaron ese sabor tan a "plástico". Lo mejor, los langostinos que llevaban, ricos de verdad.

- 3 x Bollibao de papada ibérica y kimchi: Clásicos baos o panes chinos rellenos de carne troceada con la tradicional salsa coreana kimchi que la daba un toque "alegre" a la carne. Bien pero se echaba en falta algo más de relleno.

- Costillas lacadas con salsa teriyaki: Repetimos lo que ya probamos hace dos años. Dos buenas costillas muy tiernas y sabrosas; textura casi melosa, se deshacen en la boca. Geniales !!!

Como el tema del vino no mejora, pedimos unas cerveza y echando millas.

Precio total: 99.67€ (inc IVA, 4 cervezas, 1 refresco y 1 botella de agua de 1 litro).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un entrante, un segundo y un postre, con IVA, servicio y sin bebidas.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, Sangacho es el “alter ego” de Antonio Lorenzo, un restaurante de corte más informal y temporada veraniega (solo abre en época estival) donde realiza una cocina más accesible y asequible pero siempre bajo su estilo tan personal. Lo mejor es cenar en la agradable terraza y obviamente fuera de fines de semana, así que un martes por la noche nos acercamos y estuvimos muy a gusto.

La carta tiene varios apartados, raciones, bocadillos, pizzas y por supuesto pinchos, que al final es lo que decidimos pedir, sobre todo los nuevos que no conocíamos de otras temporadas, algunos los pedimos simples y otros dobles, según el tipo de pincho.

Foie micuit con turrón y jengibre (6,5€)
Trompetas de langostinos (4€)
Risotto de trigo y boletus
(4€)
Flamenquín de setas (4€)
Mollete de papada y kimchee (4,5€)
Sandwich de rabo de toro (6€)
Costillas lacadas con teriyaki (6€)

Como siempre todos los pinchos muy interesantes y sabrosos, el foie siempre destacable y originalmente presentado, las trompetas adictivas y crujientes, el risotto de trigo sarraceno rico y contundente, el flamenquín lo más flojo porque estaba algo seco, el mollete muy bueno, el sándwich meloso y por último las costillas muy jugosas. Para el postre estábamos ya muy justos, al final con todos esos pinchos se cena de sobra, así que Antonio nos ofreció un mango de la zona que ahora comienza su temporada y lo cierto es que son maravillosos, nada que ver con lo que viene de América.

Antonio nos enseñó la carta de vinos que ha hecho nueva para el local y lo cierto es que está correcta, pequeña en número de referencias pero resultan todas interesantes, aunque yo pondría algo más de espumosos y generosos, pero bueno, es el eterno dilema de la demanda potencial de los clientes. Pero es un paso adelante y han mejorado en este aspecto, aunque aquí se pida más cerveza. Como en otras ocasiones llevamos algo para beber, en este caso un todavía algo crudo e inexpresivo Alba Pago Miraflores Confitero 2014 al que habrá que dejar un tiempo más antes de atacar otra botella. Copas correctas y servicio amable y cercano como siempre aunque ese día estábamos en familia, los fines de semana son otra historia pues están a tope.

En cualquier caso, una vez más debemos reseñar el buen nivel de la propuesta gastronómica informal de esta casa con el sello de calidad de la cocina de Antonio y donde podremos disfrutar de sus creaciones a precios ajustados en su agradable terraza. Cuando volvamos por la zona en verano iremos a cenar de nuevo, eso seguro.

  • Mollete de papada y kimchee

  • Risotto y trompetas de langostinos

  • Foie micuit con turrón y jengibre

Interesante gastrobar en esta pequeña localidad veraniega ajena afortunadamente al turismo de masas. Pequeño secreto gastronómico que merece la pena visitar. Este restaurante es el hermano menor del cercano El Conjuro, por lo tanto se trata de cocina moderna con raíces mediterráneas a partir de productos locales y mirando en algunos casos a las recetas tradicionales. Dispone de comedor interior con decoración muy moderna y una terraza bastante amplia y concurrida para el verano. La carta incluye además de las pequeñas locuras culinarias y pintxos, platos más sencillos como las populares roscas y pizzas. Todo ello a precios bien ajustados.

Pero desafortunadamente, el joven chef Antonio Lorenzo no está bien acompañado fuera de la cocina. El camarero que nos atendió no ayudó en nada durante la comanda. Le pedimos que los entrantes fueran servidos escalonadamente para poder disfrutar de todos ellos tranquilamente y nos respondió que se servirían según salieran de la cocina sin garantizar ni orden ni cadencia. El caso es que nos puso los cinco entrantes listados a continuación al mismo tiempo, lo que provoca cierto agobio. Menos mal que nos dieron tiempo a terminarlos antes de presentar los segundos.

Ni nos ofrecieron pan ni lo echamos en falta.

Como único detalle de la casa, un vasito con un refrescante salmorejo.

Cena para tres personas:

Entrantes:

- Carpaccio de vieiras, foie y alioli (4.40€): Muy delicada y equilibrada esta propuesta. Muy recomendable. Para mi lo mejor de la cena por la atrevida combinación de sus ingredientes.

- Flamenquín de setas (4.40€): Un guiñó al flamenquín cordobés pero con relleno de setas. Interesante pero nos dejó algo indiferentes.

- Foie micuit con turrón y jengibre (7.15€): Muy bueno. Se presentó con rebanaditas de pan tostado.

- 2 x Kebab de pato (2x4.40€): Como un rollito de primavera bien crujiente pero más grueso y relleno de pechuga deshilachada de pato junto con algo que olvidamos preguntar. Sorprendente.

- Costillas lacadas con teriyaki (6.60€): Dos costillas de cerdo perfectamente asadas después de lacarlas con la salsa teriyaki. Jugosas y sabrosas. Magníficas.

Segundos:

- Pizza Barbacoa deluxe (13.20€): Una pizza con masa muy fina y crujiente con ternera, salsa barbacoa, pollo ahumado, beicon, cebolla y queso escamorza. Una delicia sin duda alguna. Al final se convirtió en la estrella de los segundos.

- Fondue de txuleta y queso de Idiazábal (15.40€): Tacos de chuletón de vaca bien marcados por fuera y crudos por dentro. Se presentaron junto a una pequeña cacerola con el queso ya fundido pero con la temperatura algo baja (se suponía que se mantendría caliente con el calor que debía aportar una simple vela que no fue posible de encender). Me dejó un tanto indiferente.

- Presa al carbón con revueltillo de espárragos (16.50€): Una presa fileteada demasiado hecha por lo que perdió jugosidad. Se presentó con un revuelto de espárragos trigueros. Aceptable.

Carta de vinos muy corta, sin apenas interés y lo que es peor: sin actualizar. Eso explica que hiciese agua en tres intentos y que el camarero no pudiera confirmarnos los vinos de que disponían (poco interés por su parte). Lamentablemente nos tuvimos que decidir por cervezas de barril, aunque afortunadamente bien servidas.

Después de intercambiar impresiones con un receptivo Antonio durante 10 minutos, decidimos ir a tomar los postres al Conjuro. Se disculpó por el tema de la carta de vinos reconociendo que la carta era la del verano anterior y por la actitud del camarero que nos tomó nota. En cualquier caso, le felicitamos por su valentía y el óptimo resultado de buena parte de sus "locuras". Volveríamos sin duda alguna si se terciase la oportunidad.

Precio total: 87.45€ (incluido IVA, un refresco a 2.20€ y cuatro cañas a 2.20€). No cobran servicio.

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local con IVA y servicio incluidos y sin bebidas.

Un año más y nueva visita a este interesante restaurante donde Antonio (El Conjuro) nos propone un concepto más moderno y rompedor, basado en ensaladas, pastas, pinchos, raciones, tapas y pizzas y especialmente orientado a cenas, donde se puede disfrutar de una terraza muy agradable en el centro de la localidad costera de Calahonda. Terraza prácticamente llena y pese a que no tenemos mucho apetito (habíamos comido fuerte ese día), acabamos pidiendo una serie de bocados recomendados por el propio Antonio y todos sumamente placenteros.

Comenzamos con una serie de pinchos y como platos principales pedimos dos pizzas. Los pinchos consistieron en unas mini-burguers de rabo de toro (3,5€), jugosas, ligeras y sabrosas, en perfecto punto para seguir con unos kebab de pato (4€), crujientes por fuera y muy melosos por dentro. Continuamos con los saquitos de queso y gambas (3,5€), bien elaborados pero con un queso muy fuerte para lo que nos gusta y con la pastela moruna (3,5€), un clásico de la cocina mozárabe que juega con los dulces y los salados, con una calidad de fritura impecable. Como último pincho pedimos el ravioli de berenjena relleno de pato (4,5€) que nos gustó mucho igualmente por su melosidad y sabor. La verdad que toda la serie de pinchos resulta muy apetecible. Como pizzas pedimos la carpaccio (15€), con una base de carpaccio de vieira y muy generosa en lascas de foie micuit, distinta, fresca y de marcados sabores y la barbacoa deluxe (12€), con ternera, salsa barbacoa, pollo ahumado, bacon, cebolla y queso escamorza, coronada con un tomate. Sencillamente espectacular, de las mejores pizzas que hemos probado. De postre nadie nos acompañó pero nos apetecía algo ligero y Antonio nos improvisó en el momento una falsa galleta de holajdre con mango y espuma de chocolate blanco que nos dejó con ganas de más.

Para beber y teniendo en cuenta que habíamos ingerido mucho vino en la comida nos decimos por una Cervecitas de Alhambra muy bien tiradas y que acompañaron perfectamente la cena, la carta de vinos es pequeña pero suficiente, con algunas opciones interesantes y a buen precio, con copas además correctas. Servicio joven, atento y amable, en línea con las pretensiones del local.

Pues un año más nos ha vuelto a gustar mucho la propuesta de este local, una propuesta moderna y desenfadada pero con muy buena calidad tanto en la materia prima como en la elaboración de los platos, lo cual atrae a un público variopinto y que siempre sale contento. Ideal para cenas veraniegas con nivel y sin gastar mucho, un local por tanto más que recomendable.

  • Pizza carpaccio

  • Kebab de pato

  • Miniburger de toro

Un año después volvemos a este restaurante, dada la magnífica impresión que nos causó el verano anterior, solo que esta vez cenamos dentro, en un pequeño y acogedor comedor de diseño moderno y muy cómodo. Estábamos solos, todo el mundo se quedaba en la terraza, con lo que estuvimos cenando como en casa.

En este local el amigo Antonio Lorenzo, un cocinero como la copa de un pino, nos propone un concepto de cocina que nada tiene que ver con el de la casa madre El Conjuro, es un concepto de “gastrotapas” y “gastropizzas” realmente rompedor por su calidad y originalidad. Comenzamos con un aperitivo de espuma de patatas con mejillones en témpura sorprendente por su frescura y textura, los mejillones de auténtico vicio. Después fueron desfilando clásicos como el soberbio Carpaccio Sangacho, hecho con vieiras y foie, quizá el mejor carpaccio que conozcamos y otras tapas de nueva creación como los langostinos envueltos pasta filo, producto sensacional y envueltos en una pasta oriental crujiente y chispeante, una maravilla, además del foie acompañado con una compota de “pomodori secchi” siciliano- ¡como prepara el foie este hombre!, y unas berenjenas con velouté de jamón ibérico para chuparse los dedos. Por último llegaron las pizzas, en concreto la Pizza Sangacho, hecha con foie y frutos del bosque y la Pizza escalibada, con una deliciosa escalibada por encima. Pizzas que son verdadera alta cocina accesible para todos. Los postres igualmente fantásticos, con una golosa espuma de galleta maría, una sopa de frutos rojos y un delicado y cremoso tiramisú.

La oferta de vinos no es muy profunda pero hay suficiente para la gran mayoría de la gente, con vinos de un buen número de DO nacionales y un apartado en vinos granadinos, cada vez más interesantes. Los precios son bastante correctos y el servicio muy bueno, tanto en copas como en la conservación y tratamiento del vino. Como Antonio nos deja aportar nuestras botellas la cena pasó a convertirse en un espectáculo comenzando con el magnífico Fino Tío Pepe en Rama –cada botella que abrimos nos gusta más-, un eternamente joven Pouilly-Fumé Pur Sang 1994 de Daguenau, un salvaje -¿cuándo estará esto listo?- Barolo Cicala 1996 de Aldo Conterno y un elegantísimo –es el Zidane de los vinos- Juffer Sonnenuhr Auslese 2004 de Fritz Haag. Un festín total. Servicio de mesas amable y profesional, aunque como estábamos en familia todo fue mucho más distendido.

Fabulosa cena en Sangacho una noche de agosto, solos dentro, tranquilos, con silencio, disfrutando de una cocina conceptualmente rompedora en la zona que nos encontramos y que desde luego resulta deliciosa y original. Como es una zona que visitamos frecuentemente por asuntos familiares tenemos claro que repetiremos todas las veces que podamos. Además y por si fuera poco los precios son muy ajustados, unos 36 euros por persona con todo lo que cenamos. ¡Fantástico!

Sangacho es una sucursal modernizada del restaurante El Conjuro, situado igualmente en Calahonda y uno de los mejores de la costa granadina. El local es pequeño y acogedor, de formas y diseño sencillo y moderno. Nosotros cenamos en la terraza de verano, pero sinceramente hubiéramos estado mejor dentro, pues parecía muy tranquilo.

La cocina es sin duda brillantísima y se trata de una fusión personal con ingredientes del cercano Mediterráneo y de la montaña alpujarreña granadina y almeriense, añadiendo además un cierto toque italiano. Suena raro, pero la ejecución es modélica. Pedimos una serie de platos para compartir destacando muchos de ellos y en especial un tremendo Carpaccio de vieiras, el foie micuit, la lasaña, la presa ibérica, los langostinos rebozados y las soberbias pizzas, auténticas muestras de alta cocina mediterránea, democrática y asequible. Postres igualmente sabrosos y apetecibles, en especial la mousse de frutos rojos.

La carta de vinos es sencilla, con pocas sorpresas, pero con suficientes opciones para elegir, con vinos de la zona, del resto de Andalucía y de varias DO's nacionales. Vinos conservados en cava climatizada. Precios no muy inflados para el nivel del local. Lo mejor sin duda, que nos dejaron llevar nuestro vino sin cobrar descorche, algo que agradecemos enormemente pues con un Puligny-Montrachet 2008 de Pernot, un Barolo Ginestra Casa Mate 1989 de Elio Grasso y un Riesling Zeltinger Sonennuhr Auslese 1976 de Gessinger la cena se convirtió en una velada de las que no se olvidan. Lo único las copas, simplemente correctas, no están mal pero son mejorables. Servicio correcto, sin alardes pero sin defectos.

Pues esta ha sido sin duda la sorpresa gastronómica de las vacaciones, un restaurante original, con una cocina de nivel, producto de un hombre con muchas ideas y lleno de ganas de agradar y que sin duda triunfará con el tiempo. Volveremos sin duda, tanto aquí como a la casa madre, El Conjuro, situado justo al lado. Y ese detalle de dejarnos llevar los vinos cada día nos gusta más. A ver si va cundiendo el ejemplo. Unos 35 euros por persona sin vino. Restaurante altamente recomendable y de muy buena RCP.

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