Restaurante La Fábula

Datos de La Fábula
Precio Medio:
72 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
5.8 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
8.2 10
Calidad-precio:
5.8 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Granada
Localidad: Granada
Dirección: San Antón, 28 (Hotel Villa Oniria)
Código postal: 18005
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 65,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de La Fábula

Fuimos a cenar el pasado dia 28 de Julio.Me llena de satisfacción , saber que hay un restaurante de estas caracteristicas en mi ciudad. Un local donde prima la calidad y el buen gusto por hacer las cosas. Como en todos los restaurante gastronómicos que vamos , elegimos el menú degustación acompañado de su maridaje. Empezamos por unos snacks muy elaborados y no menos sabrosos.Seguidamente nos pusieron 2 tapas.La primera fue una sopa fria de melón acompañado de berberechos . La segunda tapa, un ravioli de gamba espectacular y que será difícil de olvidar.
Empezábamos a palpar que estábamos en un lugar diferente.
El primer plato del menú Foie con una mermelada de manzana ácida.El segundo entrante, arroz cremoso de remolacha con huevas de choco. Sorprendente , con todos los componentes que debe de llevar un plato ( vistosidad, olor y sabor) en una buena mesa.
Llegamos al pescado, mi debilidad.Bacalao encebollado acompañado de trompetas de la muerte. Sin palabras. Un punto perfecto con un sabor increíble.A continuación una sabrosa carrillera de cerdo con sustento.
Seguidamente degustación de quesos. Trinchado por el Maitre delante nuestra. Se agradece este tipo de servicio.Terminamos con 2 postres ,un sorbete de mojito y un ravioli de naranja , con helado de pomelo y sopa de chocolate.Para acompañar el café nos pusieron unos petit fours riquísimos.El maridaje perfecto.
Otro de los temas que no me gustaria dejar pasar es el servicio. Camareros totalmente sincronizados con el Maitre , amables ,profesionales y elegantes. Un verdadero gustazo ver a esos [email protected] andar por la sala.
En la sobremesa estuvimos interesandonos por los componentes del equipo. Amablemente nos pregunto impresiones Ismael Delgado ( Chef del restaurante), al que poco despues se unió Norberto Iglesias ( Jefe de Sala).
Nos comentaban que ambos estuvieron durante muchos años , bajo la tutela de Santi Santamaria, donde coincidieron en el restaurante Sanceloni. Se unieron para este proyecto. Ismael Delgado además consiguio una estrella michelin , antes de embarcarse en nuestra ciudad.
En fin un lugar donde los amantes de la buena mesa, no pueden dejar pasar. Un verdadero gustazo.... Una exquisitez para los sentidos.

Queríamos elegir un lugar “algo especial” para celebrar una onomástica, y no pudimos hacer peor elección. Para ser sinceros, a un gourmet medianamente exigente, es difícil recomendarle algún local en Granada con buenas materias primas, buena cocina, buena bodega y buenos profesionales.
Aparte de otras fuentes, eché mano de la Guía Repsol 2010, algo que suelo hacer cuando quiero elegir algo recomendado, y vi que aparecía este restaurante recogido con nada menos que un SOL. Eso me decidió. Lo reservé con anticipación de una semana.
El chasco fue tremendo. Ni el servicio, ni el menú, ni la profesionalidad (no vi complicidad entre el chef y el servicio), estuvieron a la altura de la factura. Algo más de 500 € para 6 comensales. 5 tomamos el menú-degustación de ese día y 1 optó por comer a la carta.
El menú-degustación es más largo de escribir que de comer. Lo peor no fue eso, es que además entre minucia y minucia tardaban más de 20 minutos. Después de más de 3 horas en la mesa, seguíamos hambrientos pero con ganas de irnos y no volver más. Yo que he probado excelentes menús de degustación en otros lugares de la geografía, esta vez, quedé momentáneamente vacunada para este tipo de menú.
Para abreviar, el menú comenzaba con unas tapitas, diminutas, como ej. un mejilloncito escabechado, en el centro de un plato 50 veces más grande, una jarrita de salmorejo que se tomaba en dos cucharillas, etc. Nada especial.
Ya en el menú venía:
- “Pato confitado con frutas secas” Había que adivinar que fuera pato. Nada delicado de sabor.
- “Fideos tostados con vieiras y calabacín”. Una soperita liliput, muy mona eso sí, con fideos de toda la vida y una vieira que la puedes tomar mejor en cualquier otro sitio especializado en pescados.
- “Pez Limón sobre tirabeques”. Cuando llegó este plato ya cundía el desánimo. Un lomito de pescado en el centro del plato, que no llegó a contentarnos.
- “Jarrete de ternera blanca con patata mortero”. Trajeron a la mesa, un jarrete entero ya cocinado para que lo viéramos, se lo llevaron para partirlo y tardaron en servirlo más de 15 minutos, en porciones rídiculas. La tónica entre plato y plato durante la comida era ésta.
Lo de la “selección de quesos” (que incluía el menú), una ridiculez en tamaño y calidad, que no se compadece con el precio del menú ("lo mejor" la explicación que nos dio de cómo comerlos), en cualquier sitio los hay mejores. El postre iba precedido por un inmenso plato con una bolita de melón insípida en el centro. Si no se ve no se cree. Después de engullir esta bolita, tardaron otro tanto, en traer el postre: unos raviolis rellenos, acompañados de una salsa con sabor amargo, a la altura de nuestra decepción. Hay que añadir, para ser justos, que el menú a la carta fué menos decepcionante. Claro que un plato de jamón ibérico, tiene "poca cocina", si acaso el corte, que no estaba mal; de segundo, una lubina con citronela y pulpa de limón.
No soy de comer mucho, por eso me inclino por los menús-degustación, cuando el lugar lo merece o viene avalado por comentarios elogiosos. En este caso, me he sentido tan decepcionada que no se me ocurriría recomendarlo a nadie. Y no es sólo mi opinión, es la de los cinco comensales que me acompañaban, con los que mi fama de anfitriona, ha perdido más enteros que la bolsa. Fuimos los primeros en llegar y sólo se ocuparon dos mesas más. No sé si el hecho de coincidir con la celebración en la terraza de un cóctel a un grupo, pudiera justificar alguna de las críticas. En cualquier caso, obviando la tardanza, los platos que probamos no son para ser reconocidos con un Sol en la Guía. Tendría que tener el cliente derecho a indemnización, porque te han fastidiado una celebración que sólo podía hacerse ese día. Tras pagar la abultada factura, salimos con la sensación de que algunos menu-degustación son un auténtico fraude. Siento tener esta opinión tan negativa.

Después de varios intentos el pasado viernes logramos reservar mesa en Restaurante "La Fábula" en Granada. El entorno es excepcional, mesa en jardín rodeados de velas y fuentes. Pedimos el menú degustación con maridaje de cervezas que nos llamó la atención por su originalidad. Desde principio al fín nos sorprendió tanto la calidad de la materia prima como la elaboración de los platos, los cuales conjugaban muy bien las texturas, aromas y colores. Con cada plato tomamos una cerveza distinta (desde el aperitivo al postre) que acompañaba deliciosamente. Además del servicio atento y profesional de los camareros destacamos al sumiller, Dani Castro, que con sus explicaciones nos dió realmente un curso de cata. Enhorabuena a Álvaro Arriaga y todo su equipo.

Visita a Granada el fin de semana y aprovechamos para ir a probar los platos de La Fábula, restaurante del Hotel Villa Oniria, del cual había oido que sonaba como futura (y primera) estrella michelín en Granada. El chef, Alvaro Arriaga presume en su CV de haber trabajado en Akelare de Pedro Subijana.

El sitio es precioso, un jardín situado en pleno centro que hace que te sientas en un entorno natural lejos del mundanal ruido. Los platos del menú degustación fueron los siguientes en orden de aparición:

Tapita de pulpo a la gallega con sus patatas y su pimentón presentado en una lata de conserva. Bien, pero sin alardes, me esperaba algo más currado y orginal como aperitivo.
Ensalada de cigala. Se compone de dos partes, por un lado el langostino con una base esponjosa del propio jugo del langostino y, por otra, un mezclum de lechugas envuelta por una fina capa de gelatina de manzanilla. Estaba bueno, pero sin sorprender.
Foie frío hecho sin molde con una capa de gelatina de manzanilla, pequeñas esponjas de frutos ácidos y especias y caramelo de manzana asada. Como los platos anteriores, estando bueno, le faltaba originalidad y calidad de materia prima. El foie, pues ni fu ni foie, y la manzana caramelizada, de andar por casa. Eso sí, había una especie de peta zeta en el foie que le daba un toque gracioso.
Chill Crab. Sin duda el plato más sorprendente de la noche, lástima que ya hubiese probado algo parecido en Diverxo en Madrid. Se trata de un cangrejo cuyo exterior crujiente imita al caparazón pero que se come todo. Nos quedamos con ganas de más.
Rodaballo sobre verduritas y trigueros, nuevamente plato correcto sin sorpresas. Para mi gusto, el rodaballo estaba un pelín demasiado hecho.
Solomillo de buey asado a baja temperatura, chop suey de brotes, reposado sobre meloso de foie, servido con puré de patata tradicional. Buen solomillo de receta estándar, aunque mejorable.
Servido en frasco, un flan de mascarpone, pistachos frescos perlas de piña, todo ello aliñado con miel de arce y acompañado de mojito helado. Pues qué queréis que os diga, en la linea del menú, poco currado para un sitio que aspira a una estrella. No quiere decir que no estuviera bueno, pero por el precio que se paga se espera algo más…
No sé si por la descripción del menú os puede parecer que he sido un poco duro con el título ya que, aunque no cumplió las expectativas, hay que reconocer que todos los platos estaban bastante correctos. No obstante, hubo algo en la cena, a lo que normalmente no suelo darle demasiada importancia, que destacó negativamente, el servicio. Primer detalle, pido una caña y me la traen en un vaso similar a los de chupito alargado…segundo, pido la carta de vinos y no la traen hasta que íbamos por el segundo entrante…tercero, nos traen el vino acabando ya el tercer entrante y tras llamarles en varias ocasiones…cuarto, la descripción de los platos fue nula, cuando trajeron el plato de pescado ni siquiera nos dijeron lo que era y cuando trajeron la carne se limitaron a decir, sooolomillooo. Evidentemente, era un solomillo, pero hubieramos apreciado saber cual era el acompañamiento ya que en un menú degustación no sueles saber con antelación lo que vas a comer, como era el caso. Bueno, y no sigo por no aburrir (si es que no lo he hecho ya), pero que en definitiva fue un desastre.

Por hacer una comparativa con un restaurante que juega en la misma categoría (también situado en pleno centro y en un hotel con encanto de cinco estrellas), me parece que el Senzone, del Hotel Palacio de los Patos, le da mil vueltas en cuanto a comida y servicio. Yo estuve un par de veces, en 2008 y 2009, y me he quedado con ganas de probar el Senzone de Madrid, enfrente de la Puerta de Alcalá.

Volviendo a La Fábula, la bill ascendió a 72 euros por cabeza con vino incluido (Arzuaga crianza), precio por el cual se espera algo más de un restaurante que pretende ser el mejor de Granada. Por hacer el chiste fácil, más que un restaurante con estrella tiene, sobre todo, papeletas para ser un restaurante estrellado.

Para ver las fotos de la cena y otros comentarios:
http://adostiempos.wordpress.com

La Fábula es un nuevo restaurante ubicado en el hotel Villa Oniria de Granada. El entorno es agradable aunque algo reducido, tiene una hermosa terraza que habrá que disfrutar en primavera y verano.

La carta no es muy extensa pero con platos muy sugerentes, como disponíamos de tiempo optamos por el menú degustación (55 € persona). La verdad es que fue una grata sorpresa y no nos defraudo ninguno plato. Como aperitivo nos pusieron una lata de conserva con un salpicón de berberechos y mejillones, a continuación 3 entradas, Ensalada liquida/cigala (impresionante la cigala y el punto de cocción, Foie con pan de brioche, gelatina de manzanilla y esponja de manzana verde(también espectacular)y por ultimo Falso canelón de gamba roja y tocino ibérico (tan bueno como la cigala. Como pescado nos pusieron Lubina Salvaje a la plancha, muy alta calidad y en su justo punto pero escasa elaboración. De carne Cochinillo Confitado, agradable pero fue el plato que menos me gusto y para finalizar Flan de mascarpone, pistachos frescos y perlas de piña sencillo pero muy bueno.

Tomamos el vino de la casa (D.O. Toro) no recuerdo el nombre pero muy bueno, para nuestra sorpresa nos invitaron a los cafés. Para la sobremesa solicitamos dos gin tonic de Citadelle con Fever Tree a los que también nos invitaron.

Una muy agradable sorpresa para una ciudad fantástica para el tapeo en barra, pero que carecía de un restaurante de cocina de autor con categoría.

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