Restaurante Oleo (CERRADO) en Valencia

Restaurante Oleo (CERRADO)

Datos de Oleo (CERRADO)
Precio Medio:
43 €
Valoración Media:
6.8 10
SERVICIO DEL VINO:
6.1 10
COMIDA:
7.5 10
ENTORNO:
7.1 10
Calidad-precio:
6.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: Poblats Maritims
Dirección: Plaza Juan Antonio Benlliure, 9
Código postal: 46011
Tipo de cocina: Valenciana, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo y lunes noche

Teléfono


Opiniones de Oleo (CERRADO)
OPINIONES
40

Un lástima que no haya podido "sobrevivir" a la marcha de Vicente Patiño

Decidimos acercarnos a Oleo después de una temporada larga desde nuestra ultima visita.
Nos situamos en la barra con la idea de tomar unas tapas. El local se encontraba vacío a las 14,30 horas y siguió así hasta el final de nuestra comida, una pena.
Comenzamos a disfrutar desde el inicio del tapeo que consistió en:
- Ensaladilla (la mejor de Valencia)
- Ravioli de rabo de toro con un estofado de robellones (excepcional)
- Coca de dacsa con anchoa (magnifica coca y anchoa jugosisima)
- No pudimos evitar tomar un "rossetjat de fideo" (perfecto)
- Postre: Tatin de manzana con helado de vainilla (lo que menos nos gusto, el postre no estuvo a la altura de lo dispensado).
De beber tomamos 2 vermut Perucchi; 1 botella de Viñas del Vero (Gewurztraminer).
En conjunto en mi modesta opinión y la de mi pareja la mejor barra de Valencia.

Cena de cumpleaños de la señora, y otro año mas en esta fecha para mi desgracia, solos en la sala......

Es la segunda visita que hago a este restaurante, la primera fue para comer con unos pedazos de amigos del foro, buena comida la de aquel dia.

Para esta vez elegimos el menu Oleo que estuvo compuesto por:

-Infusion de bogabante y hiervas (bueneisimo el caldo, daban ganas de reservarlo para hacerse un meloso)

-Anchoa con berengena a la brasa y pimiento asado (este plato por separado no sorprendia pero, al mezclarlo todos los ingredientes en la cuchara esta fantastico)

-Lamina de presa iberica con mostaza y sesamo (muy bueno tambien)

PLATOS PRINCIPALES

-San Pedro con aguacate y cebiche (en su punto y muy fresco el San Pedro)

-Pichon con escabeche de setas (este era uno de los platos que entraba como principal en el menu, pero a la señora no le va el pichon y Vicente tuvo el detalle de darlo a probar, a mi me gusto)

-Lomo bajo ( en su punto de asado y tambien de primera calidad)

EL POSTRE

-Pasion, cafe y canela ( muy refrescante )

De beber pedimos, agua, cervezas y un Nita 09.

El menu a mi entender es mas que completo, con unas cantidades razonables dado la variedad de platos.Creo que es un lugar donde se puede disfrutar una elaboracion de primera y siempre respetando el producto.

Reservamos en la zona de restaurante ( a nosotros si nos preguntaron al llamar) el local es bonito aunque mas pequeño de lo que sugieren las fotos. Elegimos en menú de 43 euros y nos gustaron mucho casi todos los platos, especialmente la brandada, la ostra, el pescado del día, una dorada mas que notable. todos los platos a excelente nivel, incluso el postre, con chocolates en diferentes texturas. De beber Gran Caus cava rosado excelente. En cuanto al servicio, el del vino consistió en dar a probar y punto y el servicio en general por debajo del nivel de la cocina, punto claramente a mejorar. Se notaba que parte del servicio era muy novato y el resto tenia que ir muy apresurado, sobretodo cuando el local se acabo llenando. Personalmente me altera y distrae de lo importante ,que es la comida , cuando veo a los camareros discutiendo o corrigiendose entre ellos. Fallitos de servicio a parte el restaurante es muy recomendable y estoy deseando probar la zona de tapas. El precio incluye vino y GT de Martin Millers (que no prepararon delante de nosotros, lo que tampoco me gusto)

Siguiendo con el comentario anterior de Almolo, disfrutamos de un excelente almuerzo en la sala dentro del menú preparado para "VLC Cuina Oberta", un lunes al mediodía, en un ambiente moderno, tranquilo y elegante.

Tras una aceitunas aliñadas y cata de aceite como aperitivo, tanto los entrantes como el plato principal nos sorprendieron por el buen hacer en su elaboración, suaves en texturas e intensos en sabores.

El delicioso postre ayudó a cerrar una excelente degustación basada en productos de mercado valenciano.

Acompañando, una cerveza reserva en los aperitivos, y una botella de "La Planta", semi-crianza Ribera de Duero, de muy buena RCP.

Servicio de vino correcto y atención cercana de todo el personal, encabezado por el propio Vicente Patiño

Sobre el menú base del VLC Cuina Oberta, 20 € + bebida, salimos a 40 € por persona, incluyendo cafés.

El restaurante Oleo se ha convertido , en mí opinión, en una cita inenudible en Cuina Oberta. La diferencia de precios con los menús que tienen habitualmente, la calidad de los platos que ofrecen en el menú, junto con un servicio siempre profesional dirigido por ese gran jefe de sala que es Felix, hacen que sea una de las mejores opciones (si no la mejor) de este certamen.
Esta vez fuimos a mediodía, con un menú compuesto por 3 platos y postre (uno menos que por la noche)
Empezamos con el pagel en escabeche de cítricos, cubierto con una espuma de vinagre y acompañado con unos granos de granada, para darle un contraste agrio-dulce. Excelente.
Seguimos con una menestra de tubérculos y coles, una elaboración muy sencilla engrandecida por un espectacular caldo hecho con tuétano, pata de ternera y tubérculos.
Como Plato Principal Gazpacho de monte con hongos, plato arriesgado teniendo en cuenta las sensaciones contrapuestas que genera el gazpacho manchego (yo soy de los que no le convence demasiado), pero que en este caso me pareció extraordinario en cuanto a sabor y presentación. Aparecía todo desmenuzado por lo que era muy agradable de comer.
Como colofón de la cena, el postre Calabaza, yogur de limón y anís estrellado. Muy bueno también.
Creo que actualmente Vicente Patiño y su equipo le están sacando el máximo partido a la cocina, con elaboraciones que alcanzan en muchos casos el sobresaliente y así lo demuestran en cada edición de Cuina Oberta.
No es de estrañar el cada vez mayor reconocimiento en las guías gastronómicas. De momento solo se le resiste la Michelín. Tiempo al tiempo...

Primera visita al local dirigido por Vicente Patiño. Un miercoles a mediodia el local estaba a medio gas, una lastima porque una formula como la del Oleo en un Madrid o Barcelona sería un reventón de gente a diario. Estamos en Valencia y es lo que toca, ignorancia gastrónomica en la tercera capital de España.
Nos pusimos en la barra y comenzamos a disfrutar de los clásicos del local; Ensaladilla (de las dos mejores que he probado en Valencia), aros de cebolla, steak tartar (delicioso), falsa empanadilla (Superoriginal y muy conseguida)), ravioli de rabo de toro, coca de dacsa con anchoa, comimos tanto que no pudimos probar los postres (en la próxima visita). Todo estaba delicioso, bien trabajado y perfectamente presentado, el servicio fenomenal, muy pendiente de todo.
Pasamos un rato fantástico atendidos en todo momento por Vicente Patiño.
Recomendable 100%, una lastima no haber ido antes.

Que las cosas estén bien hecas, a veces, nos puede parecer poco. Pero no debe de ser así. El tapeo, en una noche de sábado, cansado por las muchas horas viendo ponencias sobre arroces, es lo que necesitabamos para que la cosa fuera muy distendida. A veces las mesas llegan a comprimir la alegría de una barra, aunque esta sea una barra sentada.
Mientras espero a mis acompañantes una copa de cava de Josep Raventós, y una pretendida ojeada a la prensa, que no llega a materializarse.
Sobre la mesa, mientas decidimos el vino, algunas cervezas, algún agua, y cuatro cucuruchitos, dos con olivas, dos con cacahuetes.
Noto una carta de vinos algo estrecha, con demasiadas ausencias. Y nos dejamos llevar hacia un Ródano Viogner, sencillo, aceptable. Correcto.
En la mesa comienzan a llagar una ensaladilla rusa, una ensalada con pisto y mojama, 4 croquetas de jamón, 1 "falsa empanadilla", que me parece lo mejor de la noche y muy bien resuelto el jeugo imaginativo de una costra no dura, pero con resultantes en boca de partes harinosas, 4 cocas de maíz y anchoa, 4 mini hamgurguesas. La parte de los postres se compuso de una tarta tatín de manzana y un Phostiko, algo triste, que fue la nota más discordante de la sencilla cena.
Servicio correcto.Local lleno, tanto en las mesas como en la barra, con buena acustica y temperatura agradable.
Aunque he comido alguna vez la cocina de Patiño, su parte de tapas me ha parecido muy bien resuelta, sin necesidad de sorpresas y rebusbamientos innecesrios. Equipo de sala muy entregado y servicial.

Manual para perder clientes en cómodos pasos:

1.- Reservada mesa para dos a las 22:00 de un Miércoles 3 de Agosto en Valencia. Bajo mi punto de vista, si un restaurante abre en Agosto ha de dar la misma calidad de servicio, comida y atención que cualquier otro día del año. En Oleo no creo que compartan mi visión, como demostraron con creces.

2.- A la hora de reservar no nos indican si queremos cenar en la zona de tapas o en la de restaurante. Cuando llegamos, sin preguntar, nos acomodan en la de restaurante. Ninguna objeción por nuestra parte.

3.- Aforo bastante completo, pero no lleno, en la zona de restaurante. Una pareja, cuando entramos, en la zona de tapas. Servicio en sala: una camarera y alguien que no puedo calificar de Jefe de Sala porque para alcanzar ese estatus no es suficiente con llevar un traje. Yo lo llevo todos los días y él supongo que todas las noches. En el fondo, no deja de ser, para ambos, "ropa laboral". El hábito no hace al monje. Nos lo demostró.

4.- Tras más de quince minutos de espera se dignan en traernos las cartas. A petición de mi mujer, no porque les naciera. Parece que a la camerera le molesta que se las pidamos. No traen la carta de vinos.

5.- Diez minutos más para tomarnos nota. Pedimos dos entrantes para compartir: presa ibérica y moluscos con pasta. De segundos: pescado del día (me informan que es Dorada) y lomo de ternera. Pedimos la carta de vinos. Cinco minutos más hasta que la traen. No demasiadas referencias y muchas con "No" marcado a lápiz al lado. "Es que estamos a pocos días de cerrar", se justifica el "Jefe de Sala". Y qué. Si no puedes dar el mismo servicio que el 6 de Febrero no abras en Agosto.

6.- Nos traen el vino, Ménade 10, de Rueda. Nos sirven y lo "secuestran" llevándolo a una cubitera que compartimos con otra mesa. No está al alcance ni de nuestros vecinos ni de nosotros. Confiamos en que nos rellenarán las copas cuando las vean vacías. Error. Grave error. El rellenado es aleatorio.

7.- Pasan más de 25 minutos (lo fui controlando) hasta que llega el primer entrante, la presa ibérica. Ración correcta, bien presentada, buen sabor. La carne estaba fría. Nos surge la duda de si es así como se presenta el plato (no es desagrable) o es que se les ha enfriado. Damos un voto de confianza y pensamos que así es la ejecución.

6.- Pasan otros 25 minutos (parece que es la frecuencia de "producción" de la cocina) y llega el segundo entrante: moluscos con pasta. No cambian los platos donde habían servido la presa y no cambian los cubiertos. La ración es escasa, aunque es un plato original en sabor. Dura un suspiro. Nueva espera. Ya lo teníamos asumido. Tic, tac... ¿cuánto tiempo esta vez?...

7.- ... 35 minutos más tarde llegan los segundos. La camarera que estuvo más que seca durante toda la noche literalmente le arrojó el plato con el lomo a mi mujer. Mi Dorada fue depositada con corrección, pero sin ninguna amabilidad. Por supuesto, ni estos platos ni los entrantes fueron comentados. Supongo que el ritmo "frenético" al que estaba atendiendo las mesas le impedía hacerlo. Ni el lomo ni la Dorada fueron platos descollantes. Normales. La ración de Dorada (dos lomitos), justa.

8.- Acabamos. Yo quiero pedir la cuenta, pero mi mujer insiste en que esperemos a ver cuánto tiempo tardan en retirarnos los platos. Ya se había vaciado bastante el restaurante. Siete minutos más de espera.

9.- Nos retiran los platos (nuestra amiga la camarera "simpática") y nos pregunta si queremos postre. Le digo que no, que nos traiga la cuenta. No pregunta si algo nos ha parecido mal o si quermos café. Se la sopla, por decirlo en román paladino.

10.- El "Jefe de Sala" nos trae la cuenta. A él también le importa un pimiento que no hayamos pedido ni postre ni café. Supongo (es un suponer) que sabe que no han dado la talla en el servicio ni en la cocina, pero tampoco nos propone una invitación a cafés ni a copa. Yo no la espero ni la hubiera aceptado, pero es un símbolo más de la calidad del servicio.

En resumen: Han perdido dos clientes (y no somos de los malos) y, evidentemente, no lo recomendaremos a nadie de nuestro entorno: familiares, amigos, clientes, proveedores... En estos tiempos difíciles hay que saber cuidar los detalles. Se cumple el refrán de que el ojo del amo engorda al caballo. El señor Vicente Patiño no dio síntomas de vida y supongo que su personal se "relajó". Igual fue una mala noche, pero fue una MUY MALA noche. Eso sí, mi mujer y yo tuvimos tiempo de tener una amena y muy divertida charla de varias horas comentando las diferentes "jugadas" tanto en nuestra mesa como en las colindantes.

Suerte a todos los que vayáis. Yo no volveré. Sin duda hay mejores sitios en Valencia a los que ir. Sobre todo en Agosto. Sin ir más lejos he estado desde el Lunes 1, tres veces en Vuelve Carolina (dos comidas y una cena) y, pese a que no me acaba lo juntas que están las mesas, reconozco que todo lo demás estuvo a gran nivel: comida, servicio y rcp. Y es Agosto. Igual que cuando he ido allí a principios de Julio.

Acudimos de nuevo al Oleo para probar el menú de "Tastem el maritim", unas jorndas gastronómicas cuyo objetivo es poder conocer algunos restaurantes de la zona del marítimo de Valencia (no en vano, el protagonista de los menús es el pescado), proponiendo unos menús muy asequibles (20€) por las noches y hasta el 15 de agosto.
El menú consta de aperitivo, 2 entradas, plato principal y postre, bebidas aparte.
Empezamos con una Ensalada de bonito, acompañada de unos encurtidos, una sopa de almendras y trozitos de almendra que aportaba el contrapunto crujiente. Extraordonaria
A continuación tomamos un Guisado de sepia bruta con huevo a baja temperatura. Perfecta la textura y el sabor de la sepia con un interesante toque de hierbabuena.
Terminamos la parte salada con una versión del All y pebre, pero sin anguila. En lugar de esta, llevaba rape y dorada, simulando a la anguila, con una textura muy melosa. Un pelín seco para mi gusto, pero excelente de sabor
Para finalizar Albaricoques, tomillo y haba tonka, un postre a base de una crema de albaricoque, otra de vainilla, un helado de haba tonka y una tierra de tomillo. Muy bueno.
Un menú en la línea de la cocina de Vicente (con la inestimable ayuda de Luis), con elaboraciones plenas de sabor y muy equilibradas, aunque esta vez con menos atrevimientos, lógico teniendo en cuenta que el objetivo del menú es llegar al mayor número de comensales.
Tomamos para acompañar el menú un verdejo, concretamente un Menade 2008, muy frutal y fresco, servido a la temperatura correcta y con llenado contínuo de las copas.
Nos extrañó ver en la sala a Vicente, haciendo de camarero, sobre todo teniendo en cuenta se prodiga poco o nada por esos lares, al parecer por la baja de uno de los camareros y cubriendo el expediente satisfactoriamente.
¿Quien mejor para explicar el plato que el propio autor?

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