Restaurante Bohemic en Barcelona
  

Restaurante Bohemic

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Datos de Bohemic
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.1 10
Calidad-precio:
6.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Eixample
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


15 Opiniones de Bohemic

Cada cierto tiempo me gusta ir a este restaurante,actualmente no hay menus eliges y te lo montas Nosotros tomamos para picar
Bravas 9
Trinxat y foie 10
Croqueta 8
Canelón del prat 10
Coca de recapte 9
De segundos tome una entraña de rubia gallega y probe el Cordero del Ripolles 9
luego tome un borratcho para bever tomamos un sauternes chateau coutet y un Juan gil 12 meses i una copa de cava mientras esperabamos
Total 41,92 sin vino muy buena rcp

Os dejo el comentario de http://bravasbcn.blogspot.com
PATATAS: Excelentes dados de talla S. Patata de calidad, nada harinosa y bien frita.

SALSA: Mayonesa tan suave que prácticamente es imperceptible, solamente aporta cremosidad al plato. La mezcolanza colorada, extremadamente espesa, es muy potente, salada y con un acentuado sabor choricero. Incluso al entrar en acción la débil emulsión blanca, no se diluye su ímpetu, y nos encontramos numerosas pepitas de tomate en el rosa fuerte final.

VALORACIÓN: Pese a su ubicación, se ha hecho un hueco en muchos corazoncitos por su dedicación y mimo al producto. La recién estrenada terraza es un plus para las noches de este benigno verano. 4,25€ cuesta la tapa, pero no es el plato estrella, creo que los hay mucho mejores. Especial atención a los postres.

  • Las bravas

Llevaba algunos meses sin ir a Bohemic y hace pocos he vuelto. Ya me gustó en la primera ocasión y esta ocasión, ha sido seguramente la mejor. Esta vez bien servidos, con tempo normal en función de lo que sirven y con nivel gastronómico alto.

Bohemic es de esos lugares en que nadie discute la calidad del producto ni de la cocina. Pero en alguna ocasión ha aparecido algún comentario referente a la lentitud. Esta vez el ritmo de servicio fue óptimo y a diferencia de la última vez, había dos personas en la sala y otra que ayudaba a Mandu -el chef - en la cocina.

Ofrecen tres menús que varían en la cantidad de platos que incorporan y que permiten variación a partir de una carta auxiliar. Si por ejemplo el menú elegido ofrece "un plato de pescado" que ellos llaman "miniaturas" (y que de hecho no son pequeños), hay que buscar en la carta auxiliar en la sección "miniaturas pescado" qué quieres elegir. No es complicado y a mí me gusta el estilo.

Empezamos y previo al menú, pidiendo las famosas patatas bravas de este sitio que destacan por su salsa excepcional. Los entendidos en bravas, discuten si son las mejores de Barcelona o no. A mí me encantan, pero no soy "experto en bravas", y por tanto no puedo opinar a nivel comparativo.

Escogimos el menú degustación medio de42 € y la elección fue la que muestro a continuación.

Como entrantes:
Escopinyes al Gin Tònic
Carpacio de secret ibèric

Como primeros:
Canelons de poularda (los dos coincidimos en la elección)

Como segundos
La bruna dels Pirineus
Llengua amb gambes

Y terminado con el surtido de quesos y después postres

En mi blog muestro las fotos de los platos (falta alguna y la calidad no es óptima). Los que me conocen saben de mi discreción haciendo fotos y esta vez "sufrí" una mesa vecina de bloggers que con tres cámaras y los respectivos flashes, montaban su particular show .. (Mi hijo con su ironía habitual, lo denominó "fetichismo"..:).

Yo intentaba las fotos con la máxima discreción, procurando no llamar la atención, pues tampoco soy demasiado de "hacer amigos" por las buenas.

Uno de los platos que me ofrecieron fuera de carta (Lengua con gambas) resultó un excelente mar y montaña que aún no lo tienen en la carta.

Finalmente los postres que uno fue a base de turrón con chocolate y el otro no recuerdo el nombre ni los detalles, aunque me dejaron buen recuerdo (nunca muestro demasiado interés por los postres).

En resumen, un lugar que seguirá estando en mi Top 15 y que tiene muchos admiradores. Recomendable total.

El vino fué un DO Montsant, el Venus 2006 i para los postres una copa de excelente Sauternes.

Ricard Sampere
www.restaurantscat.cat

Carta renovada con respecto a mi última visita, ahora basada en un menú degustación propuesto por el chef o, alternativamente, dos menús decididos por el cliente mediante la combinación de los platos de la carta. Optamos por esta última fórmula y de las dos opciones, por el denominado menú 1900 a 36 euros.

Además, pedimos unas fantásticas bravas para empezar. Patatas buenas y bien hechas con una salsa con una textura similar a la del romesco. Muy buenas.

Y empezamos con la cena, rompiendo el hielo con un chupito de algo presentado como un mojito de sandía, demasiado dulzón para mi gusto. Nuestro particular menú lo compusimos con: una sopa fría de pepino con navajas (me dijeron que éstas algo sosas), un muy buen y sabroso canelón de pintada y una pizzeta -"no me llames Fabián llámame Paco"- de atún en sashimi con tomate que sirven acompañada de una gota de wasabi, gelatina de soja y un aceite picante (no tanto).

Como platos principales optamos por la dorada (psé-psé) y un buen rodaballo.

Bebimos un Chardonnay Mersault Les Meix Chavaux, de Franck Grux.

Antes de los postres tomamos los quesos (normalitos) y una crema de mimolette que escondía en su interior un bizcocho de zanahoria a la vainilla -no entendimos esa mezcla-.

De postres: una buena crema catalana, una rica tartaleta de manzana con horchata y un rico borracho con chocolate y helado de crema.

Buen café.

GT's en el XIX (Rocafort, 19)

Guardaba un grato recuerdo de la comida del Bohèmic que no del servicio por lo que decidimos repetir. Esta segunda vez mucho más flojito. El sistema de minimenús degustación a mi no me convence, pese a todo la comida bastante bien excepto el tomate con aceite y sal que es eso sin más, tomates sin pelar siquiera, aceite y varios tipos de sal.
Servicio de vinos muy mejorable (temperatura, apertura, faltan muchas referencias de la carta...) y precios de los vinos un poco desfasados.
Pese a todo el local es acogedor y hay platos excelentes como las patatas bravas y el borracho.

Pues simplemente eso, el titulo ia dice lo justo y necesario, las bravas? Pues estan buenas pero no mejores que muchas que he probado y las tapas en general son escasas, por la zona eb la que se encuentra se me vienen a la cabeza mejores lugares para disfrutar de unas tapas buenas y contundentes. Un lugar correcto y recomendable para ir en pareja, mas que nada porque sino no podras respira.r

Extraordinaria experiencia la que tuvimos ayer en este pequeño templo que rinde homenaje a la cocina basada en el producto y en el mimo con el cual es tratado. Fantástico el concepto del bistrot para ambientar como telón de fondo de lo que los anglosajones llamarían “back to basics”, vuelta a los conceptos más primarios de lo que se entiende por cocina: una experiencia que haga que el cliente disfrute más allá de todo artificio. Genial la atención dispensada en todo momento. Estuvimos departiendo al final de velada un largo rato con el chef, Francesc, que nos expuso con una rotunda sinceridad sus puntos de vista sobre el negocio, su concepto, a veces incomprendido, su pasión y su manera de hacer que sale directamente de lo más hondo. A veces, cuesta dinero ser un romántico del oficio. Pero para el comensal acaba siendo un regalo mayúsculo. Una muy cálida enhorabuena por el gran rato vivido.

Y ya entrando en materia lo cierto es que resulta difícil transcribir lo que fue una cena muy redonda. Empezamos con unas patatas bravas para abrir el fuego que estaban celestiales. La receta se la guarda muy en secreto y no me extraña. Mayonesa, ¿sobrasada?... sea como sea, están espectaculares. Siguió un aperitivo de yogur de ceps, cremoso al estilo griego, servido con una cuchara con aroma de pino. Empezó el festival con un steak tartar de carne de potro, tierna, muy tierna. Como sucedió en casi todos los platos la preparación se termina delante del comensal. En este caso, la yema y la salsa del tartar son mezclados delante para dar también el justo toque picante que desee cada uno. Seguimos con un foie a la ceniza con un caldo de pot au feu y verduritas. Excelso. El mejor foie que he probado. Compacto, con una textura tersa y un final delicioso paladeando la carbonilla. Genial el punto de cocción e inmejorable el producto: apenas había perdido nada de su grasa. Un rotundo 10. Continuamos con un sabayón de aguaturma con trufa blanca. Magnífico. Después unos calamarcitos rellenos de butifarra negra. Sería injusto decir que fue el plato que nos pasó más desapercibido. Sólo cabe decirlo si tenemos en cuenta que el resto fue estratosférico. Para acabar la traca nos trajeron un costillar de cabrito cocido a baja temperatura con un fricassé de níscalos, que era para llorar de la risa. La concentración de los aromas, la calidad y el punto de cocción del costillar, que se deshacía en la boca. Otro 10. Para acabar compartimos un postre bautizado como “Recuerdos de la infancia”, un divertimento a base de un sorbete con sabor a caramelo Kojak, una mini-nube como las de las ferias infantiles y unos peta-zetas. Todo esto regado con un Pétalos del Bierzo 2008 (D.O. Bierzo), un vino con ciertas notas balsámicas en nariz y un paso por boca poco astringente y algo floral. Una buena opción surgida de la factoría de Álvaro Palacios. En el postre acompañamos con un Moscato d’Asti.

Por lo demás destacar como ya he dicho antes este concepto de emplatar delante del comensal. La cubertería correcta (nos trajeron cuchillos de Laguiole para la carne) y el coperío Spiegelau. Ambientación muy lograda de verdadero bistrot francés. La atención fue en todo momento muy amable y cercana. En resumen, una recomendación como una casa. Espero volver pronto.

Nueva visita a este lugar, pequeño, acogedor y para disfrutar. Elegimos: micuit con gele de naranja (rico), coca de recate (excelente), calamarcitos de potera rellenos de botifarra negra (mmmmm, el atún (fantástico). De beber un chablis, rico. Café bien.

Tres menús degustación, dos botellas de Agustí Torello Rosado y una de Pétalos del Bierzo. Tabla de quesos (un poco fríos). La carta de vinos no está a la altura de la oferta de comida. Servicio, cuanto menos, curioso; poco profesional pero extremadamente atento. Están en ello. El día que fuimos, el restaurante lleno y el cocinero/propietario solo (!!!!) en la cocina. A las 16 llegó el friega... En resumen, otro de los diamantes en bruto de Barcelona. Recomendable? Absolutamente!!! Pero unicamente a los íntimos, para que muera de éxito...

Restaurante curioso. Sorprenden los manteles, son "mocadors de fer farcells". Trato y ambiente familiar. Vajilla, cuberteria y cristaleria mas que correctas.
Carta muy currada con alguna sorpresa. Carta de vinos suficiente, con algunos precios descompensados. El pan, excepcional.

De aperitvo nos trajeron un chupito de yogur de ceps. Bueno.
Comimos una ensalada de berros y cangrejo real, refrescante.
Unas patatas bravas a su manera. Picantonas.
Una pularda de Bresse cocinada a baja temperatura. Quizas lo mas flojo.
Una presa iberica con higos, excelente.
De postre un borracho al ron con helado y xocolate caliente. Muy bueno.

De beber una botella de Furvus 2.006(D.O. Montsant) a 26,00 €.

Para volver.

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