Restaurante La Lluerna (CERRADO) en Valencia

Restaurante La Lluerna (CERRADO)

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Datos de La Lluerna (CERRADO)
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
6.6 10
Servicio del vino:
6.8 10
Comida:
6.5 10
Entorno:
6.4 10
Calidad-precio:
7.1 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: L'Eixample
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 12,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


112 Opiniones de La Lluerna (CERRADO)

Esa es mi valoración: decepcionante. Despues de comer varias veces y recomendar este restaurante me da pena de que la falta de saber hacer haga que lo que se esperaba una cena agradable se convirtiera en un desastre, debido a un cumulo de ineficiencia: tardaron en atendernos para sentarnos, después mesa con vistas a los aseos, tardanza en tomar nota, 50minutos para servir el primer plato, nos tuvimos que conformar con comernos el pan a secas, despues otros 30 minutos para el segundo plato, para servirnos losdos ultimos deprisa y corriendo. Y ya para colmo de las burlas: 50 cts de servicio por comensal, pagar por un servicio pésimo. Nos quejamos a la camarera y muerta de vergüenza trató de buscar una explicación, al final nos invitó a unos chupitos, de despedida, porque no vamos a volver nunca más. La comida: regular para lo que nos costó.

Me uno a todos los que están decepcionados con este sitio. En los últimos tiempos he ido bastante, y cada vez las sensaciones son peores. Y no es que se coma mal, pero hay mejores opciones por la zona.

El servicio, malo y lento. Pedimos cinco platos. Sacaron dos a los cinco minutos, y luego tardaron 35 en sacar los dos restantes. Inexplicable. Y supongo que como era inexplicable, optaron por no dar explicaciones.

De todas formas, los camareros/as son un dechado de simpatía comparados con el dueño. A buen entendedor...

Y lo que colmó el vaso fue eso que se han sacado de la manga de cobrar por el servicio. No recuerdo cuánto fue (me parece que 0,50€ por persona), pero es inconcebible que te cobren un servicio peor que mediocre. Luego también te cobran el pan. Unos 3 euros por un cestillo con cuatro rebanadas. Literalmente cuatro.

¿La comida? Pues bien. Raciones que no están mal, pero que tampoco emocionan. En nuestro caso: brochetas de langostinos (ni fú ni fa), patatas bravas (buenas), tartar de salmón y mango (bueno), coca de sobrasada (mediocre) y entrecotte (regular).

Otra cosa que no me gusta es que se han acostumbrado a servir durante lustros los mismos vinos por copas, con Mestizaje al frente. Lo único que cambian es el precio, al alza, se entiende. Ni sombra de lo que fueron.

En fin, mal se me tiene que dar, con las opciones que hay hoy en día en Ruzafa, para volver a caer en La Lluerna.

yo solia ir antes...

la verdad es que con los tiempos que corren parece mentira que un local funcione de esta manera.

mi mujer esta embaraza y ni puede comer crudos, en el menu degutacion habia de primero tartar de salmon, no nos lo querian camnbiar por nada de la carta, para no hacerlo largo, despues de enfrentarme al camarero, y este consultar con alguien, nos permitieron cambiarlo solo por las croquetas, que tienen la mitad d eprecio en carta, bien asi lo hicimos. la sorpresa fue cuando en la cuenta noa habian cobrado las croquetas y los menus degustacion completos!!! imcreible.

tambien puedo mencionar que el servicio de pan para 6 personas costo 7,5€

Unos meses después, he regresado a este restaurante. Hemos ido a comer, dado que sabemos que el menú de mediodía es bastante recomendable. Sin embargo, no había menú, no sabemos si por las fechas en las que estamos o porque, simplemente, lo han dejado de ofrecer.

Hemos comido cuatro personas a base de tapas para compartir que estaban, por lo general, bien elaboradas, aunque no con la calidad de antaño. Sin vino ni postre hemos salido a 17 euros por persona, teniendo en cuenta que nos han cobrado 18 euros por cuatro minibrochetas de langostinos, lo que nos ha parecido cercano a la estafa.

La última ocurrencia, desde que este restaurante inició su caída, es cobrar 1,30 euros por persona en concepto de "servicio y pan"...

No recomiendo a nadie cenar o comer aquí a la carta. Hay muchos otros sitios en Russafa donde comer mejor y a un precio más asequible. Este sitio ya no es lo que era.

Hace tiempo había ido a cenar en un par de ocasiones a la Lluerna, y me parecía un sitio agradable. El pasado jueves se me ocurrió acudir con los compañeros de trabajo, previo en cargo de uno de esos menús de empresa concertados. Eramos 23 en la mesa y salimos con la sensación de haber sido absolutamente engañados. La comida escasa, el servicio fatal, 15 minutos entre plato y plato, que desaparecía en cuestión de segundos dado el ridículo tamaño del mismo, y encima, el encargado un maleducado que ni siquiera tuvo la decencia de levantarse de la silla donde estaba apoltronado, cuando, después de pagar los 33 € de cada menu, nos acercamos para manifestarle nuestra decepción. Resulta triste que en este país todavía existan empresarios que no sean conscientes de la facilidad con que se pierden clientes,simplemente por intentar obtener a corto plazo el máximo beneficio de un menú navideño,y lo difícil que es conseguir nuevos clientes.

Otro gran acierto que me tengo que poner al descubrir el menu del medidodia de la Lluerna, dos entradas , una ensaladada y para continuar un brocheta de marisco , como plato principal nos pedimos un arroz negro meloset, estaba a su punto de verdad rico, rico, y abundante ,solamente por el arroz ya valio la pena y de postre un chocolate con helado.
El servicio atento y sin esperas, todo a su ritmo , el local despues del verano cambio un poco su imagen y su carta ha sido renovada, habra que ir descubriendola poco a poco.
Repito una medalla que me pongo por decubrir esta interesante opcion en el barrio de ruzafa para el mediodia.

Hoy (anoche) me he llevado una decepción grande en la Lluerna. Hacía meses que no visitaba este restaurante y ha cambiado mucho. Las croquetas ya no son lo que eran, las bravas tenían sabor a aceite refrito y las sacaron sin casi espuma de ajoaceite. Dijeron que se había acabado el sifón (sin preguntar nosotros nada) y nos sacaron más espuma cuando ya nos quedaba poco más de la mitad. La ensalada de pollo que pedimos muy normalita y el foie lo han cambiado y ya no tiene nada que ver con el que antes servían. Y el fricandó de Pato, nada especial. Y para colmo hacía un poco de frio. Creo que no volveremos más a este restaurante

Sitio agradable que pese a ser interior tiene algo de luz natural en el techo.
Las mesas demasiado juntas, cuando el restaurante esté lleno habrá poca intimidad entre mesa y mesa.
El menú se componía por dos entrantes bastante bien, un plato principal (en este caso arroz, bueno pero demasiado caldoso), postre y bebida.
El postre dejó que desear; unos trozos de fruta con una bola de helado, demasiado sencillo y poco elaborado para salir del paso.
Pese a ello, aceptable aunque se puede mejorar.
Buen provecho!

Llegamos algo antes de las 2 y quizás por eso costó un poco arrancar la comida.... pero una vez cogido el ritmo la comida fue bien. Éramos 4 y tomamos 3 menús de degustación y una hamburguesa de buey para mi hijo. Para beber Albariño Paco y Lola a 16 €.
No había vuelto desde la marcha de Luca y la verdad es que no comimos mal. Cocina de mercado, bien presentada aunque sin muchas complicaciones. Trato amable y muy cariñoso con mi hijo. Local... pues como siempre. El comedor principal muy funcional y quizás algo frío. Copas decentes. Carta no muy larga pero con buenos precios. Servicio que se limita a dejarte el vino en la mesa (con funda de frío, eso sí).

Segunda visita. Noche poco ocupada, cuatro mesas aparte de la nuestra. Eramos dos personas. Camareros dedicados a parlotear con amigos y conocidos en vez de atender las mesas. Solían tener cerveza de trigo. La pedimos y el camarero me mira como a un marciano, ¿cerveza cómo? Bien, la han tenido, la he bebido, pero lo dejo correr. Pedimos cerveza AK Damm. Leo con detenimiento la carta y pedimos una ensalada de pollo en donde se detalla que no lleva pimiento ni cebolla cruda, a las que soy intolerante y que no puedo comer. También un guacamole y un plato de croquetas. Aceptamos pan porque estamos hambrientos y el servicio es lento. Al llegar la ensalada, aprecio que está sepultada por pimiento y cebolla crudos. Hablo con la camarera. ¿Y esto? "Sí, bueno, es que no lleva la salsa que dice la carta, tenía que haber preguntado" ¿Tengo que preguntar si me vais a traer lo que dice la carta o lo que rota al cocinero cada noche? Segunda tapa sin incidentes, pero el guacamole estaba elaborado con infinitos pedazos de cebolla cruda. Ojo al pan: dos rosquillas y dos pedacitos de baguette del día de antes, CINCO €
Salimos escopetados sin postre ni café, nuestra cartera peligraba...

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