Restaurante Sudestada (ACTUALMENTE CERRADO) en Madrid

Restaurante Sudestada (ACTUALMENTE CERRADO)

Datos de Sudestada (ACTUALMENTE CERRADO)
Precio Medio:
56 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
6.4 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
4.8 10
Calidad-precio:
6.7 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Madrid
Localidad: Madrid
Zona: Chamberí
Dirección: C/ Ponzano, 85.
Código postal: 28003
Tipo de cocina: Asiática, Tailandesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo

Teléfono


26 Opiniones de Sudestada (ACTUALMENTE CERRADO)

Comida asiática, bien presentada, muy buenos sabores, servicio agradable en entorno ligeramente informal, aunque adecuado en mi opinión. Mesas para 2 algo pequeñas, poca separación entre ellas.

Nos decidimos por el menú degustación (38 euros por persona) ya comentado en otras notas. Todos los platos de calidad, desde el caldo de pepino de aperitivo hasta el curry rojo de carrillada de vaca final. Postres deliciosos (pastel húmedo de chocolate y crema de coco con helada de maracuyá).

Carta de vinos interesante, referencias españolas bien elegidas, detalles de vinos franceses y de vinos del mundo. Decidimos cenar con cerveza (Kirin). Bebida algo cara (3.60€ cada cerveza, 3.40€ el agua, copa Emilio Hidalgo PX, 5.30€).

Volveremos.

Volvimos a cenaren su nueva ubicación, una pequeña barra a la entrada donde se pueden degustar algunos de sus platos y una sala diáfana, limpia, coqueta y con más separación entre mesas, aun así el ambiente ruidoso (y puedo asegurar que en esta ocasión fuimos nosotros los culpables, mil disculpas).
Han añadido una carta de cócteles para poder tomarlos al inicio o combinados con la comida, nosotros decidimos tomarlos al inicio, magnifica la pomada de xoriguer.
Nos volvimos a decantar por el menú degustación, sobrado, todos los platos al centro para compartir y sin ningún problema la posibilidad de cambiar cualquiera de sus platos, magnificas sus combinaciones y sabores, es una cocina particular, a nosotros nos volvió a encantar.
El servicio amable profesional y atento.
Tomamos Vallegarcia.
Sin duda para repetir.

Sudestada era una de las direcciones que teníamos pendientes de visitar en Madrid debido a las múltiples loas recibidas por su cocina, tanto de la crítica especializada como del boca a boca, sin embargo nuestra experiencia no pudo ser más decepcionante. En primer lugar, el nuevo local no responde a las expectativas, ya que si se cambia de local entendemos que debería ser a mejor. Cierto es que no sabemos como era el antiguo, pero este es un pequeño rectángulo angosto y ruidoso, con una decoración demodé (paredes revestidas de madera) y lo peor de todo es la separación de mesas, las de dos comensales son pequeñas y apenas separan 30 centímetros, con lo que el menú elegido dispone de un plato extra: la conversación de la mesa de al lado. Sobran por lo menos 3 mesas, pero parece ser que el bienestar del cliente está por debajo de la cuenta de resultados.

¿Y la cocina? Pues ni fu ni fa. Pedimos el menú degustación (38 euros) que consistió en un aperitivo de sopa fría de pepino (cobrado aparte y sin mayor interés), unos rollitos vietnamitas Nem Cua, de carne de pato, que fueron lo mejor del menú (aunque me estuvieron repitiendo toda la noche), unos correctos dumpligs de cerdo y verduras con salsa de soja, empanadillas al vapor sabrosas pero que no nos transmitían mucho más, unas samosas rellenas de puré de garbanzo con curry rojo (empanadillas indias de las que solamente pudimos comer el primer bocado, rellenas de una pasta densa e imposible de digerir), un arroz de verduras y cerdo apelmazado y compacto, sin ninguna armonía ni finura, un Sate Kambing o brocheta indonesia de cordero cuyo olor y sabor nos recordó al del "kebap" de la esquina y finalizando con unos insulsos fideos chinos (Mien Xao Hai San) con pulpo, gambas y carne de cerdo sin la más mínima trascendencia y una materia prima de dudosa calidad o quizá excesivo cocinado que termina por cargársela. Para este último plato la otra opción era el curry, pero nos advirtieron que era muy picante y nuestro pobre estómago no está para dichos trotes. Los postres igualmente flojos, una tarta de chocolate seca y sin delicadeza y una crema de coco con helado de maracuyá rica de sabor, pero carente de alma.

Estamos totalmente seguros de que todo es debido a nuestra paupérrima cultura gastronómica, pero lo que nos ofrecieron no nos pareció de superior calidad a lo que nos dan en el chino de al lado de nuestro trabajo, eso sí, allí el menú especial del día es a 9,95 euros. No vamos a decir que no sea un fiel reflejo de la cocina asiática, pero esperamos que nunca nos manden a trabajar por allí pues pasaremos más hambre que Carpanta.

La carta de vinos es escueta y de presentación espartana, son cuatro hojas grapadas y sin encuadernar, pero por lo menos tiene cosas interesantes. Hay oferta de espumosos y blancos, tanto nacionales como extranjeros y una buena presencia de tintos, aunque en estos últimos no profundizamos mucho pues no terminamos de verlos con estas cocinas. La carta se completa con cervezas y cócteles, siendo estos últimos las auténticas estrellas, de hecho en la mayoría de las mesas se veían botellas de vinos tintos y cócteles. Nosotros para variar pedimos champagne, un siempre interesante André Clouet Grande Reserve a 39 euros, doble que en distribución lo cual no nos pareció caro, en general los precios de los vinos no estaban ni mucho menos inflados. Ni que decir tiene que el vino fue lo mejor de la cena, claro. Vajilla y cristalería correctas y servicio destacable, amable, con ganas de agradar y servicial, con buenos detalles que siempre hay que destacar, como preguntarnos qué tipo de copas queríamos para el champagne (siempre lo tomamos en copas anchas, nunca de flauta).

En fin, que dos menús más el champagne y los impuestos, 123 euros de vellón, un precio de estrella Michelín para una cocina de Chino de barrio. Respetamos las opiniones de todo el mundo, pero eso de que estamos ante el mejor restaurante asiático de Madrid…nada de nada, y si es verdad, entonces la cocina asiática y nosotros somos absolutamente incompatibles. Aún así, hay que reservar con muchos días de antelación, pero con nosotros ya no van a tener más problemas. Una y no más, Santo Tomás.

Nuevo? Sí, en ubicacion y en local. En comida no, ya que sigue ofreciendo una estupenda cocina asiatica.
No vamos a descubrir ahora, sus rollitos, dumplings, curries y demas. Todas las elaboraciones estan a un gran nivel. Excepto, lo que para mí sigue siendo su punto débil: los postres. No me aportan nada, muy forzados, buscando igualar la cocina salada. Bastante mediocres la mayoria.
Y los cocktails, que decir de ellos, para tomar 1, 2, 3,... muy buenos.

Si la cocina sigue siendo estupenda, el nuevo local no me lo parece.
Estamos de acuerdo en que han pasado de un local minusculo, algo incomodo con sus humos y olores, a uno nuevo mas grande, pero no por ello mejor.

Al nuevo local le falta alma, compromiso con su comida, con Sudestada.
Podria ser un restaurante cualquiera, de cualquier cocina. No se identifica con lo que es el restaurante. En en el antiguo todos hablamamos de la cocina, pero tambien del local, para bien o para mal.
Aqui me pasa totalmente desapercibido, mas mesas (ojo, otra vez el mal que hay que evitar: muy juntas!), se quiere aprovechar demasiado el espacio. El servicio sigue siendo bueno pero baja el liston. Algunas veces parecen aburridos o cumplen con el tramite de explicar las diferentes elaboraciones sin ninguna ilusion.

Un restaurante que llena todos los dias, que es bastante complicado conseguir mesa, debe transmitir algo mas al comensal que va con ilusion y expectativas.

Seguire yendo, sobre todo por la estupenda cocina que tiene.

Más grande, más bonito, más caro.

Teníamos ganas de probar la nueva dirección de Sudestada, uno de nuestros restaurantes favoritos. Por fin lo conseguimos después de reservar mesa para un sábado por la noche con tres o cuatro semanas de antelación y después de varias intentonas.

Efectivamente el local es bastante más grande que el original aunque las mesas están tan juntas o más que antes. La decoración, bastante sobria, en blanco y madera, con la iluminación bien resuelta y grandes ventanales a la calle, nos pareció que cuadraba perfectamente con el estilo del Sudestada de siempre y le añadía un grado de elegancia.

En cuanto al ambiente, quizás fue lo que notamos más cambiado: como ellos mismos nos reconocieron, mucha gente que no iba antes a Sudestada por el local, la decoración y el problema de los olores de la cocina (olores que, desafortunadamente, no han conseguido eliminar del todo), ahora sí que acude al restaurante. Es decir, el ambiente ahora es un poco “sitio de moda /sitio importante”. Según ellos mismos nos comentaron se está más relajado y se come más tranquilo los días de diario.

La atención sigue igual, con más personal, y con Félix y Pablo al pie del cañón, como siempre.

Pero lo más importante es que la comida sigue estando igual de buena que antes. Sabores igual de rotundos que siempre, potentes y a la vez matizados. Quizás un punto más sutiles en algunas preparaciones.
Como era la primera vez que íbamos al nuevo local nos decantamos por el set menú (38 euros):

- Aperitivo (detalle del nuevo local; en el anterior no lo ponían): Sopa de miso con mejillón (muy rica)
- Nem Cua, muy parecido a los antiguos Nem Tom, pero con carne de pato. Excelentes.
- Samosas de curry rojo y garbanzos: bien crujiente y sabrosa. Con salsa de tamarindo, comino, cilantro y hierbabuena.Para nuestro gusto mejor que las anteriores, de coliflor.
- Dumpling relleno de cerdo y verduras. Los de siempre, y tan buenos como siempre.
- Arroz con verduras y cerdo: lo que menos nos gustó del menú. El arroz tenía una consistencia como de recalentado.
- Brocheta de cordero marinado. Excelente. Servido con pickles (encurtidos de verduras) y salsa de tomate y pickles.
- Curry rojo de carrillada de vaca: qué comentar que no se haya dicho ya de este cury!
- Postres: Mango Lassi y Pastel húmedo de chocolate, bastante agradables.

La cahipiriha (7,50 E,), estupenda.

Con un par de cervezas Kirin, aproximadamente 55 euros por persona.

Lo que más nos gusta:
-La cocina sigue siendo tan buena o mejor.
-Aparte de comer, en Sudestada se disfruta y se pasa bien.

Lo que menos nos gusta:
-Las mesas están demasiado juntas.
-El problema de los olores no ha sido resuelto completamente
-Los precios han subido considerablemente: el Set Menú ha pasado de 31 2 38 Euros en el traslado de local ,más de un 20%!

Qué decir de este restaurante que no se haya dicho (y casi todo muy bueno): Sorprendente, emocionte, divertido, que transmite buen rollo. Los sabores de su cocina son auténticos, reconocibles, rotundos, perfumados; sentado en sus mesas viajas por el Sudeste asiático, pero también por Marruecos y por España… y todo a muy buen precio.
Servicio informal pero muy agradable y eficaz. El tempo aunque algo rápido, es inevitable y forma parte del revuelo general que se produce en la sala (abstenerse románticos para celebraciones de aniversario que deseen luces tenues con reflejo de velas).

Tomamos 5 personas el Set menú (38 euros) que consiste en:
- Aperitivo Sopa de miso con mejillón (muy rica)
- Nem Cua (rollo de primavera vietnamita) Increíble
- Samosas de curry rojo con garbanzos. Muy buenas
- Dumpling relleno de cerdo y verduras. Muy buenos
- Fideos transparentes con mariscos y cerdo. Buenos
- Brocheta de cordero, arroz con verduras y ensaladas. Bien
- Curry rojo de carrillada de vaca. De nuevo, increíble
- Postres variados todos muy ricos (pudding de chai con sorbete de plátano, Té verde japonés matcha sólido, Crema de coco con sorbete de maracuyá, Mango Lassi y Pastel húmedo de chocolate).
Tomamos 2 botellas: blanco Rias Baixas La Cana (21 euros) y tinto Calatayud Atteca08 (23 euros). Ambos muy bien. Elaborar una carta de bebidas que acompañe este tipo de cocina debe resultar difícil, pero parece adecuada. Precios de los vinos algo elevados. Habrá que probar los cócteles.
Emocionante, buena RCP y recomendable si consigues mesa.

De lo más demandado por sus clientes, Sudestada abre sus puertas con un nuevo restaurante y un nuevo concepto en cuanto a decoración se refiere y un toque chic a su servicio, situado a 200 metros del antiguo en calle Ponzano y gracias a nuestro amigo Alberto F. pudimos conocer este lugar regentado por dos grandes artistas en la Sala Félix y Pablo y el artifice en cocina Estanislao.

Su decoración invita a un ambiente acogedor y lleno de confort, el servicio atento, rápido y exquisito en donde explicaban sus platos con detalle y sugiriendo los pasos correctos para así hacer disfrutar el paladar al ritmo del plato y siempre haciendo referencia al grado de picante de los mismos.

Su menú desgustación, fórmula muy acogida por muchos restauradores, si bien su cocina es fusión con toques culturales, se confiere entremezclando la cocina vietnamita, india, china, japonesa y thailandesa e incluso toque argentina diría yo por ello lo atractivo de sus platos y sobre todo resalta la buena materia prima que utilizan, el paladar no engaña....

Nuestro menú consistía en: New Cua: rollitos vietnamitas rellenos de cangrejo y enrollados en hojas de lechuga.
Dupling de cerdo y hervidos
Samosas rellenas de coliflor y patatas y curry
Pollo tandoori a la parrila con arroz vietnamita, raita de uvas
Fideos de harina de soja salteados con cerdo, calamar y vegetales
Curry rojo de carrillada de vaca
De postre, copa de distintos sabores y texturas de chocolates

Maridamos con unas cervezas japonesa Kirin y un enorme vino que estuvo a la altura para acompañar gran parte de sus platos, un pletórico Ossian 2007, culminando con el curry rojo de carrilada de vaca con dos copas de FalFas.

Todos sus platos eran sumamente atractivos a la vista pero tremendamente suculentos en la boca, sin dudarlo recomendaria este lugar por todo, por su trato, por su carta menú , y sobre todo porque relación calidad precio exquisito, el set de menú por persona 38E precio más que razonable.

Fuimos a cenar a Sudestada una noche más (es uno de nuestros restaurantes preferidos de Madrid), y nos sentamos en la pequeña barra, ya que el local es pequeño y tiene pocas mesas, por lo que hay que reservar con suficiente antelación, cosa que no habíamos hecho. Nos resultó tan cómodo o más que en las mesas.
Como su nombre indica, Sudestada está especializado en cocina del Sudeste Asiático, adaptando los productos españoles a sus platos.
Empezamos con dos magníficas caipiriñas, preparadas en el momento. Y como de costumbre pedimos el Set Menu, menú degustación que permite probar muchas de las especialidades del lugar a un precio de 31,50 euros.
Empezamos con los Nem Tom (rollos vietnamitas envueltos en hoja de lechuga y aderezados con cilantro, hierbabuena y albahaca: muy buenos), los Dumplings (empanadillas al vapor de carne de cerdo, de lo mejor de la noche), y las samosas de verdura (crujientes y sin rastro de grasa, estupendas); seguimos con la brocheta de cordero especiado (espectacular: qué distinto este cordero del de otros restaurantes de este estilo), y arroz con verduras; y terminamos con el curry de carrillera ternera, uno de los mejores platos de Sudestada (en general todos los currys del restaurante son magníficos), bien picante, con unas carrilleras de una calidad poco frecuente en restaurantes de cocina asiática en Madrid. De postre, yogur batido.
Aunque al pedir la comanda te preguntan si te gusta el picante para poder adaptar los platos a gusto del cliente, lo mejor (al menos para nosotros) es dejar que los platos salgan tal cual están concebidos en cocina. Eso sí, como escribió F. Point -¿o fue JC Capel?-, en Sudestada lo que pica, pica y lo que perfuma, perfuma. Son sabores potentes pero que no enmascaran para nada el producto que estás comiendo (más bien lo potencian).
Los dos menús, con 2 caipiriñas (6,50 euros cada una), 2 cervezas Kirin (tienen una carta de vinos correcta, pero aunque algunos blancos con barrica van bien con esta comida, nosotros preferimos la cerveza), un café y un té, 92, 50 euros.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ:
- La cocina: sabores auténticos, rotundos, estupenda materia prima.
-El servicio: informal, agradable y colaborador.
-Los cócteles, especialmente la caipiriña
-No hay doble turno
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ:
-Por poner un pero, la planta inferior del restaurante, bastante desangelada.
-La larga espera que llevan para poder cambiarse a su nuevo local.

Simplemente comer cocina asiática de ese nivel es dificil hasta en Madrid.
Hay que dejarse llevar por el menu degustación y no complicarse la vida.
Los platos, en ocasiones son excesivos.
Los postres muy excesivos aunque merece la pena meterse en ellos. El de chocolate es demasiado recargado.
No olvidar los cocteles.
En este restaurante no debe uno ir a buscar mas que comer, el local es ruidoso sin decoración con un servicio muy amable y profesional.
Pronto se van a cambiar de local, espero que eso no suponga incremento de precio, reducción de ración y ese tipo de cosas que están muy de moda.
Los guancho/asiaticos del Sudestada saben trabajar muy bien la cocina asiática.

Local situado en el centro de Madrid, con parking públicos cercanos en la zona.

La fachada del local es pequeña y bien decorada pero en cuanto entras te desubicas sobre todo si llevas una idea preconcebida como a nosotros nos paso.

Sala cuadrada con las mesas muy juntas y pequeñas manteles unipersonales de papel, pequeña barra y la cocina a la vista, creemos que abajo tiene otro salón por que al hacer la reserva en principio nos pensaban situar en el, una fachada totalmente acristalada y la otra con frío azulejo blanco y un gran reloj con fecha que recuerda a una estación de metro, el murmullo de las conversaciones es alto y los camareros pasan raudos entre las mesas, totalmente lleno, hasta aquí el local, te quedas un poco en cuadro ya que esperas una atmósfera mas relajada, pero todo esto no importa en cuanto comienzas a comer.

Una pequeña carta con numerosos platos, pero como no somos expertos de este tipo de cocina asiática nos decantamos por un menú tipo degustación que nos recomendaron por 30€, con 3 primeros y 3 segundos.

Aquí comienza un festival de platos perfectamente ejecutados, alimentos con salsas y condimentos difíciles de explicar y de una calidad incomparable con guarniciones de hierbas frescas para acompañar al principal con unos aromas que se integran de una manera perfecta, son sensaciones,que a nosotros nos encantaron en esta cocina asiática de calidad.

El servicio de sala muy bien compaginado con la entrega de los platos en tiempo y bien explicados, siempre amabilidad.

La carta de vinos cortita mayoria de blancos, bien, nos a decantamos con una entrada de cerveza Kirin, y luego la comida la continuamos con un Riesling Dr. Burklin-Wolf, Wachenheimer Rechbachel del 1998.

Sin duda, imperdonable su visita si eres un amante de la cocina asiatica. Muy recomendable.

RCP Buena

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