Restaurante Cafe de Oriente en Madrid

Restaurante Cafe de Oriente

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Datos de Cafe de Oriente
Precio Medio:
47 €
Valoración Media:
6.7 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
6.6 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Centro
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 39,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: No

Teléfono


5 Opiniones de Cafe de Oriente

En pleno agosto resulta difícil encontrar en Madrid propuestas gastronómicas interesantes y a un precio moderado. El Café de Oriente cumple ambas premisas. Está situado en un lugar difícilmente mejorable, enfrente del Palacio Real, muy agradable en una fresca noche veraniega. Las mesas están muy bien montadas, de forma sobria y elegante. El jefe de sala muestra una magnífica actitud, de una vieja escuela bien entendida, a la hora de acoger a los comensales, lo que transmite a los camareros, amables y cercanos.
Empezamos la cena con una Gilda de anchoa de Santoña y gelatina de Bloody Mary, un guiño a ese clásico de los aperitivos, con muy buena materia prima.
Siguió un excelente ajo blanco con tartar de bonito ahumado y uvas, con un contraste muy bien llevado entre el pescado y la sopa fría, que nos preparó para un plato que me dejó francamente impresionado, un escabeche de chicharro a la cántabra con manzanas del país. Para un amante, por la tradición pesquera de mi familia, de los escabeches, me pareció gustativamente brillante, nada invasivo como suelen ser algunos sobrados de vinagre.
Aunque buena, la pequeña marmita de setas del Valle de Soba con mariscos y moluscos, no me impresionó especialmente, como si lo hizo, en cambio el bonito del norte a la plancha con compota de tomate especiada y mahonesa de berros, muy buena materia prima, tratada con respeto, y realzada con la salsa. Brutal la pechuga de gallina de caserío, rellena con foie con arroz cremoso de espinacas, cocina de siempre, elegante y familiar al mismo tiempo. Para terminar, una excelente leche frita (cremosa a rabiar), con nectarinas y helado de vainilla, broche de oro a una magnífica cena.
Como ese día el cuerpo no estaba todo lo bien que debería, nos conformamos con un par de copas de un buen Rueda, joven y aromático. Fue una lástima, porque la carta de vinos tenía una serie de referencias realmente interesantes a precios muy competitivos. Quedará para una ulterior visita que, de buen seguro, se producirá. El lugar y su excelente cocina lo merecen, sin duda alguna.

Día de fiesta en Madrid y nos animamos a probar la fórmula Restaurant Week en este superclásico de la Plaza de Oriente. Comida para dos adultos y un niño.
Reservan en dos turnos (13.00 y 15.00 horas) y como llegamos a las 12.45 h. nos sugieren amablemente tomar algo en la cafetería. Detallo todo pues luego lo incorporaron a la cuenta final: Cerveza, copa de Torremilanos 2008 con unos canapés de tortilla y de sobrasada con membrillo.
Pasamos al agradable salón de la chimenea, ladrillo visto, bóvedas y decoración clásica, todo correcto.
El menú, al consabido precio de 24+1€, constaba de un aperitivo, una entrada, un plato principal (a elegir entre tres), un postre, agua mineral y delicias de su obrador (petit fours).
- Aperitivo:
Ravioli de setas con salsa de trufa y parmentier de hongos con aire de castañas. Correcto.
- Entrada:
Ensalada de langostinos con tartare de aguacate y escabeche de trompetas. Curiosa armonía.
- Principal:
Muslo de pintada rellena de hongos y frutos de invierno. Trufado, muy conseguido. También probé el guiso suave de zancarrón de ternera gallega, meloso y rico.
- Postre de tarta al whisky con pistachos y dulce de leche. Correcta. Petit fours de bocaditos de nata y trufas, bien.
He de hacer notar que tuvieron un detallazo, de la carta pedimos para la peque un solomillo (que marcaba aprox. 30€!). Le trajeron el aperitivo y la entrada (declinamos la entrada), el solomillo, postre, petit fours y demás y lo facturaron también a 25€.
Tienen carta de cafés e infusiones, y Selección de vinos para menú RWeek con 1 Cava, 1 Champagne, 4 blancos y 4 tintos. Nos decantamos por un Jean Leon Petit Chardonay (19€+IVA).
Todo lo citado, incluido el aperitivo en cafetería, dos cafés y un PX San Emilio de Lustau, 117,02 €.
Resumiendo, local y cocina 100% clásicos sin otras pretensiones, pero todo bastante correcto, cocina agradable y servicio muy amable.
Así se ganan clientes aprovechando la Restaurant Week...

Este es un restaurante clásico, sin más pretensiones, pero con un servicio atento, en un entorno acogedor, y con una cocina correcta. El precio está equilibrado para lo que se ofrece. Es un buen sitio para reunirse con amigos tranquilamente a comer o cenar y charlar tranquilamente. Agradable.

Cena para 11 personas. El comedor salvo una mesa estaba lleno a pesar de ser un martes. La mayoria de las mesas ocupadas por extranjeros. Eran casi las 11 y les dijimos que queriamos cenar rapido y en esto tengo que reconocer que no estuvo mal el servicio ya que con cafes teminamos a las 12,30 lo que no esta mal al ser 11 pax pidiendo a la carta. Aunque lo mejor es lo de la "carta".
Pedimos unos entrantes para compartir :
-Jamon: bueno
-Txangurro: bueno
-Croquetas: bien
y como segundos : un taco de atun, varios meros salvajes , dos rodaballo y una presa iberica.
Pues bien, aparece el camarero y nos dice que no hay atun porque tienen un menu degustacion y que ese dia habian consumido todo... bien. Lo entendemos. AL cabo de 15 minutos vuelve a aparecer y dice que faltas 3 meros y añade: "es que claro, han pedido todos lo mismo. Hay que variar un poco"... en fin, sin comentarios. Decir que a un comensal le echaron una copa de vino tinto encima. Que uno de los camareros hablaba ingles, lo que me parece bien, pero es que no hablaba español... y se dirigia a nosotros en ingles.
Los postres muy buenos. Lo mejor. Comentaron que la tarta de chocolate era excelente y yo pedi un bizcocho de cerezas con crema de requeson riquisimo.
El remate vino con los cafes. Dejan un par de bandejas de petit fours y ¡¡¡ estaban llenas de hormigas ¡¡¡¡. Pedimos que las retiraran y ni una disculpa.
El vino fue el de la casa: un Cune y un Rueda que no se cual era porque no tomé.
El precio tampoco lo sé pero supongo que menos de 65 € /pax no fue ya que los segundos platos rondaban los 30 €.
En resumen, para no volver

Situado en pleno centro de Madrid,frente al Palacio Real y la Catedral de La Almudena.En el café y la terraza se mezclan tradición e historia con un ambiente cosmopolita y animado.
El restaurante se ubica en los sótanos abovedados del antiguo Convento de San Gil, un edificio del siglo XVII cuyas dependencias sirven hoy de salones a este elegante restaurante.Por la noche hay unas bonitas vistas del Palacio Real.La decoración de las paredes la forman copias de cuadros famosos pintadas a mano por autores anónimos que se venden.La separación entre mesas es mas que correcta.
Existen diferentes opciones para comer(carta,almuerzo cerrado 29€+iva y 2 menús degustación)
Pedimos el menú largo compuesto por 5 platos+ 2 postres y salimos encantados por la calidad y cantidad de un equilibrado,bien concebido y notablemente resuelto menú,así como por un estupendo servicio,estética presentación de los platos;cubertería y vajilla impecables también.El menú fué de menos a más,destacando un sobresaliente,fresco y sabrosísimo mero emparrillado con erizos rellenos de boletus y un secreto ibérico fabuloso.
Los postres también estupendos,originales y bien presentados.
Carta de vinos con presencia mayoritariamente nacional,excepto Champagne a precios 2x1 aprox.algo elevado en mi opinión para vinos top.El precio es sin bebidas.
Agradable sorpresa en pleno centro de Madrid.

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