Restaurante La Tarta Dorada

7
Datos de La Tarta Dorada
Precio Medio:
38 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
4.4 10
Comida:
8.7 10
Entorno:
6.1 10
Calidad-precio:
8.1 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional, Francesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de La Tarta Dorada

Local situado en la playa de Gandia, decorado como si de se tratara de un restaurante de una pequeña localidad francesa.
Mesas suficientemente amplias y con holgura entre ellas, permitiéndote una cierta privacidad en tu conversación. Vajilla , mantelería , cubertería y cristalería de muy buen nivel.
Servicio atento.
Muy buen tiempo en la presentación y retirada de los servicios. Temperatura óptima. Punto de cocción, el exigido por cada plato, que roza la perfección. Cocina "sin prisas".
Técnica de elaboración, que, alcanza una grandísima altura, logrando un equilibrio total en la utilización de las grasas (mantequilla, grasa de pato y nata), tan necesarias, en el tipo de cocina que en este restaurante se efectúa; al fin y al cabo, es un restaurante de cocina francesa.
Practican una cocina exquisita, que, no suculenta. Y siendo exquisita es una cocina que "no te ensucia" el estómago (a veces he sufrido en propia carne, la pesadez de la extraordinaria y deliciosa cocina, no siempre de fácil digestión, de nuestros vecinos, que hace, que al tercer día, lo único que me apetezca sea fruta o una ensalada).
Cocina de gourmet, no de gourmand.
De entre la carta destacré lo siguiente:

FOIE : Buenas elaboración y textura, con sabor fino y suave. Temperatura de servicio casi, perfecta. Potencia más que suficiente. Cada bocado te invita a beber un sorbo de vino.

PASTEL DE PUERROS Y GAMBON: : El huevo y la nata compactan el gambón y el puerro, absorviendo el aroma y sabores de aquéllos. Las salsas mayonesa y rosa buen complemento.

ESTURION CON CEBOLLAS GLASEADAS: Una exquisitez. El pescado muy fino, sin grasa, parece mentira, que un pescado tan grasoso, tenga un resultado como el conseguido tanto por textura, como por cocción.

STEAK TARTARE: solomillo perfectamente picado, que permite a la carne, absorver el sabor y aroma de los condimentos y aderezo que lo han "cauterizado". Excelente.

CONFIT DE PATO: meloso, y con el punto de cocción justo. Carne rosa, casi roja; sabor natural. Se deshace en la boca. La salsa de frutos rojos el complemento perfecto.

MERLUZA CON SALSA DE CIGALAS (a veces alangostada): punto de cocción impecable. Jugosa, las láminas del pescado casan a la perfección con una salsa, fina y a la vez potente de marisco. Muy buena.

LENGUADO MEUNIERE: Perfecta la cocción del lenguado con capa ligeramente crujiente. Emulsión que lo acompaña, muy trabajada, casi, por textura una mayonesA ligera, en la que destaca la conjunción del limón y la mantequilla. Soberbio. UN RECITAL DE GASTRONOMÍA.

RODABALLO A LA PROVENZAL: Plato para dos personas elaborado con hierbas y grasa rebajada. Punto de cocción óptimo. Capa crujiente, interior, meloso. Perfecta absorcíón de la salsa de cocción. Patatas al vapor de guarnición. Muy bueno.

TOURNEDO ROSSINI: Carne jugosa, de gran sabor. Punto de cocción, el solicitado: sangrante. La salsa, de foie y oporto, una maravilla. Se in filtra al igual que el foie que corona la pieza, en la carne. Patatas fritas deliciosas, que, complementan el plato. Para enmarcar.

SORBETES DE FRAMBUESA, LIMON, MANGO Y MARACUYA: Muy refrescante por temperatura y base de elaboración. Punto de acidez adecuado, justo.

TARTA DORADA DE MANZANA: Posa
tre que da nombre al restaurante. Pasta fina y, para, nada grasosa. La manzana abosve el azúcar caramelizado. Muy buen final de comida.

En resumidas cuentas, este es un restaurante, honrado, auténtico (es lo que parece), sin disfraces. Sabes a lo que vas. Está por encima de las modas.
No cambia, ni necesita cambiar.
Clasico,(bendito clasicismo), muy clásico.
Me gusta mucho.
Excelente RPC.
Totalmente recomendable.
El precio es sin vino.

Local situado en la playa de Gandia. Decoración clasica basada en la Francia de los 60-70. El dueño trabajo mucho tiempo en el pais vecino y eso , sin ninguna duda, se nota y hace mella. Mesas amplias y con adecuada separación entre ellas. Vajilla , manteleria , cuberteria y cristaleria de nivel adecuado.
Mientras esperabamos cervezas con plato de jamon iberico (autentico) muy bueno. Sabor potente , grasa infiltrada.
Comimos especialidaes de la casa basicamente . Como entrantes :
.-Foie : Muy bueno en textura, con sabor fino y suave. Personalmente me gusta con sabor mas potente , pero entiendo que a la mayoria de los clientes se quedan satisfechos con éste plato
.-Pastel de puerros y gambon : Especie de souflee , espumoso y con sabor muy bueno
.-Esturión con cebollas glaseadas: Plato muy original. El pescado muy fino, sin nada de grasa , ni por supuesto, nada pesado. Alto sabor y buena textura
.-Steak tartare : generosa ración con solomillo perfectamente picado y con sabor a carne potente , apareciendo las especies por detrás. No se disfraza para nada el sabor de la carne con el aderezo. Quien prima , por encima de todo , es el steak y no lo que le acompaña. Textura melosa y golosa

De princìpales :
.- Lenguado Meuniere: Excelente. Perfecta la cocción del lenguado con capa crujiente y perfecta la emulsión que lo acompaña. Plato clasico, tradicional, pero soberbio.

.- Tournedo Rossini : Perfecta la cocción y la salsa de acompañamiento. Carne jugosa , con mucho sabor

De postre :
.- Sorbete de limón : Muy bueno. Acides justa . Muy refrescante
.- Tarta tatin de manzana : A diferencia de otras recetas , aqui predomina es el sabor a manzana . Punto de horno que carameliza la manzana y eso provoca juego de texturas y sabores. Pasta de base muy fina y nada pesada

Servicio en sala rapido , agil, eficiente y, como no, basado en el clasicismo. El servico de vino no se puntúa , ya que , por ser una comida de un cliente importante de la casa se nos permitió llevar nuestras botellas de vinos. En cualquier caso carta de vino , como el resto.......Clasico, clasico y más clasico.

De vez en cuando , y en plena voragine de cocina de autor , de mercado , con innovaciones continuas en la cocina , se agradece hacer una parada y volver a disfrutar de lo que fué la cocina de elite hace treinta o cuarenta años. Cocina a veces denostada , pero que no hay que olvidar que formó las bases de la cocina actual. El recordar esos sabores tradiconales, puros y que no se disfrazan con nada no deja de tener su merito. Parafraseando la cita de "Un pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla" aqui se podría decir sin tapujos que , éste es un reducto de la tradición y el clasicismo. Y eso , emho, hay que agradecerlo y valorarlo. No he tomado mejor lenguado a la meniere que aqui , ni mejor tournedo. Restaurante franco, sincero y que no engaña. En su carta ya te dice lo que son y lo que quieren ser. Y el darte la oportunidad de volver a recuerdos que te hicieron feliz en otra España, en otro pais y en otras circunstancias sociales yo personalmente se lo agradezco.
Deben de mejorar la carta de vinos. Quizás porque sus clientes no se lo hayan pedido, quizás porque ellos no se hayan dado cuenta de lo que una renovación en este sentido les puede aportar, creo que no son conscientes de que este es su talon de aquiles. Pero la perfeccion no existe............(bueno o existe poco.......)
Recomendable sin duda , pero sabiendo a lo que vas y lo que te da. No defrauda y eso ya es mucho
De precio no hablo porque no he pagado yo, pero la RPC esta basada en los precios de la carta.

Animados por las opiniones publicadas elegimos este local y pedimos: pastel de puerros y gambón (especialidad de la casa), ensalada sibarita,rodaballo para dos (especialidad de la casa), dos cervezas de barril, agua sin gas,tartita de manzana y tarta de chocolate Todo: 76,00€.
Cocina francesa standadar en un local algo fatigado. El servicio discreto

Segunda vez que vengo a este restaurante estilo francés, nos presentamos mi mujer y yo sin reserva y aún estando el restaurante completo un camarero my amablemente nos dijo que si eperabamos 10 minutos nos preparaba una mesa eneseguida.La decoración es muy classicona y algo antigua aunque ello lo hace muy acogedor.Nos tomo nota el que creo que es el dueño, un señor simpatiquisimo que nos acosejo el pastel de puerro como entrante (espectacular),además pedimos la ensalada sibarita (a destacar la vinagreta)y como no el rodaballo, ya que habiamós ido exclusivamente a eso.No hace falta decir que el rodaballo es espectacular,el mejor que yo he probado en mi vida y además me encantó como lo sirvierón ya que sacaron el Rodaballo entero y el camarero luego nos sirvió los lomitos a cada uno individualmente sin espinas y con su salsita.En cuanto al vino es vedad que le falta algo,tanto en la variedad como a la cristaleria,pedimos un Marina Alta que nos sirvieron correctamente con su cubitera correspondiente. De postre la famosa tarta dorada,excelente tarta de manzana.Sin duda recomendable, volveré pronto.

Tras muchas recomendaciones y motivados por los comentarios veremeros, decidimos visitar este cuco restaurante de la Playa de Gandía. Con fortuna conseguimos la única mesa para dos que quedaba en el local, pese a jugar esa noche el Valencia-Real Madrid. Local, como se apuntó anteriormente, muy afrancesado. Calidez en la iluminación, la mantelería y los colores y motivos escogidos para la decoración (intuyo cierto fetichismo hacia los ánsares, jeje). En resumen, el entorno correcto, elegante y clásico. Las sillas-sillones cómodas, pero poco prácticas para dejar chaquetas, abrigos o similares. Eché de menos un perchero o un camarero que se ofreciera a guardárnoslas. En cuanto a la cuberteria y la vajilla, estupendas y cambiadas para cada plato escogido. No puedo decir lo mismo de las copas, pues sintiéndolo mucho necesitan mejorar en pos de un mejor disfrute de la bebida (entendiendo por bebida el vino).

No obstante, entrando de lleno en el apartado gastronómico no puedo más que aplaudir el buen hacer de este restaurante. Pedimos un foie de pato muy, muy bueno. Se sirvió en una original vajilla con forma de oca y acompañado de confitura de fresa. A los pocos minutos, ya a temperatura ambiente, obtuvo un sabor y tecturas sublimes. También como entrante una ensalada "Sibarita" muy sabrosa, a base de endivias, montaditos de salmón ahumado y caviar, aguacate, tomate, mezclum de lechugas, zanahoria rallada, soja y un aliño casero delicioso. De segundo, para mi pareja un solomillo al roquefort tierno y bien presentado. La salsa, densa y sabrosa, a la altura de tan exquisita carne. Y un acompañamiento a base de patatas en su punto de sal y verduras horneadas que, sin duda, estuvo increible. La sencillez, a veces, resulta muy efectiva y solvente. Por mi parte y ante la sorpresa de que el afamado rodaballo era para dos personas como mínimo, opté por un buenísimo magret de pato. Sencillamente, hay que probarlo. Me encantó tanto la pieza seleccionada como el ya descrito acompañamiento, así como el potente jugo y sabor. Un 10. Finalmente, de postre una "Tarta dorada" para compartir. Quienes la hayan probado, sabrán que es una delicia. Para los que no, es una tarta tatin "sui generis", algo pesada sinceramente para después de una cena, pero hay que probarla.

A destacar el buen trato por parte de quien, creo, regenta el local. Al pedir un Muga nos salió algo "avinagrado", advertido lo cual se nos cambió la botella por otra -esta vez en su punto- sin rechistar y con mil disculpas de por medio. Puede parecer una banalidad, pero en otros lugares podemos encontrarnos desde miradas que parecen perdonar la vida hasta minutas con, oh sorpresa, las dos botellas (la mala y la buena) cobradas. Es de agradecer la amabilidad del servicio en este aspecto y el esfuerzo por que la velada fuese perfecta. Por lo demás, el trato del vino no fue a mi parecer muy correcto; en ese aspecto -desde las copas, como dije, hasta el servicio en general- deben mejorar.

En resumen, restaurante de carácter clásico con una selección corta, aunque óptima, de platos y vinos. Al ser novato, no puedo opinar aún respecto a la necesidad de renovación de las cartas...Más adelante, seguro que sí. Se trata, como se comenta y como constaté, de un valor seguro que resiste el paso del tiempo en la Playa de Gandía.

Restaurante de tooooooda la vida, resiste en la playa desde que tengo uso de razón, regentado por un señor simpatiquísimo y muy profesional. El que quiere probar el mejor Rodaballo de la zona tiene que pasarse por aquí. Carta que no se mueve, voy desde hace muchos años y no recuerdo haberme dejado un plato por probar. Clasiquísima bodega, referencias que resisten el paso del tiempo. Local afrancesdo, servicio afrancesado, comida afrancesada. Es un sitio de esos a los que te gusta ir al menos una vez al año, por que sabes que están ahí, lo hacen muy bien y vas a disfrutar con los comentarios del propietario y su servicio esmerado. Repito, para mi el mejor Rodaballo.. merece la pena ir solo por probarlo.

Restaurante en la playa de Gandia con decoracion clasica francesa de los setenta. Aceptable seprtacion de emsas, con mejor vajilla que cristaleria y cuberteria.
Cocina con muy buena materia prima y con el estandarte del clasicismo frances. El dueño se formo durante mas de veinte años en el pais vecino y eso se nota y mucho en su comida.
Muy buen foie de oca, con pescados excelentes (lenguado meniere y rodaballo a la provenzal) y un excelente tournedo. De postre , la estrella es la Tarta dorada ( de ahi el nombre del restaurante) que es una especie de tarta tatin, pero con toques personales.
Carta de vinos muy clasica (como no podia ser de otra manera ) y manifiestamente mejorable.
Muy buen servicio en sala, profesional, diligente, amable y con un buen "tempo" de comida.
En resumen, restaurante muy recomendado para los amantes de los platos tradicionales franceses.

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