Restaurante Abades Triana en Sevilla
  

Restaurante Abades Triana

14
Datos de Abades Triana
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
5.8 10
Servicio del vino:
5.2 10
Comida:
4.9 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
4.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Abades Triana Requesón con chutney de plátano Abades Triana Abades Triana en Sevilla Degustación de Atún Rojo del Mediterráneo Restaurante en Sevilla Cochinillo a baja temperatura con tubérculos texturizados Restaurante Abades Triana Foie casero de pato con membrillo, ciruelas pasas, frutos rojos y toques de canela Abades Triana Huevos de corral a baja temperatura con caviar, nido crujiente y toques de trufa

14 Opiniones de Abades Triana

Situado en el popular Barrio de Triana, en la mítica calle Betis, nos fuimos a cenar a este restaurante con ciertas reticencias debidas a muchas de las críticas leídas en cuanto a su comida. Sin embargo, alentadas, también, por sus famosas vistas, decidimos comprobarlo por nosotras mismas.
Habíamos reservado mesa y, al llegar, nos acompañaron (personal muy amable) a una situada en la Terraza del Mirador. ¡¡IMPRESIONANTE!! Fue como abrir una ventana y asomarse a Sevilla. Impresionante visión de la Torre del Oro y la Giralda que, como colofón, queda reflejada en las aguas del río Guadalquivir. Sin palabras, de postal. En este sobrecogedor marco, sólo quedaba que la comida acompañara… y acompañó como debía, para nuestra grata sorpresa.
No teníamos mucha hambre, por lo que nos decidimos por la Carta. Elegimos:
APERITIVO:

- Requesón con chutney de plátano: muy bueno.

ENTRANTES:

- Foie casero de pato con membrillo, ciruelas pasas, frutos rojos y toques de canela: estupenda presentación, muy buen sabor, no se hace pesado.

- Huevos de corral a baja temperatura con caviar, nido crujiente y toques de trufa: buenísimo, te quedas con ganas de más.

PLATOS PRINCIPALES:

- Degustación de Atún Rojo del Mediterráneo: muy buena calidad y sabor. Mi pareja es una forofa del atún en todas sus formas y comentó que los tres tipos que le pusieron estuvieron a la altura de los mejores que había comido.

- Cochinillo a baja temperatura con tubérculos texturizados: para mí, en su punto, gran sabor y presentación.

Esto, con 2 cervezas, una botella de vino (Garum 2013) y un café: 125,45 €.

En definitiva, una estupenda velada, para repetir.

  • Requesón con chutney de plátano

  • Degustación de Atún Rojo del Mediterráneo

  • Cochinillo a baja temperatura con tubérculos texturizados

  • Foie casero de pato con membrillo, ciruelas pasas, frutos rojos y toques de canela

  • Huevos de corral a baja temperatura con caviar, nido crujiente y toques de trufa

Local a la orilla del Guadalquivir con la Torre del Oro enfrentada y la punta de la Giralda a la vista que en el caso de ser de noche mejora con la iluminación.
Cena multitudinaria lo que ya dificulta la valoración.

Aperitivos de entrada en la magnífica zona de la terraza con los vinos vinos y refrescos de la cena. Nada destacables los aperitivos pues simplemente eran para hacer tiempo para la llegada de todos. Subida al restaurante que también tiene las msmas vistas.
Vinos Cerro Añon crianza 2009 en tinto y un vino blanco hecho para la casa y llamado Viña Abades, más las cervezas de rigor.

Para cenar: salmorejo de fresas y frutos rojos con picadito de langostino. Plato de excelente presentación y emplatado, muy sabroso e interesante; lamentablemente fué lo único bueno de la cena.
De segunda una amalgama de productos: rissoto de calabacin con parmesano sobre el que se depositó presa ibérica y rematado con una pequeña loncha de jamon. El rissoto estaba bastante empastrado, la presa con trocos bien de punto y otros muy pasados, pero sobre todo que parecía una pìrámide de la alimentación.
De postre tarta de manzana fatalmente hecha con helado de vainilla que no aportaba más que frío para la temperatura de la tarta lo que consiguió endurecerla rápidamente.
Cafés e infusiones.

Servicio poco profesional: muchos jovencitos de pocas horas en la restauración corriendo para todas partes para conseguir un aceptable rendimiento.
Desconozco el precio.

Únicamente vale la pena visitar este restaurante para saborear sus vistas. Pero para eso puedes visitar la terraza al aire libre que tiene y no tener que pagar por su comida.
Recordar que el Grupo Abades, es un grupo que gestiona entre otras cosas áreas de servició de carretera.

Escogimos el menú de 120 aprx para dos personas. Eramos un grupo de 6 personas. La comida lamentable, sin sabor sin calidad. Yo le llamo la cocina por separado, es decir que todos sus condimentos y cocciones son por separado y después montan el plato. pescado sin sabor, verduras sin sabor y frías, foie "por decirlo correctamente" una mouse incomestible. los postres prefabricados.
Simplemente, como no mejores mucho duraran muy poco.

Situado en el corazón del sevillano barrio de Triana, en la calle Betis, frente a la Torre del Oro y con unas estupendas vistas al Guadalquivir y a la Giralda. Dispone de Terraza. Destacar la arquitectura del edificio, muy vanguardista, combinación de hierro, grandes cristaleras, madera y acero. Amplio comedor, buena separación entre mesas, bien vestidas y sillas cómodas.

La carta se estructura en una docena de entrantes, media docena de elaboraciones de pescado, otra media de carnes y siete postres, además de una selección de quesos. Ofrecen cuatro menús: Ejecutivo (30 euros IVA incluido), que sólo sirven a mediodía de lunes a viernes e incluye aperitivo, primero, segundo, postre y selección de vinos del sumiller. Menú Tapas (50 euros): cinco platos (2 entradas, pescado, carne y postre) agua y selección de vinos. Menú Degustación (80 euros): 8 platos, agua y selección de vinos y por último el Menú ¿ver o sentir? (105 euros): 2 entrantes a compartir, un plato principal a elegir, surtido de postres a compartir, este menú se marida con Moët Chandon Brut Imperial. La vajilla de porcelana blanca y de estilo moderno. El servicio es joven, atento, dispuesto, profesional, pero falto de rodaje. La explicación de los platos fué parca, tímida e incompleta.

La carta de vinos está estructurada por tipos y por DO’s o indicaciones geográficas, con un apartado especifico para los vinos andaluces. La cristalería es buena, aunque no destacable. El servicio del vino fue correcto, con algunos pequeños fallos.

Nuestra experiencia fue para cenar y nos decantamos por el Menú de 50 euros que consistió en:
• Salmorejo con boquerón, migas y espuma de jamón ibérico.
• Foie Gras de pato con ciruelas, ruibarbo y reducción de pedro ximenez.
• Bacalao confitado, acompañado con cremoso de boniato.
• Solomillo de ternera, puré de romero, limón, pastel de maíz, higos y reducción de olororso.
• Coulant de chocolate negro manjari.

La elaboración, presentación y combinación de cada una de estas elaboraciones están muy conseguidas.

Este menú incluye el agua mineral y selección de vinos del sumiller y es aquí donde EMHO, el restaurante falla, la selección de vinos no está a la altura ni del establecimiento, ni de la oferta culinaria, nos armonizaron gran parte de la cena con un sencillo vino blanco de Cádiz y un Rioja crianza de lo más corriente. En un país con más de 14000 referencias vinícolas, algunas de las cuales tienen un precio muy competitivo, estoy convencido que con muy poco esfuerzo es fácilmente armonizable un menú de este tipo con muy poco dinero. El precio final ascendió con los cafés a 104.30 euros.

Impresionante local, buena oferta culinaria, mi único pero para el sumiller por su selección de vinos para el menú, falta de interés e imaginación.

La verdad es que a un restaurante se va básicamente a comer, no obstante en éste caso las excepcionales vistas desde la orilla de Triana de Sevilla, bien merecen la pena.
Centrémonos en la comida, llegamos sobre las 2 del pasado domingo sin reserva pero no hubo problema (no había mucha gente). Comentar que Sevilla en agosto está vacía lo cual tiene sus ventajas (aunque hay que aguantar el calor).
nos ofrecieron un aperitivo con la cervecita y un entrante al margen de los platos pedidos. Para comer pedimos un salmorejo (bueno) y un taco de esturión aumado (bueno) y como platos principales Urta roteña (un poco sosa aunque la pieza era incuestionable) y secreto ibérico (delicioso, aunque es difícil cocinar mal ésta maravillosa carne). De postre para mi mujer un postre de plátano y para mí unos quesos (como detalle negativo en la carta indicaban individual pero me pusieron media ración, 10€ de diferencia).
Para beber Allende blanco que estuvo magnífico.
La atención buena,en cuanto a tiempos, servicio, etc.
El precio normal para éste tipo de restaurantes (65 pax).
En definitiva no enamora por su cocina pero lasinstalaciones y el entorno compensan un poco.

Si tuviera que valorar este restaurante, tendria que decir que lo mejor sin duda lguna es su ubicación, un balcon sobre el Guadalquivir en pleno corazon de Triana.
De lo demas, poco que contar. Hoy hemos estado comiendo. Como anecdota, de 3 vinos que hemos pedido, parece que teniamos iman, ninguno. Para que quieren una carta, la excusa estan renovando la carta, pero digo yo, para eso existen los correctores, se tapa, y se queda mejor, empece pidiendo un Finca Sandoval, tenia ganas de probarlo y estaba a buen precio, no habia, segui con una Cuve palamar, tampoco, despues un seque, nada, al final me deje sedecir, por un Alto de Moncayo que me recomendo la sumelir, la verdad, que un poco carnosos para mi gusto, no hubo problemas, lo retiraron y al final nos decantamos por un AALTO, correcto, y bien de precio 38 euros.
La comida, un poco, sosa, de entradas, una ensalada de huevos de chocos con con pure de boniatos y ensalada, unos raviolis de foie, con la misma ensalada y un pate de foie , que estba correcto. De platos principales, un cochinillo confitidao a baja temperatura con pure de manzanas, pato confitado y lubina. De postre, algo de calabaza, que pidio mi señora y unas torrijas con helado, al final, lo mas impresionante ls vistas.

Efectivamente el restaurante hay que visitarlo nada mas que por su arquitectura y su entorno es maravilloso, pero la pena es que nada mas que tiene eso. yo fui el año pasado y la entrada se les olvido, mi plato tardo muchisimo y cuando lo pusieron el bacalao estaba crudo una pena porque mientras me lo volvian a calentar paso tanto tiempo, que mi acompañante tuvo que comerse su plato solo y frio y la verdad que lo suyo si estaba bueno, la verdad que el restaurante ese dia estaba a tope y los camareros estaban desbordados, tanta capacidad nunca puede tener las cosas tan exquisitas que un restaurante pequeño, simplemente por logica yo me lo esperaba, aunque es cierto que luego fui a una boda alli, y estuvo muy bien la carne estaba muy buena, y los aperitivos me sorprendieron.

Fuimos 4 personas. Pedro Ximenez de aperitivo, ración de jamón y queso para compartir como entrantes, el jamón bueno, el queso también, aunque raciones escasas.
Un plato principal por persona, donde pedimos solomillo de buey (bueno) y pescados.
Pedimos 2 postres para compartir que resultaron decepcionantes, poquísima cantidad.
El vino fue un Quinta de Tarsus, correcto.

Total, 196€ por 4 personas por una botella de vino, un plato por persona, 2 entrantes y 2 postres a compartir, además del Pedro Ximénez. Al sentarnos, la camarera apenas nos miró mientras comentaba un plato que no había, no ofrecieron la carta primero a las señoras, ni vinieron a servir vino una vez que dejaron la botella sobre la mesa. Tampoco pusieron ningún pequeño aperitivo de cortesía que suele ser normal en muchos restaurantes, ni se adelantaron a ofrecer algún digestivo tras la cena (lo pedimos nosotros antes).

El lugar, junto al rio y con vistas sobre la Giralda y Torre del Oro, es lo mejor. Opino que buena parte de la factura incluye las vistas, pero el río y los monumentos ya estaban allí antes, y el cliente va a comer ante todo. Relación calidad-precio muy mala. Como comentaba un forero en un post anterior, un quiero y no puedo. No volveremos, ni lo recomendaré. Una pena.

Lo mejor la ubicación y las vistas, aunque la propia arquitectura del sitio rompe un poco -o bastante- el entorno. La comida un poco bluff, aunque la verdad es que no resultó cara. La zona de fumadores muy pequeña, diminuta....estaba llena y acabamos fumando en la calle. Insisto, lo mejor las vistas. Lo peor, y ya lo siento, el ambiente y el servicio...que nos pareció que nos trataban un poco "esto es para nuevos pijos sevillanos y vosotros pareceis unos raperos de las 3.000 viviendas".

Comentario de una sola visita, en la que tomamos raciones en la terraza. Cuatro personas y un bebé. Desconozco la carta y el servicio del restaurante en si, aunque creo que merece la pena hacer una reseña del servicio de la terraza. Vistas impresionantes al Guadalquivir, Torre del Oro y Giralda. Mesas separadas con parasoles que proporcionaban sombra agradable. Plato de jamón y teriyaki de atún, con muy malos resultados. Jamón con corte muy irregular y calidad media/baja. Teriyaki bastante seco y salado. Lo peor, el servicio, insufriblemente lento. Para colmo, se negaron a calentarnos un biberón en el microondas.

Después de la experiencia, me resisto a probar el restaurante.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar