Restaurante Icho Bcn en Barcelona
  

Restaurante Icho Bcn

9
Datos de Icho Bcn
Precio Medio:
58 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.2 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.7 10
Calidad-precio:
5.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Les Corts
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Japonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Icho Bcn Icho Bcn Icho Bcn en Barcelona Restaurante en Barcelona Restaurante Icho Bcn

9 Opiniones de Icho Bcn

Tenía previsto publicar estos dias el restaurante japonés Icho en mi blog y justo el último día de febrero, anunciaban su cierre provisional.

Lo lamento de verdad. He estado en 3 ocasiones en Icho y las otras dos no lo llegué a publicar. Y esta tercera quedé con dudas de si hacerlo o no y finalmente he decidido hacerlo, aunque sea a nivel de homenaje.

Y digo que me quedé con la duda, ya que la comida estaba excelente al igual que el local. También el servicio fue correcto, pero algo no me gustó y que ahora ya no es el caso de reprochar, pero es posible que fuera debida al desánimo de los "últimos días".

En todo caso la valoración global fue buena e incluso envié a cenar allí, pocos días después, a unas personas que aprecio mucho y que me pidieron consejo para una celebración tranquila en un japonés.

Tomamos el menú especial que ofeecian a 33€ y que podemos considerar un 'bento' de lujo tanto por la caja en que lo ofrecian, como por su contenido.

Como ya no hay futuro para ICHO, aprovecharé para repetir alguna de mis reflexiónes con el fin de rebatir algunas críticas que circulan alrededor de mi forma de describir restaurantes.

Publico la mayoría de lugares a los que voy. Si salgo satisfecho publico siempre y si salgo con dudas, callo en más ocasiones que no publico. Pero cuando decido publicar "pegas", lo hago con la intención de que si lo terminan leyendo los responsables, aprovechen para hacer un "oido cocina" a partir de mi escrito. Y siempre intento hacerlo dando un toque de humor, aunque como siempre digo, es el "mi humor" que no todo el mundo comparte.

En ningún caso mi objetivo es "hacer daño", pero tampoco el de "quedar bien" que tanto preocupa a algún bloguero o periodista en promoción. Me da igual quedar bien o mal y lo resumiré en 3 puntos ...

1. - No tengo aspiraciones periodísticas y os aseguro que si volviera a nacer, esta carrera no estaría en mi top-ten de preferencias. Y lo digo con todo el respeto por los que se dedican.

2. - No tengo ningún interés en promocionarme en el mundo de la gastronomía. Me gusta disfrutar de su producto y punto. Nunca he sido demasiado de historias edulcoradas de esas que hoy proliferan para explicar el "porqué" de un lugar. Un claro ejemplo son los km 0 llevados al límite.

3. - No juego al juego de cenar gratis a cambio de 10 mensajes Twitter y un post. Y no juego porque no quiero sentirme utilizado. Tengo medido (he realizado dos experimentos reales) el impacto económico que conlleva un post y os puedo asegurar que es muy superior al coste de la cena que me puedan obsequiar y por eso no quiero jugar al juego. Y además tengo muy claro que si voy de invitado, ese día todo será "coser y cantar" y diferente al dia a dia.

Dicho esto y si ha leído hasta aquí ya os he agobiado con mis reflexiones (que de hecho y tal como más de uno dice, me repito demasiado).

Ricard Sampere
www.restaurantscat.cat

Hay veces que uno sale de un restaurante con una sensación inexplicable, literalmente. Supongo que tiene que ver con aquel juego de expectativas-realidad que sucede cuando te hablan muy bien de una película y vas a verla y dices “tampoco era para tanto”. ¿Pero la peli es buena? Te preguntan. Y obviamente la peli es buena pero parece que esperabas algo más.

Todo en Icho parece predisponerte a una velada gastronómica para recordar. Desde la propia web (muy cuidada aunque siempre queda la asignatura pendiente de actualizar menús, cartas de vino, etc..) hasta el local con la barra en la entrada y la decoración elegante con un iluminación cálida. Austero y correcto el servicio, copas (Schott-Zwiesel) y cubertería correctas. Todo bien, en definitiva.

Pero yendo al meollo del asunto analicemos la comida. Con buen criterio a mi entender se sirven medias raciones con lo cual es posible hacerse un menú degustación a medida con 5-6 medias raciones. Quizá por ahí debería empezar: algunas de ellas nos supieron a muy poco. Quizá fuera mejor recomendar 3-4 raciones. Empezamos con un tártar de vieira, con aguacate, migas de bacalao y salsa cítrica (yuzu). Para mí muy bueno. Seguimos con uno de los clásicos del local: el Onsen Tamago, carne de cangrejo con el propio caparazón en tempura con un huevo cocido a baja temperatura en un caldo dashi. Discrepando de otras opiniones de este foro no me pareció algo digno ser ser recordado. Correcto diría yo pero sin más. El segundo pase fue el risotto de cangrejo real. De lo mejor de la noche. Buena textura del arroz impregnado del propio sabor del cangrejo. Resultó insuficiente la minúscula escórpora a la plancha con risotto de granos de trigo, sopa de alga wakame i seta nameko. Por último llegó un foie poelee con anguila y tempura de aguacate, que nuevamente nos supo a poco y un muy apreciable cochinillo confitado con crema de calabaza y aire de tomillo. En los postres una macedonia de frutas en almíbar de especias, helado de mango y maracuyá, que estaba correcto, y unos muy notables esféricos calientes de chocolate con leche, crujiente de té verde y helado de amarena. Elegimos un riesling muy frutal para acompañar, un Kerpen 2009, de la zona del Mosel. Hubo descorche y servicio posterior.

Y llegó la nota: 62 € por cabeza. El problema no es en sí mismo los 62 € aunque algunos precios me parecen muy hinchados (¿10 € una macedonia?). El problema es que por este precio creo que es legítimo que tu nivel de exigencia sea elevado, más si tienes presente otros sitios donde por este precio has salido eufórico por la experiencia vivida. Creo que, a diferencia de otros sitios las medias raciones no deben ser para compartir, que cabría contener los precios de algunos platos y que quizá esperamos más de algunos platos que no dejaron de ser correctos.

Después de cenar un par de veces en el comedor nos decidimos por la barra por su informalidad, por sus propuestas distintas y para ver en acción al maestro Tan.
Y una vez más salimos muy satisfechos de la calidad, presentación y confortabilidad del restaurante.
Para quienes les guste la cocina japo es una de las 2-3 opciones mejores en Barcelona.
Onsen tamago, arroz de cangrejo real, variado de sashimi, tempura de alcachofas y langostinos, variado de pinchos (salmón, ternera, setas, espárragos, huevo de codorniz y vieira), atún rojo marinado con tomates secos y de postres unos esféricos de chocolate y una cuajada de castañas que era una pasada).
Puntuamos alta la comida pero no la propuesta de vinos porque nos decantamos por la cerveza, Inedit en esta ocasión.
Volveremos seguro.

Comida para tres, al mediodía de un sábado. Servicio atento pero insuficiente. Nos encontramos desatendidos en numerosas ocasiones. Local bien decorado y de nivel, quizás el pero es que las sillas hacen mucho ruido en los desplazamientos. Carta sugerente con precios un poco elevados. Comimos bastante bien, pero tampoco extraordinario. Buenas decoraciones en los platos. Tomamos un surtido de tempura (buena) y teriyaki (muy escaso), un maki (bueno) y la carne estilo kobe (buena, pero carísima). El vino correcto. Nos dieron altos a vinos extranjeros y a cambio nos recomendaron otro vino al triple de precio del que íbamos a pedir inicialmente (mal enfoque por parte de la maître). Buenos postres y decoraciones. Bien, pero sin sorpresas y bastante caro...

Mellevo un cliente y al pricipio iba un poco asustado .pero me parecio todo como de saboe agradable.en los vinos estaban muy escasos,el ambiente era encantador un sitio para recomendar

Estuvo bien,todos los platos del menú degustación (54 eur),menos la escorpora...floja!!

Buen servicio,buena carta de vinos,local moderno espacioso y de buen gusto y como dije antes la comida está muy bien,buen producto,buena tecnica y alguna combinacion arriesgada pero muy bien solucionada(cochinillo con calabaza y mandarina)...el servicio de vino tb muy bien,nunca faltó vino en la copa y la temperatuta era perfecta,tomamos un blanco argentino torrontés.Tienen carta de agua y sake...en fin lo que decia en el titulo..parece q vayan por la estrellita...y me parece bien..lo q me pasa es que para mi un japones es : barra delante de la cocina y 12 cocinero cortando y salteando como locos...disfruto mas!!!
Altamente recomendable para ir de vez en cuando....

Hace un año que descubrí este restaurante japonés en una reunión de trabajo. Ahora es nuestra cita obligada para amenizar nuestras reuniones de negocios y como no, para cerrar más de un contrato importante. Ya somos asiduos, por así decirlo.

Casi siempre optamos por el menú degustación, haciendo cambios según los platos nuevos que nos ofrecen.

Los últimos hallazgos, un tipo de carpaccio de salmonete con salsa de zumo de naranja y ponzu y los filetes de boquerón (crudo) a las tres salsas. Más fresco imposible y se agradece teniendo que trabajar en pleno julio.

Y cuando no es por una reunión y quiero comer rápido y bien, tienen un menú de mediodía, generoso en los platos y en la bebida.

El último día, recuerdo Sushi, secreto de cerdo ibérico con verduritas, sopa de miso y cumbre de chocolate y cerezas... Por 30 euros, incluyendo agua vino (no se si incluía el café).

Servicio: Atento, sin ostentaciones
Comida: Materia prima fresquísima y de calidad

La única reclamación sería que nos retiran de carta platos estrella, como la anguila con foie poele con aguacate en tempura, nos mantendremos pesados hasta que vuelvan a introducirlo.

Carta de vinos: Extensa y cuidada aunque siempre nos dejamos aconsejar por Guillem (director)

Precio: Me sorprende muchísimo el precio medio de la anterior crítica, el día que nos subió más (75 €) hicimos maridaje y finalizamos con copas de los mejores whiskys. Ahora que recuerdo... un día memorable!.

Pues si, complicado volver. Despues de ver los comentarios y de haber pasado por otros restaurantes japoneses de la ciudad desde shunka,yashima a otros mas modestos como hanabishi, etc nos dirijimos el pasado sabado.

Aperitivo correcto, fino, para abrir el apetito. Los comentarios de la sommelier sobre si elegir un gramona III lustros o algo tan diferente como un viognier de venta d'aubert fueron que para un sabado mejor el champangne, digo, el cava.

La cena kakiage de alcachofas, variado de sushi, escorpa y tartar de atun. Lo mejor el tartar, la escorpa insipida pero en su punto de coccion, los fideos y la sopa demasiado gelificada. El kakiage de alcachofas correcto y en el variado de sushi un langostino que no sabia a nada (congelado?) eche de menos la gamba roja de otros japoneses de la ciudad.

prepostre sorberte de apio y pomelo .... ufffff que arriesgado, a mi mujer no le gusto y no creo que sea la unica.

Para acabar postre de chocolate con el que pido un vino dulce "rica hembra" de zalema y px. Me sirven una copa sin enseñar la botella y me da la sensacion que es garnacha. Pido la botella por curiosidad y efectivamente, se habian equivocado. La sommelier disculpa a su compañera y me trae media copa del que habia pedido tras acabar el postre.

- Servicio atento pero considero que no a la altura del precio del cubierto.
- Carta de vinos amplia y bien estructurada aunque falta criterio en la recomendacion.
- Cocina que quizas este a la altura de lo que se espera en otros platos, no en el que pedimos.
- Sala muy correcta, buenas copas y platos.

El miercoles celebraba mi primer aniversario de boda, y cual fue mi sorpresa cuando casi a ojos cerrados mi pareja me llebó a un japonés; sorpresa por que Jorge tiene bastante aprensión a los crudos y desde nuestra relación (ya casi 6 años), mis firteos con el japonés an sido contados y a manos de amigos forofos de la cocina asiática.
Al tema: Nos sorprendió el local, la mantelería y el servicio; cuantas veces he pensado en trasladar alguno de los platos que comía en buenas cocinas japonesas a una mesa radiante.
La carta de vinos, muy singular, nos ofrecía sakes, aguas y vinos a marear, con un orden exquisito, aunque pedimos ayuda a la sumiller, una chica francesa que no dudó en ofrecernos exactamente lo que deseábamos (tienen telepatía?).
De la comida... bueno, ya solo empezar la chica puso en nuestras manos la opción de hacer un menú a nuestra elección, pudiendo partir en dos los platos que decidiéramos.
No sé si escribiré bien pero empezamos con unos aperitivos divertidísimos y sabrosos que no sabría volver a citar, bueno, me sorprendió la oreja de mar, un marisco sabroso y original.
Una sopa fría de arroz, Hiyajiru de jurel, creo recordar, me recordaba al ajo blanco, con bogabante, mil sabores, como diría mi abuela.
Un huevo de balneário de cocción a baja temperatura (onsen tamago), con cangrejo de cáscara tierna, exquisito, (quedó grabado en nuestro paladar, si señor)
Terminamos con la carne tipo Kobe, unos rollitos buenísimos, con queso y verduritas, esa carne es realmente deliciosa, se deshace en la boca, todo y que me explicaron que es "tipo Kobe" del país Vasco: Miman de la misma forma a las terneras, dándole vino en vez de sake.
No perdonamos el postre, evidentemente, y lo agradecimos pues en vez de llenarnos más, fue gratamente rico y refrescante. Dulce-Ácido de albaricoque.
Después de una noche así, tenemos claro volver, ya tenemos ganas de probar otros platos y repetir alguno. La próxima nos arriesgaremos al maridaje.

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