Restaurante Cervecería La Principal en Valencia

Restaurante Cervecería La Principal

Datos de Cervecería La Principal
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
6.6 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
7.1 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
6.3 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: Camins del Grau
Dirección: Polo y Peyrolon, 5
Código postal: 46021
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono


44 Opiniones de Cervecería La Principal

Restaurante amplio y con buen sevicio Carta abundante, y con buena materia prima. Tomamos pulpo seco de denia ,muy bueno .chipirones con alcachofitas y ajetes,hacia tiempo que no los tomaba tan buenos , unas cortaditas de mojama, quizas demasiado secas y chanquetes con pimientos y huevos Acompañado de un enrique mendoza merlot de postre un tiramisu y dos mistelitas por cierto aqui el pan muy bueno acompañado de rosquilletas y saladitos .Rcp buena Volveremos.

Cena sábado noche 3 personas. Cenamos de picote y pedimos unas croquetas caseras de jamón, 2 montaditos de steak tartar y uno de foie, revuelto de boletus, todas ellas de excelente ejecución y para rematar un secreto ibérico trinchado. De postre una fresas de Canals con helado ojo fresas no fresones, y muy dulces). Para acompañar 2 claras de limón, 2 botellas de agua y una botella de Enrique Mendoza Merlot (15 €).

La carta de vinos, amplia, muy completa, organizada por DO’s, o indicaciones geográficas, con algunas buenas referencias y buenos precios. A destacar que existen uan gama bastante amplia de vinos valencianos de diferentes zonas. Los vinos se conservan en armarios climatizadores y es por ello que el vino se sirve a temperatura adecuada, pero sin más formalismo, que la presentación y la prueba.

Aunque no en esta ocasión en otras ocasiones he tomado un Gin Tónic, bien preparado en copa de balón, con lima y distintas opciones en ginebras de calidad. G-vine entre otras.

Relación calidad precio por una correcta elaboración por su materia prima de alta calidad.
Excelente relación calidad precio. 76 euros total.

He aquí un ejemplo de éxito en tiempos de crisis económica. Las dos veces que he estado recientemente (una para comer y otra para cenar) estaba lleno. ¿por qué tiene éxito? Porque ofrece el ambiente y lo que gusta comer en un entorno de abundantes oficinas al medio dia y de zona de copas nocturna. Decoración neo-rustica bastante acogedora típica de cerveceria moderna. Servicio de mesas agil y agradable, un aspecto importante a tener en cuenta. Carta de vinos bastante amplia, aunque no se indica la añada. La botella de vino se deja abierta encima de la mesa pero no se da a probar (mal). Copas bastante buenas. Elegimos un Pittacum (17€). En cuanto a comida eramos tres personas y pedimos todo de tapeo. Buena materia prima en general, destacando el salteado de setas, tomate raff con ventresca y el chuletón de buey trinchando. Lo único que no me gustó es que te llevas sorpresas en los precios cuando te lo ponen al peso y no está claramente indicado: pedimos una cigalas (10€ en carta) y luegos nos apareció un "marisco" por 30€ en la factura. O el trinchado de chuletón de buey, con una ración excesiva (900 gramos para tres) que sube bastante (45€ el kilo). Al final, la experiencia global es bastante satisfactoria. Atmósfera animada, servicio ágil y buena materia prima. Precios algo caros en algunos platos.

Decoración fundamentalmente de corte moderno, con las mesas muy juntas y optimizadas que resulta excesivamente ruidoso.

La carta se centra básicamente en elaboraciones sencillas, pero realizadas con materia prima de calidad, tapas frías, calientes, ensaladas, algunas carnes: secreto ibérico, entrecot de buey trinchado, solomillo, etc., pescados, incluso algunas elaboraciones de cuchara, además de varios postres. La vajilla y cubertería sencillas, funcionales, nada destacables. La filosofía de este establecimiento está enfocada a compartir las elaboraciones. El servicio es atento y dispuesto, con buenos tiempos de servicio, y oportunos cambios de platos, aunque con el lleno de la noche estaban un poco saturados.

La carta de vinos, amplia, muy completa, organizada por DO’s, o indicaciones geográficas, con algunas buenas referencias y buenos precios. Los vinos se conservan en armarios climatizadores. La cristalería es más que aceptable. El vino se sirve a temperatura adecuada, pero sin más formalismo, que la presentación y la prueba.

Nuestra experiencia fue compartir varias elaboraciones: tellinas, chipirones, pulpo a la gallega, revuelto de boletus, todas ellas de excelente ejecución y algunos montaditos (foie fresco a la plancha y steak tartar muy buenos), para rematar con secreto ibérico trinchado, todo ello regado con cervezas al principio, agua mineral y dos botellas de Juan Gil Crianza 2006, cafés sin postres porque no nos daba tiempo para poder acudir a ver el Castillo de Fuegos artificiales de la “Nit del Foc”.

La copa “estrella” por lo que pude observar en las demás mesas, era el Gin Tónic, bien preparado en copa de balón, con lima y distintas opciones en ginebras de calidad.

Recomendable por sus buenas materias primas y buen servicio en general.

La verdad es que no había ido desde la ampliación, y he quedado tan contenta que en una semana he ido tres veces ( por algo será...). Por supuesto que se trata de una cervecería, pero la comida está bien elaborada y presentada ( !qué bueno el montadito de steak!). El servicio me parece espectacular. El viernes nos dijeron que éramos 120 personas cenando, y fue inmejorable. No tardaron ni cinco minutos en servirnos, no hubo espacios muertos y además, con el estrés que debían llevar, siempre con una sonrisa en la cara y con palabras amables. Se nota que disfrutan con su trabajo y que son profesionales ( ya los querrían muchos de los "mejores" restaurantes de Valencia...). El servicio del vino bastante aceptable, aunque el precio de los mismos me parece un poco hinflado. Los postres ( la tarta de chocolate) buenísima, y los gin-tonics (Hendricks con pepino) de los mejores que he probado en tiempo. Si con la crisis que hay llenan, debe ser por algo ( y no eran cenas de empresa)

Perfecto, pues hay que tener en cuenta que es un restaurante-cervecería y no un 5 tenedores.
Por esso reafirmo el comentario de Jordi y es que en otros locales de la ciudad considerados de postin, no encontramos un servicio tan profesional ni tanta variedad en ciertas "provisiones". Esperemos que con la reciente ampliación mejore más si cabe, aunque con la dirección de Miguel Angel, no me cabe ninguna duda que así será.
Y no dejeis de probar la lubina a la sal: siempre en su punto.

Una sorpresa agradable. Buena RCP, materia prima correcta y servicio decente. A repetir.

He de reconocer que soy un enamorado de este local, tanto por la comida como por el servicio del vino y la atención. Así que sirva de advertencia que el comentario no va a ser del todo objetivo.
Tras varias visitas a La Principal recomendaría el steak tartar, las croquetas (en cualquiera de sus dos variedades), la brandada de bacalao y la ensalada de vieiras como platos indispensables en una cena "al centro".
Tampoco desmerecen los revueltos (especialmente el de setas y foie) ni las ensaladas de tomate raff o las carnes, pero donde realmente se puede comprobar el buen hacer de los cocineros al "estrujar" la carta es en los pescados (la dorada a la sal se está convirtiendo en distintivo de la casa por su abrumadora presencia) y los arroces (mejor al mediodía).
El responsable del local, Miguel, trabaja como nadie el servicio del pescado, y vela escrupulosamente contra la acumulación de platos en la mesa. Amén de su técnica y espectáculo al servir los postres. A mi juicio, el helado de queso con fresas de Canals no tiene rival, siempre que el mercado lo permita.
El servicio del vino tampoco puede ser objeto de quejas, al menos en la decena de veces que he visitado este sitio, pues nunca he tenido que lamentar ninguna contrariedad y siempre he recibido buen asesoramiento, incluso con referencias que se encontraban fuera de carta y que suponían una novedad en la casa.

Es cierto que las mesas están quizá demasiado juntas, pero tampoco resulta molesto. Y en este sentido he de apuntar que en las próximas semanas está prevista una considerable ampliación del local.

Ningún otro restaurante del la zona ofrece una carta de vinos tan completa (quizá La Malquerida) si se tienen en cuenta los cavas y vinos dulces.

Mención especial merece la dedicación de Miguel a las ginebras. Si bien es cierto que en los últimos meses algunos locales de Valencia han incluido botellas de importación a su oferta, también lo es que en ningún otro se encuentra tanta variedad de tónicas ni un servicio tan esmerado.

Aunque parezca una tontería, el hielo resiste sin inmutarse a la más larga de las sobremesas gracias al "doble congelado" de la casa. Y por ocho euros no se encuentran gin-tonics mejor preparados ni mejor argumentados, pues a cada vaso le suele acompañar su atrezzo e historia.

Grata sorpresa en La principal, el lugar acogedor y agradable, aunque las mesas demasiado juntas al amparo de su denominación de cervecería. Miguel con un golpe de vista domina el salón como bucanero su playa caribeña. La carta de vinos bien, con buenas referencias y precios aprox 1,5xtienda. Las copas mejorables, la vajilla también pero no reparo tanto en ello. Con respecto a la comida pedimos 2 croquetas de pollo y dos de bacalao (excelentes), 2 montaditos de steak (muy bien), pulpo a la gallega (bien), brandada de bacalao (muy bien) y revuelto de setas con foie (muy bien, el punto perfecto). Para beber Pago Florentino (18 €) (vaya tela, no lo había probado y a mi que me encantan los vinos con estructura disfruté como un indio).

Para terminar 2 cortados y 2 gin tonics. Parada insalvable la de tomarse una buena copa, el hielo muy cuidado. Tomamos 2 Blackwoods con tónica india que no me acuerdo del nombre. (8€ la copa).

Increible velada, por 91€ dos personas.

El local nos sorprendió al entrar, pues esperaba encontrar una cervecería peor acondicionada, y luego resultó un local agradable (aunque necesita más insonorización e intimidad), distribuído en dos plantas. El servicio muy agradable. La carta extensa con muchos platos para compartir (algo cortos en cantidad pero muy bien elaborados). Los principales muy buenos y bien preparados. El tratamiento del vino correcto, habiendo tomado un San Román (en Magnum, algo difícil de encontrar en muchos locales de Valencia). RCP aceptable (130€ entre tres personas, con cuatro entrantes -jamón, fondue, croquetas y sepia en mahonesa- y un principal cada uno, en mi caso solomillo) más postre (bastante bueno). Para repetir.

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