Restaurante Lavinia

10
Datos de Lavinia
Precio Medio:
52 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
8.2 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
5.8 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor, Francesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo

Teléfono


10 Opiniones de Lavinia

Primera visita a la “mejor tienda de vinos” (según se dice), a la barra y tienda las visitas han sido más habituales, para conocer y disfrutar de las propuestas del chef Fernando del Cerro para este entorno. La zona determinada para la restauración está mediatizada por la tienda (así como el horario del restaurante).

Lavinia propone que: “Del Cerro ha desarrollado un concepto de restauración versátil y contemporáneo, basado en una cocina de esencia naturalista, con sabores sutiles y presentaciones equilibradas en las que los productos de origen vegetal tienen un papel destacado”, por supuesto nos decantamos por el Menu Degustación de 9 pasos (55€).

El menú tiene un doble maridaje: con pequeños productores a 75€ o de vinos Premium a 95€. Optamos no obstante por un tinto a recomendación del equipo de sumillers, perfectamente dirigidos (muy atentos en todo momento) por Belen Salvador.

Nos ofrecen varias propuestas, y nos decidimos por un MONTENEGRO 2014 Bodegas Viñas i vins Ca Sa Padrina (D.O. Binissalem) vino tinto a base Manto Negro, Callet y Cabernet Sauvignon con 4 meses en barricas nuevas de roble francés. Interesante. Servicio muy completo.

El menú se inicia por “corteza de cerdo y jicama con chile seco y lima”, una propuesta que no nos llamó en ningún momento, el único pero de la tarde.

La comida da un giro sobresaliente con la “ventresca de lubina con espuma de jengibre fermentado sobre capuchina gigante”, una combinación magnifica, muy bien la espuma y perfecto el carpaccio de lubina. Un plato digno de mencionar, lo mejor de la tarde.

Como novedad, nos informan que Fernando ha traído de su propia huerta unos “espárragos trigueros de la huerta de Aranjuez”. Que decir... Producto, producto, producto.

Continuamos con el “Parmentier de algas y aji amarillo”, muy curiosa elaboración del parmentier a base de algas. Estaba bueno, pero no era espectacular.

Si nos gustó mucho el “aguaturma en jugo de erizo”, una deliciosa pataca en una sopa de erizo. Muy bueno.

Como principales, de pescado una “merluza en salsa de jengibre negro y remolachas”, muy bien cocinado, sabroso, y de carne un sabroso “costillar de cordero con alcachofas fritas y pure de apionabo”, realmente bueno.

Para finalizar de postres, un refrescante “confitado de tomate de árbol y helado de leche merengada”, y unas muy buenas “tierra de chocolate” con mezclas de varias texturas de chocolate.

Reserva para 4 comensales con una oferta de 50% de dto en los platos de la carta...Creo que el hecho de que fuera para el sábado 6/10/2012 con la Fiesta de la Vendimia en la calle Ortega y Gasset , la tienda , el rte a tope... Y además creo que Ange Garcia tampoco estaba y se noto bastante en la cocina y terminación de los platos.
Copa de cava de cortesia,mientras hojeamos la carta;compartimos su famoso Foie escabechado (muy bueno) y un excelente plato de jamón iberico,despues de haber devuelto una cecina "dudosa"...nos acompaño perfectamente uno de mis blancos nacionales favoritos Louro do Bolo 2010 (13,9).Servido en copas Scott.
Los platos ppales estuvieron entre el aprobado:butifarra con judias(22)que pedimos los varones,pero las sras no acertaron con su eleción:trilogia de pescado(atún,pez espada y salmon)30Euros ,ni la pasta con langostinos (creo que sobre 25 Euros)ambos platos fuera de punto..los lagostinos secos,secos...Despues de haber devuelto la cecina no queriamos parecer "quejicas" con un servicio amable y voluntarioso ,pero a todas luces desbordado..lo cual creiamos extensible a la cocina.Bebimos un Sauvignon blanc 2010 Neozelandes de Michael Serevin (19,9),que hubo que decantar..Postres:tarta de manzana y algo de chocolate..todo al centro.
A la cuenta final habría que añadir 3 aguas(3) ,cubierto,et...
Como dije al principio ibamos con un dto en los platos y la bodega se tarifa a precio de tienda .Valoro RCP a precios habituales.

Nada mas atravesar la puerta de entrada sorprende la majestuosidad de la tienda de vinos. Hay vinos para aburrirse, cavas, champagnes, licores… Imposible verlos todos, un maravilloso escaparate para volverse loco.

Me gusta la manera como los tienen, se ven a la altura de la vista, no hay que agacharse para buscar en los estantes de abajo, se ven perfectamente las botellas, retroiluminadas por detrás sobre fondo blanco para apreciar el color del vino.

Antes de subir al restaurante, paseamos unos minutos entre los pasillos deleitándonos y pensando que vino pedir, cual sería el mas conveniente, uno que hayamos probado o uno nuevo a la ventura, estábamos indecisos….

El restaurante está en la planta de arriba. Tiene bastantes mesas aunque están bien separadas. El viernes noche éramos solo cuatro mesas. Nos atendió una chica super amable, sonriente, agradable, un encanto de mujer, nos hizo pasar una velada cómodos, muy cómodos. Nos ofreció una mesa de dos, le preguntamos si podíamos estar en una redonda por ser de tamaño superior y nos acomodó allí sin ningún problema, nos dijo que no era habitual estar casi vacíos. Es una lástima que con la cantidad de botellas que hay en tienda, el restaurante no esté rodeado de algunas de ellas. Es frío por la uniformidad de colores y la luz blanca.

Nos dio la carta y al poco llegó el sumiller ofreciéndonos una copa de vino blanco de rueda. Nos sirvieron unos aperitivos consistentes en longaniza seca, unas rosquilletas pequeñas y una mezcla de frutos secos mientras saboreábamos el vino.

La carta no es muy larga, tiene poco donde elegir, pero a nosotros nos gustó todo lo que tenía, así que nuestra comanda fue la siguiente:

ENTRANTES:

Timbal de berenjena y bacalao.- plato frío compuesto por berenjena, calabacín y bacalao. Muy bueno en si el conjunto, aunque no nos aportó nada nuevo.

Foie escabechado.- el foie espectacular, mezclado con un poco de ensalada (no se si industrial o fresca), el caso es que estaba buena.

PRINCIPALES:

Sepia con setas.- este plato en carta aparece con chipirones, pero no les quedaban. A mi pareja le encantó, la sepia estaba perfecta de cocción y la mezcla con las setas reforzaban los sabores de ambos.

Ventresca de atún.- plato generoso con un trozo enorme de ventresca. Al pedirlo solicité que estuviera muy poco hecha a lo que la chica amable contestó que era así como la hacían de normal. Me la trajeron demasiado hecha para mi gusto, pero al probarla era pura cremosidad, excelente calidad de la materia.

POSTRE:

Tomamos tarta de chocolate para compartir, buena sin más.

VINO:

Definitivamente no pedimos la carta, nos dejamos aconsejar por el sumiller, unicamente le indicamos que nos gustaba la uva syrah por su potencia y nos sacó un Crozes Hermitage de Alain Graillot muy suave, incluso a la primera copa, nada que ver con otros syrah que hemos probado. Precio de escándalo (22,40 €), servido en copas Schott. Tanto la chica como el sumiller, pendientes de todas las mesas, sonrientes, muy agradables, rellenando cada vez que quedaba un dedito en la copa.

En resumen, restaurante donde se come muy bien sin una carta extensa, pero que a los que nos gusta el vino es un lugar excelente.

En el piso superior de la tienda Lavinia existe la posibilidad de tomar cualquier vino de la tienda, y creo que tienen mas de 4000 referencias, sin incremento del precio. Se puede hacer bien en la pequeña barra o sentado en el comedor. Probamos esta vez la segunda opcion. Ambiente un poco snob. Buena separación de mesas, correcto menaje y servicio profesional. Empezamos con una copa de cava Torrelló, 2 steak tartare y cerramos con una tabla de quesos (un poco escasa en el tamaño de las cuatro selecciones) y un helado de leche merengada. Todo ello regado con un espectacular Finca Sandoval (23€) y un cafe italiano que fue servido casi como un tazon de desayuno.
Lo mejor sin duda la posibilidad de elegir entre una carta de vinos tan amplia y con un precio imbatible. Lo peor, que los platos tienen un precio AMHO altos, por ejemplo un helado "pelado" 9€+IVA.
Precio de dos personas sin entrantes, un plato principal, postre y vino: 95.50€

Carpaccio de vieiras , steak tartar, solomillo,todo muy bueno, pero lo más importante , dónde puedes elegir a precio de tienda tu vino, servido de forma inmejorable, un servicio atento,y la maestría de alguien como Javier Gila, atento a todo, cambió un vino del Loira dulce oxidado, con sencillez, pero con maestría, ese es el secreto de un gran profesional, para un aficionado al vino Lavinia es un lujo, y si la comida acompaña, pues mejor, a ver si nos atrevemos con las noches.

Quizás la comida haya mejorado pero el servicio deja bastante que desear. Que te digan que el sumiller vendrá enseguida para asesorarte y se presente en el segundo plato no es mucho asesoramiento. A lo mejor es que con tanto aficionado al vino no da abasto un solo sumiller y mas siendo un viernes a mediodía con la sala llena. Pero lo peor es que si pides por copas el vino te lo sirven totalmente fuera de temperatura. Tienen las botellas abiertas encima de una mesa y se les calientan enseguida, normal. La comida algo cara para lo que dan. Te ponen una copa de cava (Juve i Camps) y un aperitivo que no pides y que por supuesto te cobran. El jamón que pedimos, cortado a maquina, estaba algo seco, para ese precio mejor no sacarlo. La ensalada de alcachofas con sus habitas y guisantes tiernos lo mejor. Tambien bueno el codillo servido con varios tipos de mostazas y salchichas. Pedimos un postre que tardaban 20 minutos en preparar de lo que no te avisan ni en la carta ni el camarero previamente, con lo cual desistimos y pedimos un helado y café. En vinos probamos por copas Vallegarcía syrah 2005, Caliza 2006 y Caire de Sierra Salinas 2006, lástima de la temperatura por que estaban ricos especialmente el Vallegarcía (de los que más se asemejan a los syrahs del Ródano en España). Todo 110 Euros entre dos.

Desde que Ange lleva la batuta de este espacio gastronómico se está convirtiendo en un referente importante a la hora de celebrar una agradable comida, todo excelente , desde el steak tartar, el impresionante carpaccio de vieiras,el surtido de quesos, si encima puedes elegir tu vino pues para que quieres más. Voy de vez en cuando y seguiré repitiendo si mantiene este nivel y su agradable servicio, se agradece además siempre la visita de Ange, un fenómeno.

La parte de arriba de la enorme tienda madrileña está ocupada por este espacio que consta de una pequeña barra y una serie de mesas bien separadas y cómodas.

La cocina, después de la llegada del francés Ange García, ha mejorado muchísimo. La carta es escueta pero completa y ofrece una cocina francesa con toques internacionales. Destacar un enorme escabeche de foie, una sabrosa "ratatouille" provenzal, un delicado steak-tartar y una contundente pintada guisada. Todo ello perfectamente presentado y ejecutado y además en raciones hermosas. Postres sabrosos, en especial su milhojas que hay que pedir con antelación. Muy destacable.

La "carta de vinos" es sencillamente la mejor de Madrid ya que hablamos de las 4500 referencias de la tienda a precio de tienda. En este aspecto no hay nada parecido en la capital. Además hay una importante selección por copas si se desea. Cristalería al nivel esperado, de primeras marcas. Servicio a cargo de los sumilleres de la tienda, profesional, amable y sin fallos.

Tras la incorporación del nuevo chef, este especio me parece una de las propuestas más atractivas para comer y beber que podemos encontrarnos en Madrid. El problema es que sólo ofrece comidas y siempre bajo reserva. El precio sin vino es de unos 50 euros, no es caro para el nivel de la cocina. A partir de aquí lo que se quiera (y pueda), incluso un Petrus del 47. Repetiré sin duda.

El Espacio Gastronómico se encuentra en la planta de arriba una vez pasada la barra. Es un lugar pequeño pero decorado de forma elegante, como de bistrot contemporáneo; una pega: esa mesa corrida que está contra la pared del fondo se vuelve muy ruidosa cuando se llena y supone un incordio para las demás, si no tienes espacio para reservados, no lo pongas en espacio abierto.
La comida es también de aires modernos, con reelaboraciones de platos de siempre, esta vez de la mano de Ange García, ex Real Café Bernabéu. Apenas te sientas ya tienes tu aperitivo; la ensalada mixta de la casa es muy fresca; las manitas de cerdo rellenas de setas, jugosas; el choucroute, contundente. Los postres también salen bien parados, lo suyo es probar el milhojas y la torrija. Y antes, una tabla de quesos con una selección de nacionales y algún foráneo.
El vino se elige de los miles que hay en la tienda, nos quedamos con un Pétalos del Bierzo 2005, agradable y excelente para comidas sin complicaciones, ¡y a precio de tienda! SErvicio adecuado, aunque las copas no me gustaron mucho.
Se sale por poco más de 35 € por persona.

Estuvimos en la barra, tomando unas tapas y unos vinos. Las primeras apuntan maneras y están a buena altura, los segundos, que puedes tomar por copas, son variados y muy, pero que muy interesantes. El restaurante será la próxima etapa que tengo que cubrir, el hecho de que el vino te lo cobren a precio de tienda dice mucho de las exageraciones de precio en los restaurantes. 4 copas de Aalto 2003 una tapa de salmón y una de tortilla, +-25.-€ (cada copa a 5.-€). El detalle de que abrierón una botella nueva por que la que teniar abierta podría llevar abierta más de lo aconsejado, lo dice todo.

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