Hay que cuidar el servicio del vino en un sitio como este.

Quizás la comida haya mejorado pero el servicio deja bastante que desear. Que te digan que el sumiller vendrá enseguida para asesorarte y se presente en el segundo plato no es mucho asesoramiento. A lo mejor es que con tanto aficionado al vino no da abasto un solo sumiller y mas siendo un viernes a mediodía con la sala llena. Pero lo peor es que si pides por copas el vino te lo sirven totalmente fuera de temperatura. Tienen las botellas abiertas encima de una mesa y se les calientan enseguida, normal. La comida algo cara para lo que dan. Te ponen una copa de cava (Juve i Camps) y un aperitivo que no pides y que por supuesto te cobran. El jamón que pedimos, cortado a maquina, estaba algo seco, para ese precio mejor no sacarlo. La ensalada de alcachofas con sus habitas y guisantes tiernos lo mejor. Tambien bueno el codillo servido con varios tipos de mostazas y salchichas. Pedimos un postre que tardaban 20 minutos en preparar de lo que no te avisan ni en la carta ni el camarero previamente, con lo cual desistimos y pedimos un helado y café. En vinos probamos por copas Vallegarcía syrah 2005, Caliza 2006 y Caire de Sierra Salinas 2006, lástima de la temperatura por que estaban ricos especialmente el Vallegarcía (de los que más se asemejan a los syrahs del Ródano en España). Todo 110 Euros entre dos.

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