Restaurante Gresca en Barcelona
  

Restaurante Gresca

37
Datos de Gresca
Precio Medio:
54 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.5 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
6.4 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Eixample
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sabados a mediodia, y Domingos

Teléfono

Restaurante Gresca Vieiras con camarones Gresca Jamon de pato con... Gresca en Barcelona El huevo

37 Opiniones de Gresca

Cena para dos en gresca Bar, adyacente al restaurante del mismo local, bastante más puesto y con menús degustación disponibles. La zona de bar es más informal, bulliciosa, con mesas pequeñas y bastante juntas pero se come muy bien, a base de tapas y pequeños platillos.

La carta de vinos cubre diferentes zonas de la península y contiene también unas cuantas referencias internacionales, aunque no hay muchas opciones de cada DO (en algunos casos, una única opción). Se da bastante preferencia a vinos de producción Eco y la mayoría de referencias son poco conocidas, de pequeños productores, lo cual es bastante interesante, aunque es difícil saber lo subido de los precios, al no tener mucha referencia de precio en tiendas. En todo caso, en la carta hay muy pocas referencias por debajo de los 25€. Las copas son Riedel bastante correctas. Bebimos un blanco desconocido para mi, Voliaina 2013, 100% Viognier de Costers del Segre, con unos agradables aromas a piñones y frutos secos, muy rico, 32€ la botella.

Las tapas elegidas para dos personas fueron:

-Boquerones marinados. Muy frescos y ricos.
-Sardinas con velo de panceta. Ricas
-Ensaladilla rusa. Diferente, con verduras de temporada al dente y con piparra
-Bikini de lomo con queso comté. Muy bueno
-Bikini de trompeta de la muerte, queso y yema de huevo. La leche!!
-Buñuelos de bacalo. Buenísssimos, fritura ligera y lascas de bacalo enteras, no puré.
-Tabla de quesos. Para terminar, 3 tipos uno parecido a un St. marcellain, otro que no recuerdo y un tipo cabrales.
-Pan con tomate

Sin postre ni cafés. Viernes noche, local a tope, servicio bastante acelerado ya que doblan mesas (turnos 20:30 y 22:30). Conviene reservar. Cuenta para dos: 103€ para repetir seguro!

Gresca es uno de los restaurantes de Barcelona que aparecen en casi todos los blogs gastronómicos cuando se habla de lugares con una cocina creativa e interesante con una buena calidad de precio que algunos críticos elevan a extraordinaria al referirse a su menú de mediodía, con lo que las ganas de visitarlo (ya desde hace tiempo) eran evidentes.

Reservo unas horas antes para no tener problemas y llegó algo antes de las 3 del mediodía. El local, bastante lleno, es pequeño y no llega a 30 plazas. El formato, alargado, no es quizá el más acogedor, pero la separación de las mesas y la decoración de las paredes le hace subir nota.

El "famoso" menú (para algunos, el mejor de Barcelona en su rango de precios, algo que es bastante difícil de defender o negar) consta de primero+segundo+postre con pan y la bebida aparte. El precio, 19+IVA (sigo sin entender lo de poner el impuesto aparte, la verdad es que habría de haber una ley que obligara a ello y se acabara esta dicotomía; afortunadamente sumar el 10% es bastante sencillo.

Entramos en materia: traen como aparitivo un crujiente de parmesano y pimentón, muy rico, la verdad, que parece que tienen desde la su apertura. Pedí una copa de tinto, bastante generosa, el único creo que servían por copas (4 eur+IVA). Era un Mencía pero no recuerdo el nombre, servido en una copa (también me falla la memoria y no sabría decir si era Riedel) a la temperatura adecuada. La carta es bastante extensa, sin ser enciclopédica, con precios moderados.

De primero (uno de los defectos del local es que sólo hay 2 opciones de cada) me pedí bacalao con polenta. El pescado, con muy buen punto de cocción y la polenta (que debo confesar que la probaba por primera vez y de la que sólo sabía que es algo que me suena a Italia) me gustó bastante y me recordó a un puré muy suave. Llevaba también una especie de salsa marronácea que me recordó a una olivada, pero el amable camarero me dijo que era un tipo de ensalada confitada.

Para segundo (había una opción de Jurel pero preferí mar y montaña) una hamburguesa que se sirvió acompañada de unas discretas para lo que se esperaban patatas fritas con una mayonesa customizada (lo siento, pero tampoco recuerdo qué llevaba...). La carne, algo más cocida que al punto (no me preguntaron cómo la quería aunque lo acertaron bastante) estaba bastante buena sin ser excepcional. El servicio de pan (lo iban reponiendo) muy profesional y el género de mucha calidad, entre lo mejor de la comida.

Para acabar, el postre. Pedí (el otro era de chocolate) el que me recomendó: un pastel de queso. La verdad es que estaba muy rico aunque el gusto no recordaba tanto al lácteo. Iba bastante troceado y acompañado de una especie de crumble de frutos secos y mermelada.

Un pequeño detalle que, aunque no me molestó en demasía, sí que creo que no estuvo bien, fue que cuando pedí una copa de vino dulce (había visto la carta al principio) me puso directamente un austríaco que era el más caro de la carta (9+IVA, aunque la mayoría estaban sobre los 7). Opino que lo normal hubiera sido traerla y sobre el papel darme un par o tres de recomendaciones. Eso sí, luego tuvieron el detalla (o descuido) de no cobrarme el café. El vino, ahora sí en Riedel (faltaría más siendo del país del vals), muy apropiado aunque algo empalagoso, supongo que sería de Grüner Veltliner, tal vez de botritis. El precio tampoco puede considerarse alto por la calidad del mismo. El café "gratuito", correcto y servido en una buena taza, sin petits fours.

En resumen, una muy buena comida con los pequeños errores (IVA, pocas opciones y copa sí o sí) antes mencionados. Es una buena opción en la ciudad condal, aunque creo que hay otros locales con mejor calidad precio. De todas maneras, muy recomendable y con ganas de darse un homenaje con sus menús degustación.

Este mes de agosto, cuando tantos restaurantes están cerrados en Barcelona, y guiados por la buena fama que tiene el local entre los aficionados a la gastronomia de la Ciudad Condal, decidimos ir al Gresca. Situado en el Eixample, es un local pequeño, discreto pero con una cierta elegancia, también trasladada a la vajilla y al menaje de mesa. El servicio es amable, rápido y profesional, muy atento a las necesidades del comensal.
Hablando en general de la comida, esta destaca por el respeto al producto y a los puntos de cocción, realmente perfectos en todos los casos. Es una cocina moderna pero sin demasiados alardes técnicos, más preocupada del sabor que de la estética (y eso que la mayoría de los platos son realmente bonitos en ese aspecto). Otro de sus puntos fuertes son las salsas realmente muy sabrosas, que inducían al consumo abundante de pan, por otro lado muy bueno. Regamos la comida con un León Barral del 2013, un interesante vino del Languedoc-Rossillon, que cumplió sobradamente con lo que esperábamos. Por otra parte, la carta de vinos, bastante extensa, está llena de referencias poco corrientes a precios realmente razonables para un local de esta categoría.
Empezando el menú, una ensalada de jamón, alcachofa y parmesano sirvió para abrir boca con intensidad de sabor, aún mas marcada con el siguiente, una sardina marinada con mantequilla especiada muy agradable de textura. Refrescante la ensalada de tomate, boquerón y cilantro que continúo los entrantes. Y brutal las setas con queso Comté, uno de esos platos que recuerdas durante mucho tiempo, a pesar de su aparente simplicidad.
Los pescados empezaron con una caballa lacada con patchoy, sencilla pero en su punto, antes del mucho mas complejo y esplendido mero con cebollas y praliné de piñones (me faltó salsa, de las mejores que he probado en mi vida). Meloso y sabroso el arroz de gamba y tuétano que hacía de puente con las carnes.
Estas empezaron con los fideos de cerdo con verduras, plato curioso hecho con el tocino, aunque quizás mas interesante por la salsa que por el ingrediente principal. Muy buenas las mollejas con mantequilla y limón e increíblemente potente el solomillo con salsa de vino, con la carne muy tierna y el fondo liquido espeso y sabroso.
El prepostre fue un interesante sorbete de cassís con sake, muy buena combinación de textura y sabor. En cambio los postres fueron el punto mas débil de la comida, con una relativamente insípida piña colada helada (en forma de coco) y un bastante vulgar chocolate con aceite y sal, de los que se puede tomar en muchos restaurantes de hoy en dia.
En conjunto una comida magnífica, representativa de una cocina madura a la que quizás solo le falta un punto de ambición para alcanzar un punto mayor de excelencia.

Después de 6 meses sin publicar en Verema debido a un periodo laboral convulso, vuelvo a la carga una vez liberado y con el propósito de publicar un restaurante, con periodicidad semanal, que de hecho he dejado de publicar en Verema, pero no he dejado de visitar restaurantes... :)

Gresca sigue en su buena línea y me hizo ilusión comprobarlo tras bastante tiempo sin ir. Hace unos 4 años por una cuestión laboral iba bastante a menudo al impecable menú de mediodía y alguna vez por la noche a la carta.

Siempre se come magníficamente a Gresca y el trato está por encima de la media de servicio a la que estamos habituados. No obstante y sin saber explicar el porqué, no es un lugar que me provoque especial deseo ir ... Igual es la sala o una carta excesivamente corta ... En todo caso no lo sé diagnosticar.

Pero eso no quita que reconozca, que siempre va todo bien y algunos platos están a muy alto nivel. Un punto a comentar es el hecho de que la carta ofrece a nivel de "segundos", tres secciones ... CARNES, PESCADOS y MENUTS. La sorpresa es encontrar en nuestro entorno, un restaurante de este nivel y con sección de menuts... Y para más inri con carta corta ...

Como primeros escogimos los fideos de cerdo con verduras, que no dejaban de ser fideos hechos con corteza de cerdo. Estaban buenos con las verduras. La otra opción fue caballa laqueada, que nos hace reflexionar en torno a los excelentes niveles que se pueden conseguir con un pescado humilde como la caballa.

Y hablando de carta corta -que me parecen bien las cartas cortas-, tal vez se pasan un poco .... Por ejemplo, esto es lo que podía elegir de carnes ... (2 opciones sólo)

Colomí amb gengibre
Llom de vaca Dry aged

Y teniendo como los "pajaros" nunca han estado en mis preferencias y ya estoy un poco harto de que en todas partes me ofrezcan lomo de vaca vieja, que es un plato que no tiene ninguna dificultad, que no sea tener un buen proveedor, no quise ir por ahí ...

Y lo mismo con el pescado ... Una arroz y un lacónico pescado del día que el día que fuimos era brótola ... Uno de los peces que según mercado, comía a menudo en el menú de mediodía cercano a mi casa.

Y fuimos a parar a la sección menuts, que era la que en lugar de dos opciones, ofrecía 3.

Por lo tanto nos pasamos a la secció, de "menuts" (casquería seria la traducción). La lengua de ternera ya la había probado en una anterior visita, la papada me parecía excesiva por el tema colesterol y escogimos los "lletons" (la traducción seria mollejas), que parece que ahora empiezan a entrar en algunas cartas de nivel, después de muchos años de ostracismo, mientras el país vecino (ris de veau), son un producto considerado de lujo y con precios que pueden superar los 50 € / kg en las tiendas de venta al por menor. Estaban realmente EXCELENTES ... IMPRESIONANTES !!!.

Ofrecen también unos menús degustación que pueden ser de 5 platos (€ 38), de 9 platos (55 €) y uno 70 € que ya te deben poner todo lo que hay en la carta .. :)

Evitamos los postres tal como es habitual en nosotros y el vino fue un Gotas 2013, DO Montsant, como siempre a buen nivel. La carta de vinos es muy completa e interesante de explorar.

Como resumen del sitio puedo decir:

Excelente cocina
Oferta pija de menuts
Atención muy cuidada
Tienen menús degustación
Carta muy corta (El que la carta sea corta, puede ser un problema según con quien se vaya)

Ricard Sampere
www.restaurantscat.cat

Siguiendo la recomendación de @gourmetilla , visitamos Gresca en una noche barcelonesa de tecnología móvil. Dispone de tres menús en función del número de platos, sin servir de precedente, esta vez nos decantamos por el corto ( cinco platos por 38€ – precios sin IVA ; por favor).

Rafael Peña nos ha mostrado una cocina directa, sin excesivas florituras tanto en técnicas como en mezclas de productos, muy reconocible al paladar, y que viaja por la autopista directa hacia el sabor. Estéticamente elegante, y con los elementos agrupados en el plato representando una imagen integrada, que posteriormente se percibe gustativamente.

Comenzamos con un aperitivo consistente en una caballa marinada y coliflor. Fresca, de textura tersa, su potencia se controla con el sabor del eneldo y una crema con cierto nivel de acidez. Interesante y agradable.

Seguiríamos con otro pescado azul, en concreto unas sardinas con velo de panceta ibérica. Todavía se potencia más el toque untuoso de la sardina con el cerdo, aumento de melosidad, servido a la temperatura correcta para que resulte muy sencillo engullirlo. Idea simple aparentemente pero brillante, con una ejecución de alto nivel para conseguir un plato sencillo, fino y sabroso.

En ese camino de sabores reconocibles, agradables en platos estéticamente elegantes se nos presenta el soufflé de huevo con patata. Un clásico de la casa. Gusto y delicadeza para utilizar todo este ingrediente versátil, y mágico, que llega recién hecho. Cuando se rompe el soufflé tembloroso, se desarrolla la mezcla de esta pareja inquebrantable que son el huevo y la patata. De nuevo me llegan los mismos términos: elegancia, finura, aparente simpleza, y sabor.

A continuación según la carta, y los platos enumerados al presentarnos el menú un arroz con bacalao, cuando en verdad lleva más del pescado que del cereal. Un paso atrás en el camino, combinación demasiado salina, nos cuestionamos la aportación de los guisantes.

Para finalizar el pichón con jengibre, broccoli, y nabo. Toques dulces, amargos y ácidos en los secundarios (por ese orden). El nabo ligeramente creo que escabechado aporta cierta acidez y frescura. La pechuga del pichón en su punto, menos hecha que el muslo, el jengibre prolonga el sabor. Plato algo más complejo para el paladar, recorrido sápido.

Como colofón dulce, chocolate con helado de vainilla. Postre goloso, el chocolate en una especie de soufflé que junto con el helado aportan un agradable contraste de temperaturas. Se completa con una textura crujiente a través del trigo. Deseable, eficaz.

Seremos elementales, la cocina de Rafael Peña nos hace preguntarnos sobre la necesidad ó la búsqueda excesiva de la complicación, ó el artificio para alcanzar composiciones placenteras. ¿Se necesita siempre? No.

Para ver el post completo ver http://www.complicidadgastronomica.es/?p=3359

LLegamos el sabado por la noche a las 21:10. El local es pequeño, alargado y nos colocan en la parte interna del restaurante. La acustica es malisima y cuesta hablar, la decoracion esta bien.

En la sala hay 3 mesas mas ocupadas y tardan en atendernos. Pedimos el menu degustacion corto y pedimos si nos pueden cambiar el ultimo plato (pie de cerdo o pichon) por otro. Nos dicen que si con un sobrecargo de 3-4 € aunque el plato elegido tiene el mismo coste (lo entiendo si no acabas pagando 147,29 €)

Del menu, destacar el huevo souffle, sorprendente. El arroz de bacalao con guisantes, bastante salado aunque muy cremoso dejando de lado la presentacion. El pan tuvimos que pedirlo.

El pie de cerdo, pues eso, medio pie de cerdo con sus huesitos incluidos ...

El postre un coulant de chocolate con helado de vainilla, sin mas. la copa de don px (14€ en tienda) son 5.80 €.

Lo mejor fue el vino, Pierre Peters blanc de blancs a 38,30€. Las referencias estaban muy bien.

No nos cobraron el sobrecargo por el cambio de plato, un "detalle".

No creo que volvamos.

Ha sido una maravilla comer en coure, gresca, espai sucre y tickets los días que acabamos de estar en Barcelona. Ojalá sea posible comer igual en otras ciudades de España, por esos precios.
Gresca es un local pequeño, casi humilde. Pero en la cocina creo que hay madera para ser grande. Tomé un menú degustación de 50 euros, que empezaba con un sencillo crujiente de parmesano y pimentón.
Luego vino una extraordinaria sardina con especias. De lo mejor. Al azul carnosos del pescado se añadían en armonía iridiscencias ocres, pardas y amarillas.
Siguió una tortilla de finas hierbas: en realidad un revoltillo de huevo envuelto en una lámina traslúcida de panceta (pero el sabor, ay, no era tan evanescente; la grasa pudo al frescor, incluso a la yema).
El foie gras en escabeche es una delicia: una acidez orgullosa se bate con la extraordinaria terrina y quedan en tablas.
Y el Bacalao con Arroz es de los mejores platos que comimos en barcelona: láminas del pescado, sabrosas y gelatinosas, con un pil pil ligado con el caldo del pescado y unos granos de arroz entero sofritos con algo de cebolla... El aceite y el almidón del arroz se acompasaban a los bocados marinos con perfección.
Luego vinieron un San Pedro con canela, una butifarra de molleja y un magnífico pichón. Gratificantes, pero no grandiosos.
Los postres me parecieron grandes: dentro de los mismos parámetros que el resto de la cocina: integración de los elementos, hasta parecer construcciones sencillas, primacía de sabores, a veces incluso con orgullo, y sacrificio de elementos secundarios.
Un melocotón marinado en vino dulce (chenin blanc del Loire), con helado de nata agria. Una piña colada etérea, simulando a la perfección un coco partido. Una coca de gelatina de roquefort con crema de manzana.
(la carta de vinos con buenas referencias a buenos precios)

Local pequeño y algo frio en su decoración. Sábado noche de San Jose, con todas las mesas ocupadas.

La carta de vinos es bastante amplia y bien seleccionada. Optamos por un Champagne Pierre Gimmonet (37,15€). En cambio, el servicio de sala que nos atendió tenía poca experiencia.

Tomé los siguientes platos:

- Caballa con una fina lámina de tocino de ibérico: buena combinación de sabores aunque en este caso no me acabó de convencer (me gustó mucho mas la versión con alcachofas y trufa del restaurante Els Casals que había tomado el día anterior).

- Arroz de bacalao. Nombre engañoso porque el arroz no se veía apenas. Era bacalao con un pequeño fondo de arroz. No me entusiasmó, lo encontré un plato falto de personalidad.

- El postre fue lo mejor: coca de roquefort con manzana y lichi.

En definitiva, me esperaba algo más de la cocina y entorno de este restaurante, del que tenía buenas referencias.

Tenía ganas y curiosidad de probar este sitio. Reservé para tres el mismo día sin problemas. Local largo y estrecho, con las mesas haciendo el tren. Parecido a Osmosis. Mesas bien vestidas y montadas. Servicio agradable y eficaz.

Tienen un menú degustación a 50 euros y una carta corta de la que escogimos para compartir unas sardinas con mantequilla de especias, para mi gusto con un exceso de jengibre -¿por qué le echarán eso a todo?- que le restaba sabor a la sardina, y unas setas (rosinyols) acompañadas de una pasta de brie que estaban fantásticas.

De platos principales, tomamos el San Pedro (no lo probé), una vieiras con gambitas fritas y macadamia (no probé) y una suprema de dorada rica y fresca, buen punto el del pescado.

Bebimos un Pezas da Portela 2008 a 26 euros

De postre sólo me aventuré yo con una coca de roquefort, manzana y lichi (bien)

Buen café

Buena opción en la zona

Muy mala relación calidad-precio. Los platos resultan correctos pero hay problemas en sala a destacar. La acústica del local es pésima. En un restaurante de ese nivel, resulta un tanto sorprendente el pan servido, la ausencia de petits-fours o la escasez de los aperitivos.
En cuanto a la comida, correcta pero sin demasiadas alegrías. Tomamos unas múrgulas con panceta, simplemente correctas aunque la seta estaba bastante seca. Un foie escabechado que era increible el precio por una cantidad tan pequeña. Parecía una tapa, de verdad. Los segundos correctos, un destacable arroz con bacalao y un correcto suquet de peix. Lugar que no emociona y del que sales con la sensación de que te han tomado el pelo.
En comparación con restaurantes de su nivel: Osmosis, Coure, Colibrí,...sale muy mal parado.
Decepcionante.

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