Restaurante Asador Las Cubas en Arévalo
  

Restaurante Asador Las Cubas

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Datos de Asador Las Cubas
Precio Medio:
39 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
8.2 10
Entorno:
6.1 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional, Castellana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 29,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Asador Las Cubas El lechazo, tostón y la ensalda Asador Las Cubas

11 Opiniones de Asador Las Cubas

... pero su horno moruno sigue funcionando y haciendo las delicias de los que van allí.

No describiré el local, ya que con el detalle de las dos puertas por las que salen los camareros, ya está bien descrito el comedor!!!! Ahí vas a comer, a degustar su lechazo y, cómo no, su tostón, que está tremendo.

Llegamos con carro y con el peque y nos comentan que si preferimos dejar el carro en la entrada para estar más cómodos (ya para tener má sespacio, que el comedor es reducido). Nos ofrecen tronas para el nene o un par de cojines para elevarlo y nos decantamos por los cojines (sabia decisión, porque en la trona la habríamos tenido xD). Muy muy atentos con el nene. Buena climatización y estuvimos cómodos y bien en nuetra mesa.

El servicio es impecable y atento, pero serio como comentan, aunque con el nene alguna sonrisita sacaron. Carta típica castellana y vinos muy aprteados de marge a partir de los 20-25€, porque te encuentras por ejemplo un Cuatro Rayas por 12€ y un Resalso por 14€ si no recuerdo mal. Nos decantamos por un Pago de Capellanes Crianza de 2014 (25€) servido a una temperatura perfecta (un punto debajo de la normal de servicio, pero necesaria para que no se calentara) y agua. Servicio de copas correcto.

A la hora de elegir, lo teníamos claro: lechazo y tostón (previamente encargado en la reserva, ya que te informan que para tenerlo asegurado, mejor reservarlo, que cuesta cocerlo). Para acompañar una ensalada "pequeña" que viene de guarnición y un revuelto de morcilla. Para el nene una sopa castellana.

El revuelto tremendo, con una morcilla de piñones sabrosa, cargada de sabor y de una textura deliciosa. Muy muy recomendable. La sopa castellana fue para el nene, pero casi comióm más morcilla que sopa. Muy buena, potente, tanto que pensábamos que a nuestro hijo de tres años no le gustaría, pero sí, aunque le tiró más la morcilla y el buen pan que sirven.

Luego llegaron los platos fuertes: lechazo y tostón, acompañados de una ensalada de lechuga, tomate y cebolla. Y todo sabía a lo que debía saber, algo raro por lo que te vas encontrando por ahí. El lechazo era mantequilla pura, se desacía. Sabroso, con una piel crujiente y jugosísimo. Lleno de sanor, de esos que te relames los dedos si te los has manchado. Y el tostón.... madre mía menudo cochinillo!!!!!!! Al principio me sorprendió al ver que tenía la piel más gruesa de lo normal, pero es que era de cristal, se separaba casi de la carne sin esfuerzo. SABORAZO!!!!! Crujiente por fuera y muy muy muy tierno por dentro. Jugoso, sabroso, meloso... Para lamer el plato. Y mira que con lo que había leído y con el horno de la entrada me hacía una idea, pero es que fue un espectáculo.

Para rematar tomamos dos cafés, un postre de chocolate para el nene (que debía estar bueno, porque no dejó ni las migas xD) y un par de chupitos. 

EL servicio de los camareros excelente y muy profesional. Estaban atentos a pesar de tener el comedor totalmente lleno. Además no te metían nada de prisa para doblar mesa, y eso que había gente esperando. Eso sí, cuando se levantaba una mesa y salía del comedor, en menos de 5 minutos ya la tenían montada con cambio de mantel incluido para dar servicio.

Un sitio que merece la pena visitar, que está lleno de gente local y ya sabes por qué: la comida está tremenda, sin florituras, sencilla, con un producto de primera y que te hace gozar. SI vuelvo por la zona, seguro que vuelvo a repetir. Eso sí, hay que hacer hueco antes de ir a comer, que sino no puedes, jajajajajaja.

 

Un disfrute!

Local que si al entrar estuvieran todos vestidos con moda de hace 30 años, pensarías que has cruzado la puerta del tiempo porque es lo mismo que hace 30 años (o más).
Entras teniendo una barra al frente que se utiliza para esperar porque está lleno, incluso alguna mesa duplica servicio, situación que no era igual en otros asadores cercanos. Dejas a la derecha un horno moruno culpable de la buena cocción de los asados, tanto cochinillo como cordero. El comedor abarrotado de mesas (y de gente) puestas en rombo contra la pared para que quepan más y hasta cuesta pasar entre ellas para ir al baño, no así a los camareros, 2, de la sala que tienen la misma profesionalidad que lejanía en el servicio; cada uno entra por una puerta abatible diferente a la cocina que está detrás de un mueble alacena que contiene cubiertos, copas, servilletas, vajilla... todo ello de una calidad suficiente.

Vamos de regreso del norte, así que tenemos suerte porque entramos pronto lo que nos permitió comer sin tener reserva previa. Carta de comida muy castellana (es lo que se espera) y bebidas aún más clásicas (Ribera y Rioja de corte clásico). La limitación de la carretera nos hace quedarnos con una de agua grande, Lanjaron, y dos copas de un blanco que nos traen a su elección: 4 Rayas, muy básico. a 2€ cada copa, con lo que ya pagamos la botella entera. Me encontré las copas servidas en la mesa al volver del baño. Ésto penaliza mucho la nota final y supongo que no sería igual de haber pedido una buena botella de vino; pero es lo que pasó.

El hecho de que falten más de 400 km también limita algo la petición de comida de ambos, y me quedé sin probar ese revuelto de morcilla típico del local, pero aun así nos animamos con una sopa castellana buena de sabor y servida en una cuenco de barro de buen tamaño.
La otra opcion fue judias blancas, más normalitas bien de punto de coccion y con tropezones escasos y de regular calidad aunque a 4€ el plato.

De segundos fueron cocochas con setas; calidad media y las setas (de bolsa congeladas) tapaban el sabor del pill-pill; plato muy mejorable, pero es lo que tiene pedir cocochas en un asador.
Mi elección fue cochinillo (17€): perfecto de asado, carne jugosa, piel de cristal, su poquito de salsita, ración de pata que ni se acompañó ni se preguntó si se empujaba con algo de verdura/ensalada para frenar el componente graso. Resultado muy bueno.
Lo que vi pasar de cordero tenía muy buena pinta también y ahí sí vi la compañía de verde.
Lástima no poderlo acompañar de un buen vino tinto.

De postre elegimos una de cerezas poco sabrosas aunque maduras como parece que estan viniendo este año y una cuajada casera con miel notable.

También nos cobraron 2 raciones de un pan tipo hogaza bueno. No tomamos chupitos (chopitos lo llamaron,) con dos cafés simplemente correctos, por aquello de los controles.

Merece la pena salirte 3 km de la autovía y no comer en esas maléficas franquicias de gasolineras. Observo que voy a mejorar el precio mínimo introducido, sin duda por falta de vino pero también es destacable que en 2014 sea más barato que años anteriores y eso pese a estar lleno. ¿O será por eso?

Cuesta volver a casa después de unas vacaciones vividas a tope, así que con idea de prolongarlas al máximo nos hemos desviado de la ruta lógica para recalar por unas horas en la localidad abulense de Arévalo. Si este pueblo tiene ya de por si atractivos suficientes para justificar la visita, durante este año tiene además el aliciente de contar con la exposición temporal de Las Edades del Hombre. Dedicamos parte de la mañana a darnos una vuelta por la exposición (una pena no haber contado con más tiempo) y a la hora acordada entramos al restaurante en cuestión, que se encontraba hasta la bandera. Al hacer la reserva nos preguntaron si comeríamos algún asado, diciéndoles que sí, por lo que cuando nos entregaron la carta se trataba nada más de elegir los entrantes. Como se trataba de llegar con hambre al plato principal, elegimos nada más un entrante para compartir, que fue un Revuelto de morcilla de piñones (7,50€). El plato está realizado con una morcilla que a mi personalmente me encanta y que cuenta con piñones y cominos, entre otros ingredientes diferenciadores. A los cuatro nos gustó este plato. La misma opinión se repitió con el plato estrella: cochinillo asado (16€/ración), que se sirve acompañado de una muy correcta ensalada de lechuga, tomate y cebolla. La carne se presenta tiernísima y jugosa, con excelente sabor, y con la piel crujiente. En el plato sólo quedaron los huesos. Como postres pedimos un Flan de queso (3,50€) para compartir entre mi mujer y yo, y las crías un helado de vainilla (2,50€).

La carta de vinos está centrada en riberas y riojas, sin espacio casi para otras regiones. Las copas son correctas y los precios moderados. Tomamos un Marqués de Vargas Reserva 2007 (25€), que acompañó bien la comida. Para acabar tomamos un par de cafés solos, rechazando el chupito de orujo que nos ofrecieron al quedarnos todavía 300 km de carretera.

Este es un sitio en el que se come hoy igual que hace diez años, y en el que dentro de diez (o al menos eso espero) se comera exactamente igual, saben lo que hacen y hacen lo que saben, ni espumas, ni decoraciones minimalistas ni gaitas, platos de toda la vida.
Resaltar en esta época de cocineros "engreidos", de estrellas michelin, y de programas de cocina de cocineros superestar,a los camareros...todos conocemos el nombre de un monton de cocineros, (alguien me podria decir el nombre de un camarero, no, no sumiller, camareros...)por muy estupenda que este la comida si alguien no te la sirve...pues eso hacia tiempo que no encontraba camareros tan PROFESIONALES, de esos que no te das casi ni cuenta de que estan, si tienes que reclamar su atención malo, y si tienes que convencer a la parienta de que de verdad, de verdad, no conoces de nada a la chica de la recepción del restuarante peor aún.
De comer, unas croquetas de entrante (sin adornos, ni leches), muy, muy ricas, (me recordarón por momentos a las que hacia mi abuela), dos raciones de cochinillo (el gran horno que saluda la entrada al resturante es un buen presagio de grandes asados, no sólo cochinillo, sino paletillas de cordero, que vi también con muy buen trazao), más que correcto, una ensaladita sin cosas raras (para algunas ensaladas que he comido últimamente casí tengo que hace un master en botanica para determinar que llevan), lechuga , tomate y cebolla, flan de queso y un postre de chocolate, todo escoltado por un La planta de arzuaga navarro, carta en consonancia con el local variedad dentro del clasicismo riberas, ruedas, (no digo que un vino del bierzo, jumilla, australia..etc no le fuera bien al toston pero teniendo ribera al lado...) algo menos de riojas , más tinto que blancos, a precios razonables el mencionado la Planta a 10,50€, copas mejorables, los camareros te abren el vino te sirven y ya, pero al menos no te lo derraman sobre el mantel, como en algun lugar de mas copete. Decoración inmune al paso del tiempo. Un lugar en el que sabes a lo que vas. Por cierto si visitais la exposición las edades del hombre no tireis la entrada os hacen un 10%.

Muchos son los años que llevo viviendo en Arévalo y sintiendome arevalense, pero curiosamente, hasta hace relativamente poco no había visitado este asador. Después de 20 en Arévalo y muchos cochinillos a mis espaldas puedo aseguraros que para mi el mejor cochinillo que he comido en Arévalo ha sido en este restaurante. He vuelto después varias veces durante este año y lo he podido corroborar. Tome acompañando a el cochinillo o Tostón, como aquí se puede decir un Emilio Moro crianza que hizo de gran acompañante y completó una gran comida.

Pasaba por esta carretera, y animado por los comentarios de los seguidores de verema, me animo a comer este asador.a En el cual estaba completo el local y empezo a llenar otro local que tenia preparado enfente. Que tambien lleno. "me alegro mucho". El recibimiento fue bueno y el trato agradable. La señora que nos atendio era muy dispuesta. Pedimos una ensalada, cochinillo para mi y cordero para mi señora, ya que ,hibamos de viaje y no queria llenar mucho, la carne muy buena exquista, el cordero muy rico jugosos pero si hay que poner es que una simple guarnicion,ni fuera ni dentro del plato ningun acompañante al cordero y el cochinillo muy bueno exquito quizas para mi gusta la corteza demasiada grasa. (es personalmente) pero muy rico jugoso, tierno, para repetir. Pero sigo echando de menos una simple decoracion un toque una ramita de romero, tomillo no se algo de chispa... El postre dos flanes de queso.. muy muy rico nos duro nada un suspiro. La verdad que la proxima vez voy con mas tranquilidad y me soplo una botella de tinto. El entorno tambien era bueno me gusto mas el primer local pero que vamos hacer hubiera reservado..

De visita por Arevalo, decidimos comer en este tipico asador castellano.
La entrada se hace por la zona de la barra, donde se aprecia un enorme horno de leña a pleno rendimiento.
El comedor está decorado de manera clásica, las famosas cubas de barro que dan nombre al restaurante, están incrustadas en las paredes.
Mesas correctamente vestidas, bastante juntas unas de otras, vajilla, cuberteria y copas bastante correctas.
Aquí la especialidad son los asados, así que no nos andamos con mas miramientos, una ración de cochinillo para mi a 16€ y una de lechazo para mi mujer a 17€, generosa ración, con un punto de asado perfecto, por dentro bien tierno y jugoso y por fuera con la piel bien crujiente.
Se acompañó de la tipica ensalada de lechuga, tomate y cebolla a 2,50€.
Para la cria pedimos 1/2 ración de judias blancas a 3€, la verdad es que estaban muy buenas.
De postre un flan de queso a 3,50€, muy, muy, bueno, de los mejores que he probado.
En cuanto al vino, la carta está prácticamente centrada en Riberas y en alguna que otra D.O castellana, precios mas bien elevados. Elegimos para la ocasión un Elias Mora Crianza 08 a 19€, servicio de descorche y prueba.
Terminamos con un par de cafes con hielo.
Buena opción entre la gran oferta de asadores de la ciudad.

Siempre que busco un sitio cercano, con aire limpio y donde se que nunca falla voy a el Asador. He ido muchas veces pero nunca había valorado el sitio, ya es hora de hacerlo. La última vez que estuve fue este verano, con la típica comida familiar para celebrar que estas de vacaciones, fuimos 6 personas, como siempre hubo que reservar. La comida después, la típica cochinillo, ensalada, buen vino de ribera y un postre de la casa para acabar.
Lo mejor de todola calidad de la comida sabiendo lo que uno quiere comer y el precio.
El precio final depemde del vino.
Totalmente recomendable.

Acudimos a la vuelta de nuestro itinerario por Toro y Ribera del Duero. Llegamos pronto y pedimos cochinillo, ensalada y un Hacienda Monasterio Crianza 2005 (29€).

Comimos excelentemente. Sin duda un gran cochinillo a un precio bastante bueno: 16€ por persona.

El servicio de vino es bueno porque los precios de las referencias de Ribera del Duero están muy ajustadas: pago de Carraojevas (29€), Mauro V.S (60€)...

Vale la pena

He disfrutado probablemente del mejor cochinillo que he tomado nunca. La única pega es la cantidad de gente esperando mesa y el servicio de las mesas y del vino deja un poco que desear probablemente inbuido por prisas debidas a la afluencia de gente. Pero la experiencia del cochinillo bien vale la pena ir.

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