Restaurante Follia en Sant Joan Despi
  

Restaurante Follia

8
Datos de Follia
Precio Medio:
80 €
Valoración Media:
8.4 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Diumenges

Teléfono


8 Opiniones de Follia

Después de un tiempo sin ir, volvimos a uno de nuestros restaurantes favoritos. La espera valió la pena. Disfrutamos de una experiencia gastronómica realmente grata e interesante. El nivel, ya alto, de la comida de Jo Baixas, ha subido notablemente, ganando en elegancia, sofisticación, pero también en sabor.
Esta vez ofrecía un menú degustación basado en el mundo de los quesos.
Empezamos con los aperitivos:
- Neula (barquillo) relleno de rocafort, con tomate confitado. Diferente, pero muy interesante.
- Una ensaladita con gouda al wasabi, boquerón y tomates xerry, al que quizás le faltaba algo de integración, pero muy bueno en general.
- El siguiente semejaba un bombón, de pistachos, queso tupí y miel sobre una delgada y estrecha lámina de cereal. Un bocado exquisito. Deberían comercializarlo, aunque provoca adicción.
- El helado de queso de cabra, servido con entre dos pequeñas galletas, nos encantó y supo a demasiado poco.
- La croqueta de alcachofa y brie demandaría que el cocinero ponga la receta en dominio público. La cremosidad obtenida es una prueba mas del dominio de las técnicas culinarias de Jo Baixas.
- La fondue de Appenzeller al revés era un ejercicio gracioso, donde el queso hacía el papel del pan, untándolo en una crema ligera de patatas con textura de queso fundido, muy conseguida.
Con los aperitivos nos sirvieron una cerveza producida especialmente para el restaurante. Sinceramente, no somos amantes de esta bebida y, por tanto, no la disfrutamos demasiado.
Continuamos con los platos principales:
- Sopa de calçots (cebolla dulce), huevo y Munster. Espectacular. Absolutamente delicioso, cremoso, sabroso. Faltan adjetivos.
- Tres veces parmesano: este queso servido en tres texturas y temñperaturas diferentes. A saber: souffle, crema ligera y helado. Disfrutable de principio a fin.
- Tártar con queso idizábal, con pan crujiente. Solo en dos palabras: vicio puro.
Con estos tres primeros platos nos sirvieron un vino austríaco, "Loss", con un punto de acidez nada molesto y un frescor muy agradable.
- Bacalao con manzana y gorgonzola. Un juego de contrastes atrevido pero muy conseguido, con un punto del pescado perfecto muy raro de encontrar.
- Rabo de buey, provolone y vino negro. Muy buen plato, meloso, sabroso y contundente.
Estos dos últimos platos fueron maridados con un Jumilla "Juan Gil", elegante, aromático con un punto de dulzor realmente interesante.
Como prepostre nos sirvieron quesos, pero claro, no podía ser un simple plato con el producto puesto uno a lado del otro. Cinco tarros, como de mermelada, fueron servidos a la vez. Para no provocar extendernos demasiado, eran los siguiente:
- Queso azul ceretano, membrillo, nueces y moscatel.
- Queso Carrat de Bauma, pimiento, miel.
- Queso Mahón seco, ciruela con Grand Marnier y cumquat.
- Queso Comté, jarabe de erable y mostaza
- Queso Saint Felicien, limon y tomillo.
Realmente fueron divertidos, interesantes y, sobretodo, combinaciones sabrosas y, cada una, individualmente sobresaliente.
El postre fue un bizcocho borracho con Mató (requesón), suave y esponjoso, acompañado con un excelente helado de nueces y miel.
Con los quesos y el postre, otro de los magníficos vinos que atesora la bodega del Follia, un Coteaux du Layon, aromático y sutil, que combinó muy bien con los tarros de queso, pero no tanto con el postre propiamente dicho, al faltarle algo de dulzor.
Como acompañamiento a los cafés y como redondo final de fiesta, una flor de hibisco con mascarpone. Sencillez, elegancia, sofisticación y sabor, como resumen de la cocina a la que nos acostumbra el chef. Solo un pero: porqué solo una!!
Sería magnífico que los inspectores de la Guía Michelin se pasaran por el restaurante estos dias. Seguro que valorarían en lo que vale a este gran cocinero, que nos puede dar muchísimas satisfacciones a un precio mas que ajustado, lo que se agradece en estos dias.
Volveremos pronto, muy pronto.

Escogimos el "menu inverso" (65 EUR). Consiste en empezar por los cafes (que son una crema de trompetes de la mort con leche trufada) y petit fours (bombones salados) y acabas por los aperitivos (que son en realidad los petit fours). La idea es de entrada divertida e interesante. Sin embargo la mayoria de los platos nos parecieron algo flojos en cuanto a ejecucion y sabor. Nada realmente remarcable.

Hay una buena seleccion de vinos, y con precio correcto (aunque algo mas caros que en otros restaurantes simillares o mejores visitados recientemente). Un Kripta 2004 (60 EUR) y un Aalto 2008 (44 EUR).

El servicio me parecio muy bueno (lo mejor del restaurante junto con el entorno). Las copas nunca se quedaron vacias y fueron agradables y atentos en todo momento.

Si vuelvo iria por la carta "normal".

Acudimos a este restaurante tras buscar algo interesante en Barcelona, difícil con los precios que aparecen en la zona. Nos costó llegar (algo liado, aunque todo el mundo lo conoce y nos guiaba).
Desde el principio hubo una especial atención del encargado de la sala y del camarero, explicando tanto los platos, como los menús y con buen conocimiento del vino del que disponen (amplia e interesante carta presentada en dos pantoneras con toda la información necesaria). El servicio del vino muy bueno, en copa Riedel y con conocimientos interesantes, con vinos de la zona, del resto de España y extranjeros (Francia, Alemania, Austria, Australia...). Además los vinos a buen precio.
Con detalles muy buenos, como los petit fours iniciales y los aperitivos (un helado de mascarpone y una tosta de roquefort con granada, así como una sardina). Elegimos el menú de cuatro entrantes y un principal. Todo muy interesante, preparado al punto correcto de cocción y con una presentación muy buena. De principal me animé con el bacalao con sobrasada y cabello de ángel, espectacular, aunque también anunciaban bien la carne.
El sitio muy agradable, y con el servicio muy bueno y la preparación de los postres, todo genial.
De peros...algo elevado el precio, aunque allí parece correto, y falta de intimidad (además había unos niños en la mesa de al lado que daban algo de guerra).
Al final el jefe de sala nos llevó a la bodega-bar que acaban de montar abajo, muy interesante.

Este viernes nos acercamos a este restaurante que descubrimos casi por casualidad y que nos dejó realmente sorprendidos.
No había oído hablar mucho de él ,pero aun así después de alguna recomendación y de leer los comentarios en verema decidimos probar.

El local no te deja indiferente ya que a pesar de ir de noche y no poder disfrutar de las vistas , las cristaleras y la luz de la sala crean un ambiente sumamente acogedor.(se nota que el dueño además de cocinero es también arquitecto)
Tenían menu degustación (60 eur) basado en setas, nosotros nos decidimos por la carta, aunque hay una opción en la que puedes pedir una pequeña degustación de primero (3 platos 14 eur) o bien (4 platos 17 eur).
Decidimos probar los cuantro primeros y elegimos los segundos, Arroz de setas con tortilla de all i oli (buenissimo) y avestruz (uno de esos platos que te marca y hace que no olvides el restaurante con facilidad, sin duda volveremos)
De postre mascarpone con mandarina y otro con piña y crema de chocolate blanco (tremendo)

De vino tomamos un Riesling mas que acertado

Sin duda el restaurante nos sorprendió y no creo que tardemos mucho en volver, totalmente recomendable, el servicio mas que correcto, atento y cercano en todo momento y por último agradecerle a Paco su agradable conversación que se alargo hasta mas de las 2 de la madrugada.

He estado en este restaurante en el contexto de una reunión de trabajo. El menú era cerrado, con lo cual no tuve acceso a las cartas ni se el coste de la cena. No puedo por ello dejar mi opinión sobre este lugar en verema, ya que es un restaurante que no deja indiferente.
La sala es, como ya se ha comentado antes, bonita, sencilla, con una vista preciosa, espaciosa. El ambiente creado es muy relajado y tranquilo (y eso que éramos un grupo de 60-70 personas) La comida que se nos sirvió muy buena. Un plato con 4 gambas con pasta y una base de berengena, un plato con turbot salvaje (buenísimo) con un acompañamiento de col y brotes de soja, y un plato de filete de ternera con una fondue de queso y patata. Todo en su punto de cocción y con una buena combinación de sabores. El postre impactante, mascarpone con sorbete de mandarina y gelatina de amareto (bueno, bueno).
En fin que gocé mucho de esta cena y seguro que es un lugar para volver y disfrutar de la carta


Hacía mucho tiempo que no iba a un restaurante en el que solo escucharas la conversación de tu pareja. En Follia es posible. Sus mesas son amplias,suficientemente separadas, una vista preciosa del huerto/jardín....

La carta bien estructurada, en la zona de los entrantes destacan dos de ellos que son una degustación de tres o cuatro platos. Hay la posibilidad de escoger un menu degustación de unos diez platos, en esta ocasión basados en las setas por ser el producto de temporada, este puede servirse con maridaje e vinos. La comida muy buena, los precios nada desorbitados por lo que se ofrece, además de ser acompañada con varios aperitivos sorpresa antes de iniciar la comida y antes de los postres.

La carta de vinos muy extensa y amplia. Hay una zona para tomar el café (acompañado de mignardises) y fumar si así se desea.

En resumen,a Follia se va a disfrutar de la comida, no tanto por la cantidad (no quedas con hambre para nada) sinó por la continua atención que se recibe.

Despues de haber conocido los mejores restaurantes de España puedo afirmar que este es sin duda alguna bajo mi humilde punto de vista el mejor.
Las razones por las que emito este juicio son las siguientes:
El espacio físico es sencillamente espectacular tanto de día como de noche, la sala es fantástica, la separación entre mesas es todo un lujo, la estética es minimalista pero el verdadero lujo en este caso radica en la luz que penetra a traves del cristal que constituye la pared situada delante de las mesas.
El personal de la sala es atento, eficaz y super profesional.
La bodega es amplia y de gran calidad.
La cocina es vanguardista pero sin estridencias ni alardes excesivos, los puntos de cocción son sencillamente perfectos y las elaboraciones son magistrales.
En definitiva un grandísimo restaurante al que algún día se le hara justicia por los estamentos gastronómicos de este país.

Probablement el restaurant més bonic del país. Un concepte de restaurant a l’avançada. La cuina a l’alçada de les circumstàncies. A sala un personatge únic i singular, màxima autoritat pel que fa a tracte i maridatges. Tot un senyor professional.

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