Restaurante Gaztelupe Gaztelupe

Restaurante Gaztelupe

5
Datos de Gaztelupe
Precio Medio:
70 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
5.4 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
6.2 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Tetuán
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Tradicional, Vasca
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos noche.

Teléfono


Descripción

El restaurante Gaztelupe, pertenece a la saga Giozeko Gaztelupe tiene en la calle Comandante Zorita uno de sus máximos estandartes en la capital. Ambientado a la manera clásica de taberna típica vasca, donde prima la madera y una iluminación acogedora, el restaurante ofrece la cocina tradicional del norte de España con toques creativos de la mano del prestigioso chef Luis Martin.

Hasta 160 comensales pueden disfrutar de platos en continua revisión, ya que se elaboran siempre con productos de temporada e incluso llegan a variar de un día a otro. Sin embargo, durante todo el año figura en su carta la ensalada de yemas de espárragos, el bacalao al pil-pil, la tarrina de foie artesana preparada en la casa, las carnes rojas a la parrilla, la cola de merluza asada y el hígado de pato a la brasa.

Tampoco descuidan el mejor acompañamiento para cada receta, para lo que cuentan con una exclusiva bodega y el servicio del sumiller Gerardo Jiménez, siempre dispuesto a recomendar el mejor vino entre una amplia selección de caldos de Rioja, Ribera del Duero, Penedés, Toro, Rueda y otras Denominaciones de Origen.

5 Opiniones de Gaztelupe

Pánico me da este tipo de restauración (perteneciente al grupo Goizeko), pero unos conocidos nos convencieron a visitar este restaurante de cocina vasca tradicional sin riesgos, siempre basada en una materia prima de calidad. Atención a los productos de temporada (por estas fechas, varios platos dedicados a la alcachofa). No nos defraudó en absoluto y salimos satisfechos.

Comedor acogedor con ambiente clásico de taberna vasca. Situados en una mesa cómoda con suficiente separación entre mesas. Servicio en sala profesional, aunque excesivamente serio. Disponen de privados.

Servicio de pan con un único tipo de pan blanco y picos.

Como detalle de la casa, una chistorra de bandera.

Comida para 4 personas.

Entrantes:
- Tataki de salmón marinado con verduritas en témpura y mahonesa de wasabi: Filetitos de lomo de pescado ligeramente marcados por fuera y cruditos por dentro, marinados muy suavemente. Magnífico entrante, aunque todavía estamos buscando las verduritas.
- Puntas de espárragos gordos con bonito casero sobre puré de tomate: Mucho tiempo hacía que no veíamos unos espárragos de ese calibre, tiernos y si una sola fibra. Tampoco en este caso encontramos el puré de tomate, aunque sí un mezclum de lechuga.
- Zamburiñas al grill con ajada: Buena ración de moluscos, de tamaño medio pero muy agradables de comer.
- Chipirones encebollados al estilo de Bilbao: Otra buena ración con media docena de calamarcitos tiernos con quizás excesiva cebolla caramelizada.

Segundos:
- 2 x Lubina asada a la parrilla: Generosas raciones de lomo de lubina grande (pescado recomendado del día), presentadas en su punto y con verduritas al dente.
- Tronco de merluza asado a la parilla: Otro generoso plato con un tronco de merluza de saltarse las lágrimas.
- Solomillo asado a la parrilla con queso de cabra y salsa perigord: Les sugerí que el queso y la salsa vinieran aparte y así lo hicieron. Como la carne era tierna, jugosa y se presentó al punto que les pedí, ni siquiera llegué a probar los acompañamientos. Sin duda, tienen buena mano con la parrilla de carbón.

Postres:
- Panchineta de hojaldre rellena de crema pastelera: Clásico postre del que gustó el hojaldre, dado que la crema terminó haciéndose algo pesada.
- Galleta de manzana con helado de toffee: Una especie de tarta fina de manzana que no entusiasmó especialmente. Tampoco el helado.
- Pequeña torrija sobre crema de arroz con leche y helado de leche merengada: Correcto postre para golosones.
- Soufflé de chocolate con sorbete de frambuesa: Fue el postre que pedí y estuvo a buen nivel. La espera de 15 minutos mereció la pena.

En la sobremesa invitaron a buenos chupitos de licores y a una teja realmente rica.

En cuanto a la carta de vinos, no pude echar un vistazo a sus 200 referencias según reza su página web. Solo nos enseñaron un listado de vinos recomendados, entre los que estaba el vino extremeño que tomamos: Habla del Silencio 2014 (19€) servido a temperatura correcta pero con copas muy mejorables.

No puedo dar detalles de la cuenta final pues fuimos invitados. Lo que sí me pareció una pasada fue cobrar el apartado del pan a 3.50€ (al final parece que los "detalles" de la casa los estás pagando).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un entrante, un segundo y postre, sin bebidas.

Comida para cuatro: de aperitivo sirven una rica chistorra. Dos salmorejos que se presentan con langosta y pulpo, a sus comensales les gustó pero yo los he probado mejores. Compartimos unos ricos huevos rotos con carabineros, un pudding de cabracho y changurro, bien, y un aceptable jamón servido con pan y tomate.

De segundos un buen taco de bonito asado, un magnífico entrecotte gallego servido al punto (de las mejores carnes que he probado en Madrid), y un rape abierto sobre patatas, para dos personas, sencíllamente espectacular.

De postres unos helados, de queso con frutos rojos (bien) y de leche merengada (muy bueno).

Bebimos Enrique Mendoza Syrah (23 euros), servido a temperatura correcta en copas aceptables.

El único pero la mesa que nos tocó, demasiado pequeña. El servicio fue muy correcto toda la comida. Para mi es uno de esos sitios de Madrid que se come muy bien, con una carta de vinos más que aceptable (aunque podían incluír más vinos de zonas como Jumilla, El Bierzo o Toro), pero que al estar situado en Madrid hace que la factura se vea incrementada. Buen vasco en cualquier caso.

Estuve el viernes comiendo en Gaztelupe con un amigo,comimos bien pero para el precio que pagamos no estuvo a la altura.El entorno no es maravilloso pero es la típica taberna vasca y no se le puede pedir más.La carta de vinos es amplia y con buenos precios pero el servicio del vino no existe ya que no tienen sumiller y el maitre solo le vimos para tomar nota de la comanda,menos mal que el camarero que nos atendió era competente y salvo un poco los muebles.Tomamos un Regajal 2006.En cuanto a la comida es tradicional vasca con algún toque creativo,muy leve.Buenas pochas con almejas,muy rico el carpacio de gamba roja.De segundo tomamos una merluza con algas muy correcta y unas buenas manitas de cerdo deshuesadas.De postre,muy buena la leche frita y yo tome queso idiazabal con membrillo.En el apartado de licores hay que reconocer que tenían buena variedad de ginebras,tomamos dos martin millers muy bien preparados que casi fue lo mejor de la comida.La factura fue propia de su hermano mayor Goizeko pero ya sabemos que en Madrid los precios se disparan.En definitiva,cocina popular vasca con alguna concesión ala modernidad,el servicio a mejorar y la factura elevada.Mucho mejor La Manduca de Azagra o Julián de Tolosa por ejemplo...

Comenta mi compañera de pitanzas, aténganse a las consecuencias...

De trato y entorno agradable, nos dejaron un reservado que hay en la parte de abajo, evitando así el ruido de ambiente y, aunque éramos 12, hemos podido escucharnos perfectamente los unos a los otros.

Para compartir hemos pedido varias raciones: croquetas de bacalao, huevos rotos con patatas y colas de carabineros y unas colas de bogavante rebozadas acompañadas con salsa de miel. Tanto los huevos rotos como las colas de bogavante muy recomendables, las croquetas del montón.

De los segundos, el solomillo servido con el punto de cocina preciso, muy rico con queso de cabra o con foie; pero he de destacar el rape al horno, para compartir entre dos personas, servido abierto y fileteado sobre lecho de patatas. Tenía un aspecto realmente bueno y ha conseguido satisfacer a los que lo han probado.

Para los postres hemos probado el helado de queso con frutos rojos. Ya lo conocía y me ha vuelto a parecer un postre ligero y muy rico, si bien a algunas personas les ha resultado que tenía demasiado sabor a queso (claro que es normal teniendo en cuenta que se trataba de helado precisamente de dicho sabor).

Para beber, elegimos de la bien diseñada carta un valor seguro, Regajal de 2006. Bien servido en copas aceptables, aunque un pelín caliente para mi gusto; se lo comentamos al camarero, el cual sorprendido nos ha dicho que lo conservaban en una cava exactamente a 19 grados. Precisamente, considero que 19 grados sobrepasa el límite de lo aceptable teniendo en cuenta la temperatura ambiente. En cualquier caso, trataron de solventarlo en las siguientes botellas dándole un golpe de frío.

En general el grupo ha quedado satisfecho de la velada.

Restaurante vasco que auna la buena materia prima, una carta de vinos muy interesante y un servicio atento. La comida es de corte tradicional, cambiando según la época del año. Productos como el bacalao, la merluza, el bonito, elaborados de diferentes formas son excelentes. La carnes no se quedan atrás: el solomillo sobre visutas de foie o el entrecote a la parrilla son excelentes. Probamos varios entrantes como unas buenas gambas blancas, unos huevos estrellados con langostinos o el puding de txangurro, todos bastante buenos. La carta de vinos es muy extensa, reuniendo varias referencias del panorama enológico nacional. Probamos dehesa del carrizal shiraz servido a temperatura correcta. Un sitio para repetir en el futuro.

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