Restaurante La Querencia-Vinoteca en Valencia
  

Restaurante La Querencia-Vinoteca

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Datos de La Querencia-Vinoteca
Precio Medio:
19 €
Valoración Media:
6.1 10
Servicio del vino:
5.6 10
Comida:
6.7 10
Entorno:
5.7 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 16,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: lunes noche y martes noche

Teléfono


14 Opiniones de La Querencia-Vinoteca

Aprovechando nuestra asistencia junto a unos amigos a un curso de cata de cerveza en este local, decidimos quedarnos a cenar en el mismo. La estancia es alargada con barra y cocina a la izquierda y mesas de diferentes tamaños a la derecha quedando una zona final más cuadrada con mesas bajas de pequeño tamaño.

Ambiente rústico, un punto bodeguero aunque sin verdadero encanto. Correcta iluminación, incomodas sillas, individuales y servilletas de papel, menaje guerrillero. Aforo prácticamente lleno. Nueve comensales instalados en una hilera de cuatro mesas de las comentadas.

Optamos por el anunciado Menú Mayo Florido (15 €), todo a compartir al centro, consistente en:

Fundido de Setas. Base de hongos cubierta por el queso derretido y unas pipas de girasol. Buen aspecto pero sin sabor llamativo. Apariencia.

Tomatitos Asados con Ajitos y Jamón. Bol con tomates soasados desprendiendo cuantioso jugo, abundantes trocitos de jamón serrano. Falto de enganche. Intención.

Huevos Zarautz. Revuelto con tiras de bacalao con buen punto del huevo. Se acompañaba de unas patatas paja. A valorar por los euskoveremeros. Logro.

Novillo Argentino. Filete al punto de marcado gusto. Los dos bocaditos de la ración me supusieron un buen colofón del menú. La guarnición del plato no aportaba nada. Ganas.

Como postre el menú incluía una Tarta de Almendra con Licor Federica y Chocolate. La de toda la vida, con un toque original cítrico del licor quedando, no obstante, un pelín seca. Clásico.

Para beber, agua, algún refresco y vino, concretamente Malcriat 2011 D.O. Utiel Requena, un joven elaborado con Merlot y Garnacha Tintorera que se dejaba beber la mar de bien, incluido en el menú.

Chupito de Mistela cortesía de la casa.

Servicio, joven, rápido, concentrado y con ganas de agradar.

En resumen, empresa que busca y logra, a juicio del aforo, un segmento de cliente de comida ligera, a base de picar varios platos, que ofrece un producto medianamente correcto, de básica elaboración pero que consigue resultado y, sobre todo, a unos precios muy ajustados. No resulta mala opción, sabiendo lo que es, si te pilla de paso por la zona. Otra cosa es ir adrede.

  • Huevos Zarautz

  • Tomatitos asados con Ajitos y Jamón

  • Fundido de Setas

Local muy céntrico correcto para una picaeta rápida antes de entrar al cine.
Optamos por pedir platos que considerábamos de sencilla elaboración ya que no disponíamos de mucho tiempo. Tomamos dos entrantes y tres tostas para compartir.
Como entrantes elegimos:
- Kibe sirio relleno de carne con humus. Especie de albóndigas de carne con un fuerte sabor especiado con mesura acompañadas de un buenísimo humus.
- Huevos rotos con Jamón. Clásico plato de base de patatas fritas con jamón y huevos. 
- Tosta de cordero Kebab.
- Tosta de sobrasada, cebolla caramelizada y queso fundido. Similar al  Almussafes de toda la vida. Crujiente y sabrosa.
- Tosta de queso fundido al tomillo con jamón de recebo.
Las tres en general bien, sin complicaciones. Servicio bastante rápido.
Aunque estábamos teóricamente en una Vinoteca seguimos en nuestra línea de tomar cerveza, de barril, limitada a llenar la copa pero bien fresquita.
El local es bonito, es una taberna rústica no demasiado grande y parece más orientado a cenas de grupo.
En conclusión y de lo que probamos, comida bastante típica de taberna, correcta pero sin nada especialmente destacable.

El pasado viernes por la noche, este restaurante organizó una cata de la bodega Juan Gil en el que se cataron tres de sus vinos y después una cena de picoteo.
La cata estuvo comentada por un comercial enólogo de la bodega.
Cenamos de primero una ensalada con atún y pimientos.
Lo unos daditos de pollo con una salsa muy original.
También para compartir, unos huevos rotos con jamón. Para terminar figatell,carne picada mezclada con especias que estaba muy bueno.
De postre unas tartas para compartir.

Hacia más de 3 años que no volvía a este restaurante y me pregunto porqué......
Este fin de semana cené con unos amigos y lo recomiendo , a destacar el atún rojo y de entrantes los tomatitos sicilianos. La cuaenta nos salió por 23 Euros por cabeza , pero esta misma cena ( o peor ) en muchos otros sitios que se han vuelto locos con los precios no hubiese bajado de 40 euros

Este jueves me volví a pasar por este restaurante , hacía más de 6 meses que no venía han cambiado algunos platos de la carta, y me volvio a gustar todo mucho, desde el entrante de parmesano , hasta el solomillo de cievo caramelizado. Lo mejor el precio salimos a menos de 20 euros por cabeza vino incluido ( trilogía de bodega los frailes ).
A destacar lo ajustado de precio de los vinos.
Me sorprende los pocos comentarios sobre el local, ya que siempre que he ido estaba lleno.


Local de forma alargada de estilo rústico, con las mesas pequeñas y sillas incomodas.

La carta se centra básicamente en elaboraciones sencillas, pero realizadas con materia prima de cierta calidad, con lo que los resultados son satisfactorios en la mayoría de las ocasiones, ideal para un “pica pica” y compartir diversos platos. La vajilla y cubertería sencillas, funcionales. El servicio es atento y dispuesto, sin ser del todo profesional. La mantelería y las servilletas de papel.

La carta de vinos, de corte moderno, organizada por DO’s, o indicaciones geográficas, con abundantes referencias valencianas y algún guiño internacional a precios de tienda x 1.50. Algunos vinos se conservan en armarios climatizadores y otros descansan en estantes, nuestra primera elección (Trilogía) estaba a temperatura correcta, no así (Solo de Aranleon) que estaba caliente, a temperatura ambiente. La cristalería, muy mejorable, más aún siendo una vinoteca. El servicio del vino se realiza sin el más mínimo formalismo.

En definitiva recomendable, a pesar de los fallos, también hay que considerar que esta valoración se hace en base a la experiencia de la estancia en fin de semana de fallas.

Tenía pendiente probar este restaurante y la verdad es que a sobrepasado mis expectativas, sobretodo en el tema culinario, tomamos un excelente mil hojas de escalibada, rilletes du Mans que es una especie de pate de montaña francés y un plato de Parmesano Regiano esto de entrada y luego un solomillo de ciervo caramelizado y un solomillo de atún al river café , esta última salsa buenísima. A destacar la calidad de todas las materias primas, que con elaboraciones sencillas consiguen muy buenos resultados. El vino tomamos Solo 04 Dominio de Aranleón, la temperatura de servicio correcta y el vino fantástico.
Creo que no tardaré en repetir y en recomendarlo, fue una muy grata sorpresa y además esta en pleno centro.

Mesas pequeñas, sufrimos el estar sentados en taburetes (todos los demás tenían sillas, menos nosotros y los ubicados en mesitas altas). No hay percheros, y al no haber respaldo, después de idas y venidas de las chaquetas al piso de arriba, cenamos con ellas por servilletas.
Copas mejorables, las cambiaron pero siguieron sin gustarnos. Mantel y servilleta de papel. Carta de vinos con alguna referencia internacional. El primero que pedimos no lo tenían pero el segundo sí, El Angosto, un poco subido de temperatura. El servicio del vino se limita al descorche y dejarlo encima de la mesa.
Buenas tapas (chistorra, huevos rotos con jamón, fundido de boletus, setas con jamón) y segundos (solomillo de buey y de ciervo caramelizado) pero sin acabar de enamorar. En estos últimos, raciones algo escasas, repetición de guarniciones y salieron antes de algún entrante. Camareros amables pero sobrepasados. Buen postre.
Esperaba más, me llevé una pequeña decepción. 27 euros por persona.

Restaurante agradable con decoración rústica, mesas minúsculas y sillas a juego. Carta corta pero surtida, con bastantes ausencias que deben corregir. La elaboración buena y la calidad de la materia prima adecuada. La carta de vinos bien elaborada, con buena representación de vinos valencianos y precios ajustados. Tomamos Milhojas de escalibada, tomate con queso fresco y anchoas, solomillo al romero y bizcocho de chocolate (browni). De vino Les Alcusses 2005. Platos compartidos para dos personas por 47 euros. El vino está almacenado en altillo, donde mas calor hace. Las copas pequeños catavinos.

Hemos comido menú, por lo que los comentarios son respecto a este.
Muy buena opción de diario. Comida de mercado con buenos resultados y bien presentada.
Dos menús, uno de 8’5€ con 3 primeros y 3 segundos y otro de 16€ sin elección pero de calidad superior.
Nos han puesto un vino de la casa bastante aceptable, Bocoi, de la Plana Alta.

El local es agradable, aunque las sillas son un poco incomodas y las mesas algo pequeñas. A mejorar las copas.

Habrá que volver a probar la carta.

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