Restaurante Les Coques en Tarragona

Restaurante Les Coques

Datos de Les Coques
Precio Medio:
58 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
8.0 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
8.4 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Tarragona
Localidad: Tarragona
Dirección: Sant LlorenÇ 15
Código postal: 43003
Tipo de cocina: Catalana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


14 Opiniones de Les Coques

En fin, éste es el pensamiento que me vino a la cabeza después de comer con la calidad acostumbrada en este restaurante otro comensal y yo. Vale que era un martes y seguro en otro momento está más animado pero me hizo padecer esta dura realidad.
Afortunadamente no se ha resentido ni el servicio ni la comida por lo que ojalá sea cuestión de tiempo la recuperación.
De aperitivo una rica tostadita de magret de pato con cebolla caramelizada y un mini puré de verduras.
Compartimos unos huevos rotos con trufa, original la patata tipo onduladas, y unas alcachofas salteadas, esta hortaliza está ahora en su mejor momento.
De plato fuerte una sensacional lubina salvaje a la sal, estupenda de punto y en ración abundante con un buen chorretón de aceite de oliva. Iba guarnecida por patata al horno y pimiento escalibado. Lástima que la preparación del plato, retirar la sal, desespinar, limpiar, etc...no lo hicieran a nuestra vista. Siempre me ha gustado ver a un profesional emplatar.
Para postre un sorbete de mandarina muy acertado.
Con los cafés una teja y un par de ricos bombones.
Pan bien pero sólo de un tipo, creo podrían ofrecer alguna variedad más.
Como siempre servicio del vino muy bueno, decantación y copas de mucho nivel. Lástima siga sin constar en su muy buena carta la añada pues te puedes llevar a veces sorpresas. En concreto bebimos un Viña San Román que estaba excelente pero era del 2002. Hubo suerte pero si hubiera sabido el año quizás me lo hubiera pensado. Di que las condiciones de conservación del restaurante son idóneas-altillo climatizado- pero en cualquier otro lugar igual me hubiera llevado un chasco. La próxima vez preguntaré. En todo caso creo que en un restaurante de sus características es un dato que debe constar, aunque sea a lápiz, por lo que bajo un escalón la valoración.
Encareció el precio final la lubina (28€ la ración) pero la verdad es que fue un plato para recordar largo tiempo.
Atención cordial y profesional.
En fin, malos tiempos para todos, ojalá pasen pronto

  • ¡Menuda lubina!

  • Los huevos rotos con trufa.

  • El aperitivo de magret.

Los primeros días de enero, estábamos por la zona de Cambrils y queríamos probar algún lugar distinto de los habituales. Contacté con dos restaurantes que tenia pendientes (Moli dels avis en L'Ametlla y Barquet en Tarragona al que hace tiempo no voy). Era día laborable y ninguno de los dos respondía al teléfono, ni indicaban nada en sus webs o Facebook ... Estaban de "vacaciones" ... ¿Tan difícil es poner un mensaje en el contestador?. Todo el mundo tiene derecho a vacaciones, pero lo encuentro dejadez y falta de respeto al cliente.

Como ya estábamos en Tarragona y un tercero que también tenia pendiente, estaba también de vacaciones, optamos por Les Coques.

Les Coques está ubicado en un magnífico local histórico, que ya conocía de hace años cuando era un pub muy acogedor. Miramos la carta de la calle y parecía interesante y también ofrecían un menú más económico pero interesante.

Entramos y nos llega a la mesa la carta y se habían "olvidado" del menú. No protesté debido a que ya entré con intención de comer a la carta ... pero me molestó. Me molestan mucho estas maniobras de "tonto muy tonto". Hacía años que no me encontraba con picarescas de este tipo, quizas porque selecciono mucho los lugares donde voy. Y no vale decir que el menú se ofrece solo en mediodia, puesto que era mediodia y laborable..

Y ya empecé poco "predispuesto". El servicio a cargo de una señora, tampoco era la "alegría de la huerta" y los conocimientos que tenía del mundo del vino, bajo mínimos (y estamos hablando de un lugar de nivel). Al pedir el vino "Las Brugueres" .. una excelente garnacha blanca del Priorat, nos preguntó si "blanco o negro" ... Igual le pides un Clos Mogador y te pide si lo quires rosado... :)).

Y ya pensé... "este ni lo publico en el blog". Pero la comida estaba buena y ya cuando llegaron los segundos, remonté el estado de ánimo y cambié de opinión.

Los primeros, fueron un carpaccio de bacalao muy bueno y abundante y una ensalada de queso también buena.

Como segundos "peus de porc sense os" y un atún muy bueno.

Como resumen, se trata de un lugar con pretensiones, el local espectacular (puede gustar o no) y la comida de gran calidad. El atún era de gran nivel y el atún de calidad tiene precio de coste muy elevado. En total el coste fue lo que muestro a continuación. Un buen lugar para "quedar bien" en Tarragona, pero con las deficiencias que he comentado al principio.

No creo que vuelva....
Ricard Sampere
www.restaurantscat.cat

Teníamos pendiente una visita a este restaurante, como andábamos por Tarragona, nos decidimos a ir, al entrar ya notas que es un restaurante de cierto nivel, probablemente de los mas altos de Tarragona, es amplio, bonito, mesas muy bien dispuestas, elegante.

El aperitivo fue una vichyssoise (se escribe así?)y un trocito de atún escabechado sobe una lámina crujiente.
De la carta y las sugerencias, nos decantemos por una ensalada de queso fresco de cabra, envuelto con unos hilos crujientes, muy bueno, con una hojas de ensalada.
También una habitas babies con calamarcitos, muy bien elaborado de los platos mas en su punto que he comido jamás, tanto las habitas como los calamarcitos, tenia ajos tiernos y le daba un punto a la salsa muy sabroso, para disfrutar.

Los segundos, unas manitas de cerdo deshuesadas con setas, quizás demasiado especiado, los primeros bocados muy sabrosos, pero después, ya que la ración es grande, cansa un poco si no eres fan de las comidas muy condimentadas, parte quedo en el plato.
El otro segundo fue un filete de ternera con torta del Casar, la carne de nuevo muy bien elaborada, casi no hacia falta el cuchillo y era un buen taco, pero un poco insípida,poco gustosa (al contrario que las manitas) quizás el queso no lo potenciaba, quizás me equivoque de plato.
No pedimos postres.

Respecto al vino, la carta es un libro, infinidad de referencias de muchas D.O. por lo general caros, buen servicio, la botella sale algo fría, la dejan aparte para que se atempere un poco, muy buenas copas y atentos al servicio. Pedimos un Azpilicueta (16 y pico €) por cierto muy bueno.

Solo una persona atendiendo la sala, pero ningún problema con los tiempos, de todas formas el servicio me pareció algo pobre para este tipo de restaurante, me explico, dudábamos entre dos primeros y preguntamos con la intención de obtener alguna descripción sobre los platos para disipar dudas, pero apenas obtuvimos respuesta, tampoco hay seguimiento de como va la velada y una actitud bastante neutra.

Volveremos para probar otros segundos, haber si nos acaban de ganar, las habitas son fijas.

Nueva visita y nuevo éxito.
Aperitivo: crema de calabacín y un mordisco de no-se-que.
Primeros (pica-pica):
1. Anchoas de la Escala, con hielo picado. Excelente *****.
2. Mi cuit. Normal.
3. Habitas baby con chipirones. Lo más flojo. Las habas eran de bote y resultaban avinagradas.
4. "Espardenyes". Un 10.
Segundo: Rape a "l'all cremat". Excelente.
Postre: Biscuit glacé con almendras y fresitas. Excelente.
Vino: Clos Montblanc Syrah 2008. Muy bien.
Cafés y chocolatinas + crujientes.
Josep, se desvive en atenderte.
En Tarragona, queda muy por encima de todo lo demás.

Está emho este restaurante, de decoración clásica con su punto barroco e incluso un poco kitsch. Tiene detalles, a veces casi inapreciables, de categoría y que justifican el precio, uno de los más elevados de Tarragona. Celebramos una fecha especial con la familia y por eso fuimos allí. Ofrecen de aperitivo tosta de mojama y vasito de pan con tomate.
Comimos una generosa ración de jamón con pan con tomate, la tarrina de foie de la casa y unos riquísimos huevos rotos con patatas y foie, las patatas unas chips muy originales. De segundos solomillo con foie, entrecot de buey de Nebraska, rape, lenguado con ajos y piñones y lubina a la sal (un poco pasada de punto). Los postres no están en carta y los cantan, muy buenos a pesar de que son pocos en número y se echa en falta más variedad en repostería: coulant, mousse de chcolate negro, compota de maracuyá con helado de yogur griego y sorbete de mandarina con fruta ácida. Otro comensal café irlandés, muy bien preparado. De petit fours bombones de chocolate, exquisitos.
El menaje raya a mucho nivel, el espacio entre mesas suficiente y la atención, como siempre, profesional pero cercana.
Buen pan en forma de chapatas pequeñas, sólo un tipo.
La carta de vinos es fenomenal, a pesar de que no indiquen las añadas, con una oferta muy completa de tintos, blancos, rosados, cavas, champanes y vino dulce por copas. Decantan con buen juicio, preciosa colección de decantadores y las copas Riedel, para disfrutar de El Puntido que solicitamos.
Su variedad de espirituosos también es sobresaliente.
En resumen, mantiene sus principios de calidad y producto, con una carta clásica y precios elevados pero justificados por lo mucho que ofrece. Comimos de maravilla.

  • Un café iralndés bien hecho.

  • El entrecot de Nebraska

  • Huevos rotos con foie.

Dándole la razón a Nacho, siguen en un nivel envidiable. La calidad de sus materias primas es estratosférica. Su cocina es sencilla y compleja a la vez. Una auténtica delicia de restaurante.
Dos peros: la zona de fumadores no está delimitada y el tema de dejar tu botella de vino en otra mesa... no me acaba de convencer.
En la foto: Ous estrellats amb ceps. Boníssims!!

Dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Y da gusto ver cómo este restaurante mantiene su nivel. Como siempre carta corta pero suficiente, completada con sugerencias en relación a la oferta del mercado. Además ofrecen un menú para conmemorar su 25 aniversario muy sugerente. Cenamos de carta, compartiendo un jamón sensacional, unos huevos rotos con chanquetes y parrillada de verduras genial en su sencillez. De segundo espalda de cabrito y rabo de vaca deshuesado. Buenos postres (coulant de chocolate). Carta de vinos muy completa, con abundante presencia de magnums y champanes, y representación de las DD.OO. más importantes, a precios correctos. ¡Qué pena que no consten las añadas, con lo poco que costaría ponerlas aunque fuera a lápiz!. El camarero encargado del vino se nota que le apasiona el tema, orienta, decanta y cumple perfectamente su papel. Espacio entre las mesas más que suficientes y servicio muy profesional y competente. Pan rico, aunque se echa en falta la variedad, pues sólo ofrecen un tipo. Entrantes y petits fours de calidad.
La RCP me parece muy buena, dadas la calidad del producto, el entorno y la atención. Pueden mejorar en algunos detalles.

Un placer volver a este restaurante. Continúa el alto nivel de menaje, servicio y atención. Carta suficiente con un montón de sugerencias fuera de la misma, en dependencia del producto fresco de la temporada. La tarrina casera de foie y los chanquetes con huevos rotos fenomenales. De segundos merluza y lenguado. La oferta de vinos es fenomenal, con presencia de las DD.OO. más importantes, existencia de medias botellas, de magnums, de cavas, champagnes y vinos dulces por copas,licores. Copas Riedel y un armario de copas precioso. Además en condiciones idóneas de conservación, pues poseen en el altillo una bodega climatizada que da gusto ver, muy bien puesta al día por uno de los camareros. Lástima que sigan sin reseñar las añadas. El único pero es el precio, que evita visitarlo con más asiduidad, entre 60 y 70€ per capita. Para mí es un valor seguro, y con el toque de originalidad que hace a un sitio diferente.

Restaurante consolidadísimo de Tarragona con clientela muy fidelizada al que me llevaron el otro día.
Trato muy profesional de propietario y equipo y buena materia prima aunque poca innovación en la carta.
Servicio del vino muy correcto al igual que la carta. Buena selección de licores.
En definitiva en su línea de sobresaliente.

Restaurante amplio y acogedor (casa gótica restaurada).
Servicio profesional pero frío y distante hasta hacernos sentir incómodos.
Carta amplia, gustosa con vocación tradicional/mediterránea.
Comida para tres.
Aperitivos de la casa: Patatas fritas caseras y unos boquerones en escabeche.
Entrantes: Habitas baby con calamarcitos y habitas baby con virutas de foie (muy buenos).
Segundos: 1 rustido de cabrito con foie con reducción de vino rancio, manitas deshuesadas con setas (muy bueno) y espaldita de cordero asada (recalentado?).
Postres: 1 mouse de chocolate blanco y 2 tartas tatin (bien).
Vino: Carta amplia y actualizada con muhas referencias catalanas (x2). Pedimos Dido 2005 (18,69€+IVA) perfecto de temperatura. Copas Riedel.
Nos pusieron dulces con los cafés.
Precio total: 156,10€ (inc. IVA)

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