Restaurante Julián de Tolosa Julián de Tolosa

Restaurante Julián de Tolosa

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Datos de Julián de Tolosa
Precio Medio:
65 €
Valoración Media:
6.2 10
Servicio del vino:
5.6 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
4.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Centro
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Navarra
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 47,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos cenas

Teléfono


Descripción

Ubicado en el Madrid de los Austrias, descubrimos Julián de Tolosa, una casa hecha restaurante con más de 200 años de antigüedad y decoración rústica que sirve auténticos platos de la gastronomía vasca.

Para muchos, es el restaurante que mejor hace los pimientos del piquillo confitados de todo Madrid, gracias a los que ha sido galardonado con dos tenedores en la Guía Michelín. Uno de los grandes secretos del chef es conseguir una textura dulce, sedosa y con la carne tan fina que acaba por deshacerse en la boca.

Por otro lado, también podrás degustar sus jugosas carnes cocinadas a fuego lento, aunque también destacan sus postres tradicionales, tales como: natillas de la casa, tejas o cigarrillos (galletas típicas del norte). La carta de vinos es bastante amplia y de corte clásico por lo que acompañar tu plato no será ningún problema.

Además, para su máximo comfort, dispone de servicio de aparcacoches, convirtiendo a Julián de Tolsa en un lugar ideal para pasar una bonita velada, acompañado de tus allegados.

21 Opiniones de Julián de Tolosa

Tras infructuosa reserva en el nuevo local de la calle Ibiza (no queríamos rollo turístico), recurrimos al local de Cava Baja. Sábado noche, restaurante lleno (en la planta principal) ya sea por su éxito en cocina o por el número de turistas en su interior; incluido grupos. Servicio correcto con decoración adecuada.

Nos decantamos por:

  • Espárragos especiales de Mendavía”. Tres piezas (hermosas). Espectaculares. Se acompaña por mahonesa o vinagreta con AOEV.
  • Boletus al horno con yema de caserío y aceite de perejil”. (media ración). Extraordinarios, sin más.
  • Como principal, como no, “Chuletón de vacuno mayor” de 6 o 7 años de edad con una maduración medía e 25 días de razas nacionales y extranjeras (55 €/Kg.). Presentado por trozos cortados en cocina (hueso o carne), que no tenían que coincidir en origen uno con otro. La verdad es que nunca vi nada semejante, hasta los extranjeros ponían cara rara... Aunque claro, producto extraordinario, bien tratado y con un punto de parrilla bastante decente, porque por supuesto, no preguntaron por el punto de la carne porque para todas las mesas las piezas eran las mismas: Una pena, la verdad.

De la carta de vinos, corta pero interesante, elegimos IMPERIAL RESERVA 2015. Vino extraordinario (bien de temperatura), al que le faltaba tiempo de botella para brillar como se merece.

Cena sábado noche en este restaurante ya emblemático.
Acudimos con mucha ilusión, no en vano y pese a ser valenciano, al de Tolosa he ido en tres ocasiones y a este de Madrid dos.
Comedor muy agradable y que, pese a no ser muy grande, tiene una buena distribución de mesas; mantelería cubertería y cristalería muy adecuadas. Mucho cliente extranjero.
Bueno, vayamos al grano; de entrantes unos boletus muy buenos y los ya consagrados pimientos, que como siempre estaban deliciosos.
Para beber Muga crianza, bueno como siempre y sin pasarse en el precio.
Pero a lo que aquí se viene es a comer carne y me llevé una gran desilusión.
No, no me gustó como antaño, ya fuese por la materia prima o por el paso por parrilla.
En este sentido cabe señalar que la parrilla no daba abasto, tardaron mucho en sacar la carne y cuando lo hicieron estaba fría; sin ningún problema le volvieron a dar otra vuelta por las brasas.
Ya avisamos que la carne nos gusta poco hecha, pero al ser demasiado gruesa el interior estaba frío y crudo, cosa que jamás en Tolosa ni en Madrid había pasado.
Es de esas veces que no quieres que te pregunten cómo había ido la cena.....pero lo hicieron y tuve que decir la verdad.
Salió muy amablemente a disculparse el cocinero, aduciendo que la causa podía haber sido el corte de la carne, o el tiempo de maduración. Muy buen detalle ya que, al menos, dio la cara y no tuvo reparo alguno en escucharnos.
No sabía si colgar el comentario por que a esta restaurante y al de Tolosa los tengo en un altar, pero he decidido hacerlo.
Deben mejorar en dos puntos: la calidad o tiempo de maduración de la carne, y el servicio de cocina que se ve desbordado con el restaurante lleno.
Todo lo dicho, con pan y aceite muy buenos, cafés y orujos, 60 € por persona, que sería una excelente RCP si no fuese por lo ya comentado,
En todo caso, yo voy a volver.

No es ningún secreto que los restaurantes de 50 euros en adelante, son los que mas están sintiendo los efectos en estos evidentes cambios en el consumo.

Pero este en concreto, es uno en los que la filosofía del restaurante, basado en carnes, pescados y entrantes de una calidad muy alta, lo tienen muy complicado para bajar de esa cifra.

Hacia bastante tiempo que no disfrutaba de un restaurantes de estas características, donde la materia prima predomina de un modo tan determinante, que no es necesario aplicar una técnica extraordinaria.

Si a unas materias primas excepcionales, le sumamos un entorno acorde en una casa palacete de la Calle Baja y la guinda al pastel ,la pone la encantadora y deliciosa jefa de sala y propietaria, al final la experiencia se torna en una de esas ocasiones en las que se te queda en la memoria, un lugar para repetir en Madrid en un próxima visita . Tomamos cuatro entrantes a compartir para cinco y un plato ppal, con cervezas y Luis Cañas cr 2009, el de los puntos.. el chuleton muy bueno y el rape excepcional

A mi juicio, el Julián de Tolosa es uno de los mejores restaurantes de Madrid. Carnes exquisitas, verduras sabrosas y un servicio excelente. Un lugar cómodo y agradable para compartir con los amigos. Trato excelente.
Iñaki, uno de los chefs del restaurante, me contó como debía prepararse la carne, y me recomendó un vino para acompañar y por algo que podría llamarse intuición, me encomendé a sus recomendaciones sin divagar demasiado. Y en efecto: todo exquisito.
Realmente es un buen restaurante y un lugar de referencia para compartir en buena compañía. Gracias Julián de Tolosa

Se nota que Mikel esta en la cocina, la carne maravillosa. Y ahora podemos degustar los hongos que están deliciosos. Los pimientos siguen siendo increíbles y
Angela estubo como siempre muy atenta para que no nos faltase de nada.

Hacía tiempo que había oído hablar maravillas del Julián de Tolosa pero pensaba que no me lo iba a poder permitir. La primera vez que fui lo reservé para una ocasión muy especial. De esto hace ya dos años y quedé tan gratamente sorprendido y satisfecho que, desde entonces, el resto de ocasiones que he tenido para darme un pequeño o gran homenaje las he celebrado allí. Ya no importaba que la ocasión fuera especial o no porque la especialidad la pone el propio Restaurante. Siempre que uno va allí se olvida de todo lo malo y sale encantado de la vida. Tanto, que el Julián de Tolosa merecería inaugurar una nueva categoría de Restaurantes, el psico-restaurante, por lo feliz que sales tras haber comido allí. Así que, simplemente por eso, el precio me parece de lo más ajustado, teniendo en cuenta que aunque la felicidad no se paga, la calidad sí. Y los productos de calidad del Julián (cogollos, espárragos, judías, pimientos…) justifican sobradamente el precio.

Me gusta disfrutar de la vida y de lo bueno y los "disfrutones" sabemos lo difícil que es encontrar calidad, maestría, trato excelente, profesionalidad, simpatía y buen hacer en un mismo sitio. Sitio que, encima está entre los mejores de Madrid.

La carne (especialidad de la casa) extraordinaria. Iñaki, el chef que nos ha atendido personalmente la mayoría de las ocasiones, es un auténtico maestro del arte de la carne. La primera vez, fuimos 7 comensales y a todos y cada uno de nosotros nos ofreció la carne, de inmejorable calidad, en el punto justo que habíamos pedido. Y no sólo eso, sino que ante nuestras felicitaciones por su buen hacer y profesionalidad se mostró con una simpatía, buen trato y humildad que fue lo que nos convenció definitivamente para repetir hasta en 7 ocasiones más. De hecho, la última vez que hemos ido, el pasado jueves 11 de octubre, nos atendió su hermano Mikel, que por lo visto se ha incorporado recientemente al Julián, y nos dijo que Iñaki estará fuera una breve temporada. La maestría, simpatía, trato excelente y profesionalidad de Mikel está a la altura de la de su hermano y de la saga familiar de maestros de cocina a la que pertenecen (esto lo averigüé en Internet, su padre, Matías Gorrotxategi, está considerado el mejor parrillero de España), pero, por favor, Iñaki, vuelve cuánto antes. Se te echa de menos y sería estupendo ver a los dos hermanos trabajando mano a mano.

La carta de vinos es de lo más elaborada y completa. Si bien, he de reconocer que me cuesta probar vinos nuevos, gracias a las acertadas recomendaciones de Iñaki, me he atrevido a probar caldos nuevos y originales que han enriquecido mi paladar, mis ganas y mi cultura enológica que yo, pobre de mí, hasta entonces, creía desarrollada. Desde luego, en vinos, el Julián de Tolosa no puede defraudar a nadie. Desde los más modernos y atrevidos a los más clásicos y exigentes.

Pero, si hay un plato estrella son sus afamados pimientos (exquisitos, como todo lo sencillo). Todos nuestros amigos cada vez que hemos ido allí coinciden en destacar que son los mejores pimientos del piquillo del mundo y que “nunca probaron cosa igual”. Tenéis que probarlos. Son un auténtico manjar.

Todo ello unido al buen ambiente, al resto del servicio y la correcta separación de las mesas hace que sea el sitio ideal para ir a comer o cenar (o las dos cosas, el afortunado que se lo pueda permitir). Mención especial merece el reservado de la parte de abajo. Ideal para cenas y comidas con familiares y amigos entrañables y de calidad. El pasado diciembre celebramos allí un especial Navidad con amigos y todos quedaron encantados. Nos encantaría volver allí este año.

Ahora bien, por poner algún pero (al menos para mi modo de ser reservado y tranquilo), he de decir que es un Restaurante donde a menudo se encuentran famosos o conocidos. Sin ir más lejos, ésta última vez había un actor llamado Clive Owen (creo). Mi mujer se quedó fascinada con él pero a mí los celos se me pasaron enseguida cuando comprobé que Mr. Owen y yo tenemos algo en común y es que, por lo visto, él también siempre vuelve al Julián de Tolosa cada vez que viene a Madrid. Tantos no podemos estar equivocados.

En definitiva, Madrid tiene una oferta gastronómica de mucha calidad pero el Julián de Tolosa, además, hace bueno el dicho de "De Madrid al cielo". Te hace feliz.

No me extenderé, ya que debido a la cercanía de la lamentable experiencia, temo incurrir en calificaciones inadecuadas.

Tan sólo diré lo siguiente: todo aquel que disfrute y sepa reconocer una buena carne (especialidad de la casa), tanto por su calidad intrínseca, como por la maestría al asarla; los que sueñen noche sí noche también con las preparaciones, puntos, etc. del Etxebarri; aquellos que peregrinan en busca de los manjares más suntuosos y magistralmente tratados por lugares como Elkano,Sagartoki,Etxebarri... Ay... Etxebarri. Simplemente, absténganse de acudir a este local: servicio desairado, antipático, cogollos toscos y bastos, carne... en fín... Y unos aires por parte de la maître muy poco afortunados.

Sala abarrotada en un día laborable, ambiente de ejecutivos y comidas de empresa. Alguna ministra en mesa de dos compartiendo confidencias con un caballero.

Servicio mejorable y comida solamente correcta. Pedimos las famosas alubias y un chuletón.

Nos preguntan si queremos pimientos como guarnición para la carne y los sacan en plato aparte al centro de la mesa.

La sorpresa viene con la cuenta, por la "guarnición" nos cobran 28 euros.

Precios injustificados de no ser por su excelente ubicación en la capital.

Coincido bastante con algunos de los comentarios que sobre este restaurante he leído. La carta ni siquiera nos da dieron y nos "cantaron" cual menú del día los entrantes (judías pintas, cogollos, ibéricos). De segundo nos dieron la opción entre chuletón y entrecot acompañado de los afamados pimientos.
Las judías buenas aunque creo que llevaban maizena para trabar la salsa ( yo las hago a fuego lento y se me traba sola).
Los pimientos muy buenos, pero entiendo que eran comprados (de los que tenemos todos en casa) y lo único que hacen es darle un golpe al horno, me pareció que gratinados. La carne exquisita, pero eso no es tanto mérito del restaurante sino de su proveedor a pesar de que los hacen bastante bien, tostaditos por fuera y crudo por dentro.
Los vinos caros con algunas excepciones. Entre siete personas bebimos: Pago del Vicario, El Regajal, Les Terrases..... muy buenos pero otra cosa que no es mérito del restaurante que, eso sí, tienen la deferencia (estaría bueno, por lo que te cobran...) de cambiarte las copas.
El servicio correcto aunque muy triste y la Maitre "super simpática" de esas que son más falsas que las pesetas de aluminio.
El hecho de estar en una zona tan turística seguramente hace que el "clavo" se incremente.
No creo que vuelva a ir a no ser que insistan mucho y me inviten.
Precio por persona: 78 €.......

Me habían hablado bien de este restaurante, especialmente de sus carnes, fui a cenar con un acompañante que, para más inri, estaba de cumpleaños. Primer error: parecen disgustarles las mesas pequeñas, nos pusieron en un rincón infame donde todos los camareros tropezaban con nosotros sin disculparse ni en broma.

Pedimos el vino de la casa, de Navarra, un Chivite, creo recordar, correcto pero muy, muy frío. La carte de vinos es amplia e interesante. El camarero que nos sirvió el vino, un chico amable y simpático (el único de todo el restaurante).

La maitre parece no admitir que pidas otra cosa diferente a la que ella sugiere-ordena, fuimos obedientes: pimientos asados y chuletón para compartir. Los famosos pimientos (había leído maravillas de ellos en una crítica de La Guía del Ocio)estaban bien, suaves y melosos pero los he probado mejores en sitios de menos campanitas. La carne, una pequeña gran decepción, un trozo bueno, el otro lleno de nervios y grasa, el tamaño, pequeñito, ese mismo chuletón en cualquier asador lo ponen para una sola persona.

Teníamos que haber salido huyendo al ver la clientela de guiris y cenas de negocios (que en el fondo a nadie le importan porque las paga la empresa). En mi opinión, una trampa para turistas en la que, siendo del barrio, lamento haber caído. La noche se salvó sólo por la excelente compañía. Por supuesto, no lo recomiendo, después de gastarte tanto dinero deberías salir por lo menos contento y satisfecho.

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