Restaurante Kokotxa en San Sebastián

Restaurante Kokotxa

Datos de Kokotxa
Precio Medio:
83 €
Valoración Media:
6.9 10
SERVICIO DEL VINO:
5.2 10
COMIDA:
8.1 10
ENTORNO:
7.3 10
Calidad-precio:
5.0 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Guipúzcoa/Gipuzkoa
Localidad: San Sebastián
Dirección: Calle Campanario 11
Código postal: 20003
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 60,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos noche y lunes

Teléfono


Opiniones de Kokotxa
OPINIONES
10

En un ambiente sencillo, agradable, sin sofisticaciones, surge una cocina compleja y técnica. No es lo que parece, es mejor¡¡¡. Tras la primera visita y en la medida de que voy probando el menú, empiezo a entender el avance y el asentamiento de esta cocina tras la anterior hace unos 7 años. El estilo no cambia, cocina natural, con bases clásicas, sencilla en apariencia pero compleja en el fondo. Y tan sólo es posible un camino para alcanzar ésto: una técnica depurada y desarrollada al servicio de un estilo, en apariencia no demasiado llamativo. Así explicaría la percepción personal de esta cocina , en este momento. Dos postres sofisticados y sencillos en apariencia, sobre todo el segundo de chocolate, un prodigio técnico , casi perfecto, impactante y bello. Magnífico calamar con arroz en su tinta socarrat, varias textutas, difícil y queé rico, Raviolis de manitas suculentos, tartar de atún con crema de ajo sublime y es ajo¡¡¡. Excelente lubina, sin complejidades simultáneas, pero con una cocción y sabor perfecto. Vacuno con crujiente y ciervo sobresalientes y sin excesos cazadores.En definitiva un lugar para disfrutar de una gran cocina , una cocina de altura , que quizás no lo parece, accesible a cualquier paladar con un mínimo de sensibilidad. Buenos vinos, no baratos. Servicio sencillo , pero eficaz. Menú de 80 euros. Hay otro más económico

Digo con queso , o no en este caso con vino.

Ya le tenia ganas a este local, pero por unas cosas o por otras no me había animado hasta que sacaron un menú de estos que te invita a acercarte.

Esta en lo viejo, que llaman en Donosti, vamos en el casco viejo en frente de la sociedad gastronomica a la que pertenece Martín Berasategui y cerca de la concha y de todo lo bonito de esta ciudad y su ambiente que me encanta.

Llegamos a las 2:30 como nos indicaron, creo que es la primera vez que me aleccionan a un horario, no me importo pues siempre reservo a esa hora, el local lleno, tendrá unas doce mesas, treinta y pico comensales y como casi siempre que acudo a un local estrellado en esta zona con sus franceses disfrutando de nuestra cocina, quizás demasiada gente, el servicio fue mas bien lento, pero cuando la comida es buena a mi no me importa tanto.

El personal sabia lo que hacia, con alguna sombra en cuanto al vino que ahora comento, serios eso si sobre todo el joven, extranjero, hablaba muy bien francés, que nos atendió, para mi gusto demasiado.

El menú venia con crianza rioja o un verdejo , hay es donde la fastidiaron , al preguntar y asegúramelo lo pedí , sin embargo el vino era de esos que no tienen la contra de verdejo , cosa que para nuestra desgracia permite el consejo regulador , ahora les deja poner verdejo en la etiqueta , sin tener que llevar la contra como Dios manda , le comente al joven , que lo que me había sacado no es verdejo , pero como si hablas a la pared , el caso es que pedí la carta y me saque un Transistor 2010 a 28+iva , pelin caro .

La carta de vino , normalita alguna referencia francesa y de otros países y variado de la zona , pero un tanto escueta para un amante del buen vino , para mi que soy un ignorante en cuanto al vino , me sobraba , los precios altos , un txakoli itxamendi a 20+iva , es alto al igual que el transistor que también me lo parece.

Por cierto luego me fije y para el resto de las mesas que tenían el menú y éramos muchos sacaban otro verdejo, este si como dios manda con su contra etiqueta, así que me toco el de la añada vieja y el sin verdejo en la contra, que pu... casualidad, de hay mi puntuación además de los precios y la escueta carta.

Por cierto para los postres pedí un vino dulce, después de recomendarme uno que iría bien con el chocolate me dijeron que no tenían y me trajeron uno, que al no gustarme me cambiaron, por un oporto que tampoco acompaño muy allá la cosa.

Dejo una cosa clara, por 59€ el menú, tampoco me puedo quejar del vino y mas cuando en el bono ponía rueda, no verdejo, pero leñe que necesidad hay, cuando te pregunto respóndeme y sino te has dado cuanta que ya es casualidad, cuando te lo comento dime que tenias otro que casualidad lo tenían el resto de mesas , para hacer la digestión me tome un aguardiente de orujo gallego , Zarate , muy bueno y a 3,5€ + iva y el oporto para el postre Kopke L.B.V 06 a 6+ iva .

Respecto a la comida ningún pero, se nota la estrella y el buen hacer, una pena que entre el vino y la espera, pero sobre todo la gracia del vino, no me dejasen disfrutar del todo de tan buena mesa.

• Capuchino de cebolla y queso Idiazábal.
• Galleta Oreo de aceituna negra y anchoa.
• Tacos de salmón marinado y ligeramente ahumado en casa, gel de lima, lascas de parmesano y mostaza frills.
• Mejillón de roca y navajas sobre un pil pil untuoso, alcachofas de Tudela y sus chips.
• Huevo de caserio con taco de foie gras asado,jugo de trufa, topinambur y serrín de patata ibérica.
• Pescado del día asado con emulsión de tomate, arena de cítricos y ali oli de tinta.
• Lomo de ciervo con berenjena parrilla, pipas y dulce de calabaza, naranja y cardamomo verde.
• Terciopelo de compota de invierno con crumble de canela y pasión.
• Mi cuit de chocolate con crema helada de plátano, frutos rojos y grue de cacao garrapiñado.
• Café y pequeños dulces.

Los primeros cinco aperitivos magníficos, sabor, técnica y divertimento, el pescado y la carne, buenos sin mas y los postres muy ricos.

En conclusión otro buen local en la vecina donosti, como no podía ser de otra manera, aunque uno es de Bilbao y le tira, hay que reconocer que Donosti me encanta y de no haber elegido nacer en Bilbao lo hubiese hecho en la vecina Donosti.

Pequeño, sencillo y pulcro, el local del restaurante donostiarra Kokotxa es el marco en el que desarrolla su trabajo Dani López, chef y propietario de este negocio. La sala, atendida muy profesionalmente por su esposa y una camarera, ofrece un servicio diligente y con buen ritmo. Las mesas, bien vestidas, están suficientemente separadas a pesar de las estrecheces del lugar.
Kokotxa ofrece una cocina muy rica, sabrosa y que no ofrece sobresaltos. López elabora platos con composiciones mesuradas, en los que los ingredientes están al servicio del agrado del comensal; todo sin estridencias, muy medido.
Su pulpo asado, velo de tocino ibérico, mango y hierbas es quizá la composición más atrevida de un menú muy equilibrado. Un mar y montaña con toques dulces y ácidos (mango) y amargos (ensalada de hierbas). Muy rico. Estupendo producto y magnífico trato del mismo en sus vieiras y txipirón, salsifí y clorofila de acelgas. Deliciosa su tortilla líquida de txangurro; la tortilla, presente en forma de mousse, esconde la carne del crustáceo bañada por una gelatina de su coral. Unos diminutos camarones dispuestos sobre la mousse, ofrecen el elemento crujiente de este plato.
López demuestra que conoce a la perfección los puntos que ha de conceder a sus ingredientes estrella. Así, el rodaballo, de impecable cocción, se hace acompañar por una emulsión cremosa de erizos de mar y de unos más que suculentos rigatones rellenos de una farsa de sepia encebollada; un brochazo de suave ali-oli negro recorre transversalmente el plato. Un plato redondo; quizá lo mejor del menú.
El chef vuelve a demostrar su pulcritud en los tiempos y modos de cocción con el lomo de ciervo (jugoso y potente, bañado con un ligero jugo de su asado) que obtiene un perfecto contrapunto con una tatin especiada de piña.
La parte dulce del menú es correcta. Sus propuestas aún siendo muy ricas, sin embargo, se vuelven menos ligeras y más ordinarias. De hecho, el bizcocho húmedo de chocolate es excesivamente contundente. Qué pena de helado de toffe, delicioso pero pasado de temperatura.
La carta de vinos ofrece una corta pero correcta selección. Optamos por un Champagne Jacquesson Cuvée 734 y Quinta Sardonia 2006.
En definitiva, Dani López ofrece una cocina equilibrada, sin estridencias. Unos platos ricos en los que el sosiego es marca de la casa. Una casa muy recomendable.

Fuimos un sabado a medio dia: siendo los segundos que entrabamos "con reserva" nos dieron la peor mesa, al lado de la entrada a los servicios. Al final ocuparon 4 mesas de 2 personas (de las cuales 3 teniamos reserva), todas en las mesas pequeñas, dejando vacias las mesas mas grandes. Una buena politica, desde luego!

El servicio fué lo peor: un camararo foráneo que pasaba bastante, no le entendias cuando te cantaba lo que te servia, y te tiraba los platos y los cubiertos en la mesa, y una encargada que practicamente no apareció salvo para tomar la nota y traer la cuenta. Increible en un sitio que se precie de tener una estrella!

La carta de vinos es variada en cuanto a oferta, tanto de vinos nacionales como extranjeros, pero me temo que la mitad no los tienen. Pedimos un Emilio Moro que no habia y al final un muy agradable "El Regajal" de Madrid. Muy sabroso, completo y buena RCP. Lástima que nos lo sirvieron en unas patéticas copas de vino blanco...

La comida correcta, aunque dicen más los nombres de los platos de lo que realmente te ponen en la mesa. El inicio de pulpo deficiente. Los dos segundos (cordero y pichon de Bresse) ricos. Lo peor la torrija de postre, no solo por lo reseca e insipida, sino porque tenía cosas que no venian en la carta. Al quejarnos nos enseñaron una linea de la carta donde dicen que los platos pueden tener variaciones. Increible! Ninguna disculpa ni ganas de agradar... para seguir la tonica.

Al final tuvieron un problema con su datafono a la hora de cobrar y no les pasaba ninguna de nuestras tarjetas. Casi nos trataron de delincuentes, y encima fué por culpa suya que no supieron pedir autorizacion. Vamos, que desde luego no nos pillan otra vez.

Estuvimos un grupo de tres personas a primeros de diciembre y nos decantamos por comer a la carta , pedimos medias raciones para poder probar entre los tres todos los platos que nos pusieron (un pelin cortas) el ravioli con caldo un poco insipido pero correcto y de segundo taco de buey (buen punto) abundante y correcto . La carta de vinos subida de precio nos decantamos por un priorato que ni fu ni fa . Aconsejable .

Que noche la de aquel año!!!, recordaremos. Tuvimos la suerte de estar en Kokotxa la misma noche en que se concedían las estrellas Michelin. Fue emocionante observar, tras tensos momentos de espera, sus reacciones de felicidad tras comprobar que la mantienen.Pude captar de cerca el trabajo y el estrés al que están sometidos estos profesionales, sus preocupaciones, sus temores ( que en muchas ocasiones no captamos commo aficionados) y como ayer , sus alegrías. En el plano gastronómico , Kokotxa es sencillo, equilibrado, sin estridencias y compensado en todos sus aspectos. El servicio es amable y en el caso particular de Estela, atento y con interés en agradar y procurar comodidad. La carta de vinos es corta, pero compensada y a precios razonables. Su servicio correcto y eficaz.El local es st blanco, acogedor, familiar e inmaculado( tb la disposición de la mesa). La cocina de Kokotxa es desde mi punto de vista, sencilla, sin grandes alardes, pero delicada, fina, con puntos de cocción precisos( kokotxas y pichón) y con algunas referencias que rompen la dinámica del menú( vieira con pulpo y soja, panceta asada con chipirones) para transmitir fuerza y algo de provocación. Todo está bueno y resulta atractivo en su presentación. En definitiva, recomendable, sin excesos, pero haciendo las cosas bien a ese nivel y con buena RCP. Ya sabemos que eso hoy día , no es tan fácil.

Tras algún intento frustrado por no tener mesa por fin he conocido este restaurante del que salí muy contento. El local es pequeño pero acogedor y muy bien decorado y disfrutamos mucho con la comida. Tomamos un menu degustación (55€ por 3 entrantes, 1 pescado, 1 carne y 2 postres) y todos los platos estaban muy buenos, destacando quizas la mamia de foie con hongos salteados y huevo. Cocina bien elaborada, sabrosa y buena materia prima (la lubina estaba estupeda). Nos comentaron que ivan a cambiar la carta de vinos la semana siguiente, así que les faltaba alguna referencia. Siendo la actual algo corta había referencias interesantes y de precio más que aceptables. Nos recomendó un Peique Viñas Viejas 2005 (17,5€) que aún estando bien no me deslumbró. Buenas copas, y buen servicio del vino. Por 150€ la pareja comimos muy bien, así que recomendable.

Excelente restaurante situado en la parte vieja de San Sebastián donde se une la tradición con la nueva cocina de autor. El servicio va acorde con la calidad de los platos al igual que la decoración. La selección de los vinos en carta aunque no demasiado larga es muy interesante y el servicio del mismo es más que correcto.
Los precios están muy bien tanto de la comida como de los vinos.
Muy recomendable, para repetir.

Un buen restaurante, con una excelente ambientación (local minimalista, pero no frío, mucha luz ya que domina el blanco, unos aseos de 10, un buen lugar para maletas, etc.), sólo perjudicada un poco por el hilo musical, que me pareció un poco demasiado alto. Sólo probé el menú del mediodía, a un precio imbatible, en donde se saborea esa cocina también minimalista pero bastante rica (ese cremoso de chocolate B/N me gustó mucho; también la ensalada de mezclum). En cuanto al vino, es verdad que la carta es corta, pero creo que buenas referencias y sobre todo los precios, y las copas muy buenas. El servicio no es del todo eficiente, aunque una de las camareras se mostró muy simpática con nosotros.

Interesante "novedad" en Donosti.(lleva poco mas de un año abierto) Y a pesar de su juventud y de la de su cocinero Dani Lopez, el local ya es una direccion bastante recurrida entre los gastronomos avidos de novedades y que en este caso no pertenece al "entramado Berasategui".Dani al parecer es discipulo de Luis Irizar y en su carta aparecen platos de cocina creativa pero donde se ve claramente lo que uno come.
Fantastico el rape con cous cous de hortalizas y jugo de tomate, el pure cremoso de patata con chipirones y de postre por ejemplo el cremoso de chocolate blanco y negro.
El local con un diseño actual pero sin caer en recargados toques es muy bonito.
La carta de vinos correcta no gran variedad (unos 30 vinos) pero bastante bien escogidos y a precios muy ajustados Cristaleria Spighelau (me aprecio ver 4 tipos de copas diferentes) decantadores etc..
Menu degustacion (4 platos mas postre) a 35€ y un novedoso menu bajo en calorias a 30€ en el que queda claro q

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