Restaurante Xq no? en Denia
  

Restaurante Xq no?

6
Datos de Xq no?
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 22,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Xq no? Escarcha de lima y jengibre Xq no? Tarta azteca Xq no? en Denia Tacos Restaurante en Denia Ceviche Restaurante Xq no? Nachos

6 Opiniones de Xq no?

 

Hacía ya un tiempo que nos apetecía probar los avances de esta fusión mexico – mediterránea, puesto que en nuestra anterior visita quedamos más que satisfechos. Lástima que no ocurriese lo mismo en esta ocasión.

Llamamos esa misma noche por si teníamos mesa y la tuvimos. De hecho, el local solo concedió una mesa libre durante la velada. Una vez allí, vimos que la carta sí había evolucionado, aunque mantenía las propuestas del antaño y, además, ofrecía una interesante selección de platos fuera de ella. Los nuestros fueron solo los siguientes tres más un postre:

-Enchilada de pollo: Nos lo sirvieron el primero y con bastante rapidez. Se trata de una gran tortilla de trigo rellena de pollo desmenuzado, mucha nata y cubierto con una gran cantidad de queso fundido. Bueno sin más, ya que el queso se comió al conjunto.

-Carrillada de ternera: Este plato, para nuestro gusto un plato final claro, nos lo sirvieron justo después de la enchilada, así que mientras nos comíamos lo primero, se nos iba helando lo segundo. El resultado fue una tibia carne de carrillera un poco seca, confitada en su jugo con Hoja Santa y Mezcal. El sabor del fondo muy bueno, eso sí.

- Taquitos de canasta: Esta vez sí se respetaron los tiempos pero no el orden ya que este era, en nuestra opinión, un primero. Aquí el sabor sí es expresivo: Se trata de dos tortillas de trigo rellenas de cochinita pibil ( carne de cerdo adobada en achiote y servida con cebolla morada y chile habanero). De potente sabor aunque sin resultar excesivo.

- Postre. Escarcha de lima y jengibre con tierra dulce: Ya lo habíamos probado en nuestra anterior visita pero esta combinación siempre nos agrada. La tierra dulce rebaja el frescor del granizado de lima y el punto álgido del jengibre. Un muy buen postre.

En cuanto al apartado de bebidas, escogimos una cerveza mexicana (por aquello de probar) que me resultó tremendamente suave y una botella de OCEAN, de la DO València y a base de Monastrell y Cabernet.

Finalmente cerramos la noche con un café cortado y con cierta decepción respecto a la R.C.P.,un poco excesiva. Realmente la sencación que queda es que hay una gran idea y una muy buena base pero se deben pulir muchos detalles para poder marcar cierta diferencia en un territorio gastronómico tan repleto de ofertas como el de La Marina Alta. Poco a poco.             

Quienes conocen mi trayectoria en este portal de opiniones saben que no me gusta atiborrar al usuario habitual con valoraciones repetitivas cada vez que uno rinde visita a alguno de los locales “habituales”, más aún, cuando no se producen grandes cambios en el restaurante: cambio de propietarios, evolución en la carta, reformas en el local, etc. Justamente es un poco de todo ello lo que me ha animado a decidirme a “colgar” una nueva valoración de este local aunque, cierto es, iba ya casi para dos años desde mi última visita.

El salón me ha parecido aún más bonito y acogedor. Se han retirado las mesas altas y ahora todas ya son bajas. La sala no es muy grande pero, aún así, se ha respetado una distancia respetable entre unas y ellas. Llegamos los últimos a cenar y encontramos una ocupación cuasi plena. Se percibe el disfrute entre los comensales, cosa que es muy gratificante cuando uno se sienta en un restaurante.

La carta no presenta grandes variaciones, pero recibimos un papelito con al menos cinco propuestas nuevas fuera de ella. Todas nos resultan ciertamente apetecibles. Es un buen detalle dejar al comensal dicho papel y con los precios anotados pues muchas veces se peca de “cantar” propuestas fuera de carta sin que el comensal sepa cuánto va a repercutirle en su cartera. Tomamos:

- Nachos picauña: aperitivo típico de tortitas crujientes o totopos con diferentes salsas mezcladas unas con otras sobre ellas: guacamole, queso, rodajitas de chile, etc. Adictivos.

- Machaca de bacalao y anguila ahumada: La machaca es muy similar a la brandad y nos agrada por su sedosidad y sabor intenso. Los tacos de anguila ejercen como contrapunto crujiente al igual que una especie de rosquillas con masa de coca que acompañan al conjunto.

- Tacos de atún: Pequeñas tortitas con un marcado sabor a maíz tostado con un condumio simple pero de altísima calidad. Se trata de picadito de daditos de atún rojo Balfegó ligeramente aliñado.

- Ceviche de atún con tatemado: se usa un pescado de menos enjundia, pero de calidad y frescura notable. Se usa el típico aliño del ceviche pero en su justa proporción. Ración abundante.

- Tacos de canasta con cochinita pibil: estas tortitas dejan un sabor a maíz tostado más leve que los anteriores tacos. El condumio  de la cocinita esta delicioso, recordándonos sin dudar los tacos degustados en México.

- Como postre nos sirvieron una verdadera maravilla. Siento no ser capaza de reproducir el enunciado pues no elegimos nosotros y tampoco anduve muy atento cuando nos lo trajeron. Se trata de un trampantojo digno de tratado de cocina. Nos presentan un aguacate partido por la mitad con su hueso y nos dicen que no es tal. La reproducción resulta exactamente igual en cuanto a tamaño, colores, texturas, etc. La piel del aguacate es una crema de chocolate negro. La carnaza se simula con otra crema cuyo principal ingrediente es la vainilla y el hueso es otro crujiente de chocolate que esconde una crema de lima de acidez notable que dota al plato de ligereza y frescura. Top.

La carta de vinos ha mejorado respecto a número de referencias y presenta opciones de diferentes DO. Tomamos unas cervezas mexicanas al comienzo, Allende, una botella de Petit Pitacum (DO Bierzo), un tequila Corralejo reposado (impresionante la selección de tequilas y mezcales) y unos cafés para acabar.

Se percibe también una mejora importante en el personal de sala, una única persona en este caso con mayor desenvoltura y con la premura y eficiencia que le supone hacerse cargo ella sola del servicio en todas las mesas (bebidas y platos). Muy bien.

Happy we tried this little restaurant serving mexican food in a refined manner/ recipe.

En mi anterior valoración de hace más de un año calificaba a este restaurante con el adjetivo de repetible. La vuelta se ha hecho esperar. La oferta abundante y la proliferación de nuevos locales lo ha impedido. Mal hecho. Mereció mucho la pena esta segunda visita, tanto o más que la primera.

Sobre la ubicación, decoración y ambiente del restaurante, si es de su interés, les emplazo a mi anterior valoración. Nada ha cambiado. Reiterar que es un local en el que se está a gusto. Todos los elementos invitan al sosiego y disfrute. Así lo hicimos.

La carta se centra ya casi exclusivamente en la cocina mexicana con menos concesiones a la cocina mediterránea que en mi anterior visita. Por nuestra parte encantados. Nuestra comanda fue:

- Nachos pica uña: Ración abundante (como todas las que le sucedieron) de totopos de maíz con tres salsas vertidas sobre ellos: un rico guacamole, crema de queso y una carne guisada con la típica salsa mexicana. Todos los elementos de notable calidad, muy diferentes de los degustados en los franquiciados tex-mex que se extienden por el país. Para mi gusto personal (muy personal), les faltó más picante. Creo que el público en general podría admitir un pelín más. Yo bastante más, pero no puedo exigir al cocinero un picante excesivo pues sé que mucha gente no lo admite.

- Ceviche de atún: Espectacular. El aliño no es tan potente como el de los ceviches degustados en Perú, sobre todo bastante más rebajado en cuanto a los matices cítricos. Ello permite un disfrute mayor del sabor del pescado que, en muchas ocasiones, queda totalmente oculto tras la potencia sápida de la leche de tigre. Ración nuevamente de tamaño considerable que se toma a cucharazo limpio especialmente con los calores del verano. Muy destacable.

- Taquitos crujientes de cochinita pibil: Bonita la presentación de los tacos, que fueron dos, en una especie de soporte de aluminio ondulado que ejerce a la perfección como lecho o nido para las tortitas dobladas. El relleno auténtico, repleto de personalidad, consigue transportarte a los sabores del Yucatán y a los platos de cochinita degustado allá. Ricos, ricos.

- Tarta azteca con mole: La tarta es una estructura cuadrangular alternando capas de carnes, queso y tortizas de maíz. En el fondo del plato el mole poblano, esa elaboración de matices y sensaciones tan complejas que dejan al comensal europeo algo descolocado. Tal como comentaba con los tacos, se reproducen a la perfección los sabores de la cocina mexicana original. Contundente.

- Escarcha de lima y jengibre: Yo estaba realmente saciado, pero la insistencia de quien me acompañó, nos llevó a elegir uno de los postres de la carta. Sin duda alguna éste era el plato cuyo enunciado nos resultaba más ligero y refrescante. Así fue, aunque, como también cabía esperar, aparecieron matices picantes, muy ácidos, eléctricos… Postre atrevido que, en nuestro caso, supuso un buen colofón.

Tomamos un albariño Torroxal para acompañar la cena que ciertamente no armonizó nada bien este tipo de cocina. Quizás habría que echarse al terreno de los espumosos o acompañar la cena simplemente con cerveza. Como pienso volver, probaremos otras opciones. La carta de vinos reúne una veintena de referencias con predominio de las bodegas de la Comunitat.

Evolución significativa en la cocina de la casa y una auténtica bendición para los fans de la cocina de México. Quedaron en carta otras muchas opciones que, una vez degustadas las que cayeron esa noche, aun resultan más apetecibles: las enchiladas, las quesadillas… Volveremos.

  • Escarcha de lima y jengibre

  • Tarta azteca

  • Tacos

  • Ceviche

  • Nachos

Situado en la carretera de Les Marines en Dénia, constituye una buena opción para salir a cenar sin adentrarse en el bullicio del pueblo.

Dispone de dos ambientes para cenar ahora en verano, una terraza cubierta y el interior con una decoración sencilla y agradable.En nuestro caso optamos por el interior ya que la noche era algo fria, tomamos llo siguiente:

-Chili con carne: Servido en una pequeña cacerola con trozos de tortilla de maiz me pareció delicioso, con el justo toque de picante para los no iniciados.
-Mini tacos: Los pedimos con carne de cerdo mechada (cochinita pibil)
-Quesadilla de pollo: Muy rica, el único pero el guacamole que ponen por encima sin indicarlo en la carta y que a mi acompañante le aguó el plato.
-Enchilada: Muy buena

Tomé dos copas de vino sueltas ( la oferta en botella era más grande pero en copas solo disponían de Ramón Bilbao y un vino de Borja) generosas y bien de precio.

Buen restaurante con un ambiente agradable en el que se notaba que el servicio iba "poco rodado" debido probablemente a contratos veraniegos.

Volveremos

Me habían hablado bien del lugar y consiguieron despertar mi curiosidad, así que hacia allí nos dirigimos para conocer su propuesta y asegurarnos que realmente merece la pena. Sí, lo vale. Así, de salida. Local muy agradable, comida bien resuelta y buena RCP. Uno más a la lista de “repetibles”.

El local se sitúa en la carretera de las Marinas a dos quilómetros y poco más del núcleo urbano de Dénia y justo al lado del archiconocido restaurante de Quique Dacosta. El panorama de esta zona en las noches de invierno es descorazonador. Los bloques de apartamentos parecen urbanizaciones fantasmas y la cadencia de los coches que circulan por la carretera es sorprendentemente lenta. Ahora bien, si me obligasen a elegir entre esta estampa y la que presenta este mismo lugar en el periodo estival, creo que me quedo con ésta.

Sala muy agradable con decoración moderna en tonos blancos y grises, pavimento de parqué oscuro y mobiliario variado: mesas altas y bajas, sillas de diferentes modelos… Acertada iluminación con luz indirecta que llega desde la barra y lámparas colgantes elaboradas con botellas de licores premium. Música ambiental y agradable terraza exterior para echar un pitillo y disfrutar de los días soleados que son habituales en el invierno alicantino.

Carta típica de lo que se ha venido a denominar como gastrobares, con tres ensaladas, cuatro o cinco propuestas de entrantes y unas pocas referencias de carne. El servicio nos “canta” otras tres sugerencias fuera de carta entre las cuales está el pescado. Sorprendente oferta de platos de inspiración mexicana que complementa esta carta que, sin ello, se antojaba pobre. Intuyo que alguien de cocina debe de venir de allí pues se ha apostado fuerte por este tipo de cocina.

- Mini tacos de pollo (2): Tortita crujiente semi cerrada con un rico relleno de pollo y guacamole casero. Se sirven tres salsas a parte: jalapeños, picante y chiles.

- Quesadilla de ternera: Excelente. Tamaño considerable y exquisito el relleno con el queso fundido y, nuevamente, el rico guacamole.

- Revuelto de verduras y langostinos: Pues eso. Un rico revuelto presentado en forma de timbalete con berenjena, calabacín, pimiento y un buen número de langostinos pelados, sin escatimar.

- Alcachofa con jamón y foie (2): Emplatado individual con un fondo de crema de patata y una alcachofa de buen tamaño confitada y rellena con taquitos de jamón salteado y un pequeño medallón de foie a la plancha. Coronación con brotes de alfalfa. Buen plato aunque adolecía de un exceso de AOVE.

- Pata de pulpo con patatas: Enorme. Su grosor dificulta la cocción. No estaba dura, ni mucho menos, pero tampoco con esa ternura que tanta admiración despierta. Correcta la guarnición de patata en dos texturas: crema y dados de patata asada.

La carta de vinos muestra unas veinticinco referencias con bastante rotación siendo el Moët y el Pago de Carraovejas Crza. las propuestas más distinguidas de la misma. Elegimos La Planta que es un Ribera del Duero que acompaña siempre bien estas comidas en plan picoteo. No pedimos ni cervezas ni agua, tan sólo unos ricos cafés para cerrar la velada.

En definitiva, y para concluir: local muy agradable con un una oferta gastronómica de carácter informal con cierto nivel de trabajo y elaboración detrás, buen servicio y precio razonable. A tener en cuenta para los visitantes que se alojen en las cercanías y para la gente de la comarca si no quiere “meterse” en la ciudad.

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