Restaurante Kiloterdi Txokoa Ellauri Terraza Gorbeia, Kiloterdi Txokoa Ellauri, Ellauri Hotela

Restaurante Kiloterdi Txokoa Ellauri

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Datos de Kiloterdi Txokoa Ellauri
Precio Medio:
46 €
Valoración Media:
8.8 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.9 10
Entorno:
8.9 10
Calidad-precio:
8.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Vasca, Mediterránea, Asador
Vino por copas:
Precio desde 38,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: No cierra. Se recomienda reservar previamente

Teléfono


4 Opiniones de Kiloterdi Txokoa Ellauri

Antojo de chuleta que teníamos, llamada a Txakoli Simón con varias semanas de antelación y ya estaba completo. Indagamos por internet y topamos con este establecimiento! Realizó la reserva e indicó que queremos comer chuleta, lo demás da igual.

El sitio, un poquito escondido, está muy chulo. Ha Nevado días atrás y los picos de las montañas están cubiertos de nieve. Entramos por la puerta principal y nos recibe una mujer que nos indica comedor y mesa. Comimos dentro, aunque tiene un comedor exterior acristalarlo pero no sé si climatizado. En el comedor que estuvimos reina una gran chimenea. Toques modernos con pinceladas clásicas.

No hay carta. Nos indican el menú de chuleta y demás hierbas. Preguntamos si hay algo más. Nos indicand unas pocas entradas de las cuales escogeríamos dos. Mientras hablamos con la propietaria, se acerca quien yo creo es su marido y nos muestra la chuleta que nos han preparado. Flipas que pintaza!

De entrantes.

- Brandada de bacalao. Decir que estaba cojonudo es poco.
- Porrusalda. Estaba buena, pero no creo que la pidamos de nuevo en ningún establecimiento.no es nuestro fuerte!

Ahora lo interesante. 1.5 kg de chuleta. De las mejores chuletas que he comido. Te dejan la piedra fuera de la mesa, no chisporrotea si la usas (odiamos que eso suceda), no marca olor a carne quemada en el ambiente, etc. Vamos que es una cosa limpia y se agradece!

De postre, tarta de queso y tarta de chocolate. Ni buenas ni malas, normales. A destacar la corteza de la tarta de chocolate, era como una especie de brownie!

De beber, no bebimos. Yo tomé una copa de Txakoli al no haber opción de espumoso por copas (lógico y normal), sumarle una botella de agua y una coca cola.

Dos cafés finalizaron la comida.

Recomendable! Tanto a Mila como a mí nos pareció una buena opción! El trato del personal estupendo!

Mucho tiempo llevaba yo con ganas de visitarlo pero los dos comentarios aparecidos en verema me han dado el empujòn que necesitaba.
Tras media hora de coche por esas carreteras un poco “curvadas”, llegamos al precioso lugar. Un vistazo al entorno, un vistazo hacia Gorbea, donde aún podemos ver algunas manchas de nieve y un repaso a las preciosas casas y caseríos de la zona. En primera línea, unas ovejas que resultan ser las madres de los corderos que ofrecen en el restaurante.
Nos reciben Randa y Kepa, los propietarios y únicos trabajadores. El, vecino del lugar, nacido en la casa colindante y ella Libanesa pero perfectamente aclimatada. Pura simpatía y excelente atención. Quieren ser cercanos, quieren hacerte sentir como en casa y realmente lo consiguen.
Han añadido una terraza acristalada donde han pensado ubicarnos y la verdad es que no hay ni que dudarlo. Luz por doquier y unas vistas de lujo. Hoy, aunque el día no es el más soleado, la temperatura es muy agradable.
Cuando llamé para hacer la reserva, Randa me preguntó si llevábamos una idea de lo que queríamos comer y ahora que les he conocido y he conocido sus ideas, me doy cuenta de lo importante de la pregunta. Trabajan con mucho producto propio y de la zona. Esto no es un restaurante al uso, esto es un lugar donde pretenden que disfrutes de una manera muy relajada, sin prisas, sin agobios.
Al rato nos aparece Kepa con dos “preciosidades”. “Como sois los primeros podéis elegir”. Tanto monta, monta tanto. Buen tamaño, buena presencia. Empezamos a sudar antes de tiempo. Menudos txuletones, oyes……
Nos ofrecen un aperitivo de crema de queso con aceite y especias. Con guiños claros a la cocina libanesa y que acompañado por una especie de pan de pita, desaparece del plato a una velocidad supersónica.
Como entrantes nos dan dos opciones y lógicamente elegimos cada uno una de ellas. Mi hijo se decanta por la brandada de bacalao. Cuatro tostas de pan cubiertas del producto. Recordaba yo este plato gratinado al horno. En este caso no lleva toque de calor. Estamos un buen rato intentando descubrir a que nos recuerda y al final, es impepinable, nos damos cuenta de que lo que hemos comido en muchas ocasiones que tanto se parece no son otra cosa que croquetas de bacalao. Contundente.
Yo me decanto por algo que me encanta pero que no tengo demasiadas ocasiones de probar: una estupenda porrusalda (caldo de puerros). Además los puerros son de cosecha propia. Con unos trozos de bacalao desmigado que le dan el toque perfecto. Que recuerdos me trae este plato. Está muy rico.
Yo me he quedado sin probar la brandada pues el txikito ha dado buena cuenta de ello y allí que me aparece Randa con otro par de tostas. Así que…. detallazo. Puedo prometer y prometo que se deja comer gustosamente.
Llega ya el esperado txuleton, pasado por la brasa y acompañado de unos pimientos asados que por cierto están cojonudos y de una ensalada verde que de nuevo me sorprende por el toque de hierbas que lleva y que le dan un carácter propio y un tanto especial. He dado buena cuenta de ella.
La carne está simple y llanamente para comérsela. Me sorprende mi hijo, ni la pasa por la planchita que nos han traido para poder ir calentándola un poco. Desde luego que un txuleton de kilo y medio da para mucho. Nos ponemos los dos las botas y desde luego que en otra ocasión hablaré con ellos para hacer esos entrantes más livianos.
Su carta no es muy extensa y menos de mi tipo de vino pero como tienen el Itsasmendi 7 y además el 2013, pues no tenemos que discutir y con él regamos la excelente comida. Me gusta este txakoli, me gusta mucho.
Como somos de beber “trankilo”, nos quedan un par de copas y se supone que aquí tienen que tener buen queso. Ellos insiten en ofrecernos un postre que al parecer bordan y que prometo probar en mi próxima visita. Así que nos sacan “media” ración de un par de quesos de Idiazabal acompañado de nueces de casa y de una confitura de manzana hecha por ellos mismos. Todo muy rico y además hemos tenido la suerte de que a cada uno nos ha gustado más uno de ellos.
Un cafecito que Randa me comenta que es de puchero. Con lo poco que me gusta a mi la espuma, encantado de la vida. Si tuviese menos prisa me hubiese tomado algún otro. Pero los jóvenes tienen menos paciencia. Hemos charlado gustosamente con ellos. Han salido a colación los comentarios aparecidos y sus puntuaciones, ahora entenderán mucho mejor las mías.
Pues desde luego que es un sitio que aconsejo sobremanera.
Para ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/2015/05/kiloterdi-txokoahotel-ellauri-altzusta.html

Sabes de antemano lo que vas a encontrar: un chuletón sensacional, con un sabor excelente, y de buen tamaño, kilo y medio, como su nombre Kiloterdi lo hace suponer.
Kepa Ellauri, el maestro de ceremonias, te lo muestra cuando lo pides, y te lo trae a la mesa cuando está hecho, atendiéndote en todo. Si lo quieres más hecho te acercan una plancha caliente de hierro fundido para manejar la carne a tu gusto. Aunque ya de entrada está en su punto óptimo de cocción y temperatura.
En Kiloterdi al igual que otros asadores especializados en carne la carta es corta pero en este caso pudimos degustar de unos entrantes como la brandada de bacalao y unas gambas sobre arroz meloso de queso idiazabal y puerro que fueron una delicia.
Previamente, el platito de labne, una crema de yogur, con tomillo y aceite de Rioja Alavesa, preparado por Randa nos había abierto el apetito con aromas mediterráneos
Y el paisaje desde la terraza del Gorbeia un marco único.
Para volver, seguro.

  • Terraza Gorbeia, Kiloterdi Txokoa Ellauri, Ellauri Hotela

Iba por segunda vez a este lugar perdido en las montañas de Bizkaia y se confirman / superan de nuevo todas las expectativas.
Las vistas al Gorbeia, expectaculares, desde la terraza no dejaron de sorprenderme de nuevo, esta vez con la presencia de la nieve.
Y en un sitio así, un pueblo en la montaña, te esperas un buen producto, una atención casera y comer bien y abundante. Todo esto lo tienes en Ellauri. Pero además la corrección en la atención, el servicio correcto del vino con una carta más que amplia, los emplatados, etc. hace que el Kiloterdi pueda considerarse pionero en las nuevas tendencias.
En ello están Kepa Ellauri en la cocina, con su interés constante por cómo van los comensales, y Randa Farhat en la sala.
Ni que decir que el chuletón estuvo, también esta vez, sensacional.
Volveré

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