Restaurante La Maruca en Madrid
  

Restaurante La Maruca

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Datos de La Maruca
Precio Medio:
33 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
6.6 10
Calidad-precio:
7.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 26,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


11 Opiniones de La Maruca

Había leído varias cosas positivas sobre el restaurante La Maruca así que durante nuestra visita a Madrid pensamos que era hora de tachar este restaurante en la lista de deseos.

Llamamos no con demasiada antelación, un par de días, y nos dieron la hora a la que podíamos ir, un domingo a las 15.

Antes de empezar con la descripción de los platos decir que había leído que las raciones eran de un tamaño para compartir entre tres o cuatro personas. Mi experiencia personal es que tres es el máximo, que para cuatro es poco más que un par de bocados.

Fue una comida para 3 personas y pedimos todo a compartir

***Pagamos***
─ El coste de esta comida fue de 41€ por persona todo incluido y de 32€ por persona sin incluir las bebidas (vino, agua, cafés, cervezas, refrescos, copas…).

***Comimos***
🍴 Ensaladilla rusa ( 13€)❤️❤️. Habíamos leído que estaba muy bueno y la verdad es que no decepciona. Cremosa, con todos los ingredientes en su punto de cocción, estupenda. No la pondría en mi lista de ensaladilla top, pero ningún problema en recomendarla.

🍴 Rabas ( 18€) 😍❤️❤️. En este caso la ración era más generosa y yo perfectamente para compartir entre 3. Muy ricas a la altura de lo esperado y de lo que había leído de La Maruca.

🍴 Canelones de pularda con foie ( 12,50€) ❤️❤️. Cómo se puede apreciar en la foto vienen seis mini canelones, más o menos como un dedo pulgar para que el lector se haga una idea. Cada uno de ellos son dos bocados, pero hay que reconocer que son dos bocados estupendos.

🍴 Almejas a la marinera ( 19,50€) 😍❤️❤️. Son contadas las ocasiones en las que tomo almejas que estén al menos tan buenas como las que preparo yo en casa y esta fue una de esas raras ocasiones. Ración no muy grande pero las almejas buena calidad y la salsa para que contaros.

🍴 Pulpo sobre salsa de matanza (18€). Fue el último plato y por desgracia el más flojo de la comida, trozos de pulpo pequeño y sin apenas sabor, exceso de pimentón, etcétera. Este plato no te lo recomiendo que lo pidas.

Postres
🍰 Hojaldritos sobre crema inglesa ( 6,50€) ❤️❤️. Se podría decir es una milhojas invertida, es decir en lugar de estar la crema en el interior de la masa, aquí flotan los hojaldres sobre una buena cantidad de crema inglesa. Hay que decir que una vez superada la sorpresa inicial el postre nos gustó mucho a los tres.

***Apuntes***
🗨 He estado dando vueltas sobre si poner tres o cuatro estrellas a esta experiencia en La Maruca y la verdad es que el plato de pulpo no se lo puede permitir un restaurante así. Al final me he decantado por las cuatro estrellas porque la experiencia en sí fue buena, aunque el precio también anduvo un poco por encima pero que esperaba y lo que había leído.
🗨 Mientras tu comes otra gente hace cola esperando que le quede mesa libre ... una sensación que me resulta muy desagradable y me impide comer a gusto.
🗨 Entorno y ambiente super chupi chupi 😂

Si te gusta esta reseña no olvides visitar nuestra web  (loscomensales.es)

La Maruca es un restaurante de cocina cántabra, que supuso el segundo local del santanderino Paco Quirós (Cañadio) en la capital y que al día de hoy ya mantiene abiertos cuatro locales, todos ellos, con altos niveles de ocupación.

Para este establecimiento, el local elegido, es el que hace algún tiempo ocupara El Frontón III, en la esquina entre las calles de Ayala y Velazquez.

Local bien montado con diferentes espacios: terraza semi exterior cubierta, barra, pequeño salón con sillones y butacones, sala de comedor y otro salón en el piso inferior. Si a esto se une una oferta que va desde el desayuno en la mañana hasta las copas de última hora en la noche, pasando por la comida, la merienda o la cena, pues estamos ante un local que cubre todas las posibilidades gastronómicas.

Su oferta se basa en la cocina cántabra, amplia y exitosamente probada en Cañadio. Cocina tradicional, platos reconocibles, muy bien elaborados, se trata de una cocina que gusta a todo el mundo y además con posibilidad de medias raciones y con precios contenidos, al igual que su carta de vinos, de tamaño medio, con algunas referenciainteresantes y con un nivel de precios más que interesante.

En definitiva se trata de una oferta gastronómica variada, gustosa y asequible a todo el mundo. No en balde tiene el reconocimiento como Bib Gourmant por parte de la guía roja y de una clientela que ocupa la totalidad de sus plazas disponibles e incluso dobla mesas. Rara es la vez que al pasar por delante, veas algún hueco en su barra. Eso dice mucho a su favor.

Pues bien, a pesar de esa "masificación" un tanto bulliciosa, el ritmo de cocina no se resiente, los tiempos entre platos son los normales, lo cual también implica que el ritmo de trabajo de la sala es digno de reconocer, por momentos es frenético, pero siempre sin un mal gesto, siempre con amabilidad hacia el cliente y una sonrisa en los labios.

En esta ocasión y para maridar los platos que más abajo se indican, nos hemos decantado por un Casona Micaela del 2016, un vino cántabro elaborado con uvas albariño y riesling que nos gusta y mucho.

- Ensaladilla rusa "La Maruca". Jugosa, suave, probablemente no sea la mejor, pero se come muy bien y tiene la virtud de dejarte muy buen sabor de boca.

- Pimientos asados. Este es un plato de los que trasladan a la infancia, te trae recuerdos de los platos de toda la vida. Carnosos, perfectamente asados, sabor a pimiento de verdad. Es increíble como algo tan aparentemente sencillo, sea tan difícil de encontrar, pues nada, aquí sí está.

- Croquetas de carne de cocido. Muy buenas, sabor casero del bueno.

- Pastel de puerros y gambas gratinado. Un plato muy alabado que no había probado antes y que después de haberlo hecho, entiendo las alabanzas.

- Albondigas de ternera con patatas y guisantes. Otro plato tradicional, que todos hemos comido alguna vez en nuestras casas, bueno o parecido, no entraré en comparaciones. Solo diré que aquí, este plato está muy bueno.

- Tarta al limon 1981. La famosa, conocida y aplaudida tarta al limón. Es curioso como cada establecimiento de este grupo tiene un postre de referencia por el que es conocido por los aficionados al buen comer. Es un buen postre, tiene un sabor muy agradable y suave, nada pesada ni empalagosa.

Cafés con hielo, petit fours, ponen el punto final a esta nueva visita. Sigue dejando buenas sensaciones a pesar de que el tamaño de las mesa sea justo y que ante niveles de plena ocupación el ruido sea bastante elevado.

Reseña complrta y fotos en https://comercongusto.es/la-maruca/

)Mi pareja había intentado reservar varias veces, con poca anticipación,y no había conseguido mesa....Pero para el "día del Padre" si tuvimos mesa.Local ya descrito en los anteriores comentarios;pero yo cene abajo y creo que merece la pena ,el superior.Llamadas para confirmar la mesa (un poco "pesados").Mesa redonda para 5 comensales,correctamente vestida y también correcta cristalería.Servicio rápido y profesional.Carta de vinos correcta y suficiente para los platos de la carta;con precios comedidos.Abrimos un Tomas Postigo Verdejo FB 2011 (20 EUR),que armonizo perfectamente.Creo que casi todos los platos invitan a realizar un menú "a compartir",nuestra selección:Ensaladilla rusa(8)buena y coronada por unas pequeñas anchoas,patatas bravas con sus salsas(9)las patatas grandes y sin gota de aceite,las 3 salsas servidas en distintos platillos ;buñuelos de bacalao (11,5)bien,Huevo poche con setas,muy rico,alcachofas a la plancha(15)bien,steak tartare de novilla (12,5)correcto,no lo dan a probar y aunque todos los platos son algo exiguos,salvo las rabas,este y fue algo casí ridículo,seguro que no llegaba los 100 gr y la parte salada termino con unas buenas rabas (11).Compartimos también los postres: bronwie de chocolate (6),sin mayor interes y una magnifica y generosa ración de tarta de limón (6).2 botellas de Solan de Cabras,una cerveza y 2 coca-colas.Mal "Pan".

Ya que en Cañadio no fue posible reservar,acudimos a este restaurante que por lo comentado es del mismo dueño.
Sábado noche de agosto y el local estaba a reventar; nos llamaron hasta dos veces y enviaron dos mensajes de texto para confirmar la reserva.
A lo que vamos, la comida correcta; muy buenas las rabas, los chipirones en su tinta muy mejorables, -me acordé de los de Chemari cuando estaba en el puerto de Valencia, o incluso los del Easo Berri-, el pulpo bien, -aunque personalmente no me gustó la base de puré de mantanza-, y buenos los callos que, aunque no me entusiasman, a mi mujer si.
Los postres; emorme ración de una muy buena tarta de limón y leche frita simplemente correcta.
Para beber un riesling muy bueno, agua y dos orujos; en este sentido resulta destacable que el precio del vino estaba muy ajustado, cosa de la que otros restaurantes que se dedican a revender vino deberían aprender.Así da gusto.
Eramos dos adultos y una niña y la cuenta ascendió a 91,5 €, poco más de 30 por persona.Muy buena RCP.
El servicio muy profesional; pese a estar a revetar el local y la terraza, sin interrupciones y siempre atentos a lo que se demandaba.
Local que, por lo visto, ha dado con la clave del éxito pero que a mi no me llego a convencer, pese a que reconozco que nada estaba malo.
P.D. El chupito de orujo por lo visto a bajado, ahora lo cobran a 3,5€.

Qué bien se come en La Maruca. Como saben se trata de la versión “informal” de Cañadío, uno de mis restaurantes favoritos de Madrid. Está situado en un local bastante amplio en la zona noble del Barrio de Salamanca. Tiene dos plantas, en la de calle, terraza para fumar, barra de picoteo y mesas altas; en el sótano, un comedor más formal decorado en tonos claros, moderno y muy acogedor, que fue donde reservamos. Desde que abrieron están cosechando un éxito tremendo, está siempre hasta arriba de gente y cada vez es más difícil pillar una mesa.

Tienen una carta muy apetecible, medias raciones y casi todos los platos pensados para compartir. Nuestra opción fue:

Media de rabas y media de buñuelos de bacalao. Fritura fina y nada grasienta. Las rabas correctas (la verdad es que nos gustaron más las de Cañadío). Los buñuelos, muy ligeros y con un sabor extraordinario.

Tartar de novilla. Servido con patatas paja. Carne tierna y sabrosa, bien aderezada. Francamente bueno.

Callos a la montañesa, tiernos y melosos, con una salsa con el punto justo de picante en la que no paramos de mojar pan. Para hacerles un monumento.

De postre nos ofrecieron un hojaldre que les traen de Torrelavega tres veces por semana, que no pudimos rechazar y acertamos de pleno. Finas capas de hojaldre, con almendra picadita por encima y mantequilla batida, estaba espectacular.

Carta de vinos muy completa, de la que escogimos una botella de Sela de Bodegas Roda, un rioja crianza de nueva generación, frutal y fácil de beber, servido a buena temperatura, que nos gustó mucho.

Buenas copas, manteles de tela rollo “tu y yo”, y mesas un pelín pequeñas y un poco juntas, aunque nosotros estuvimos muy cómodos. Servicio muy atento y diligente. Así da gusto. Muy buen ambiente, un poco pijo aunque sin llegar a los extremos de Marieta. A medida que avanza la noche suben un poco el volumen de la música y no puedes dejar de tomarte una copita.

Acabamos el festín con un gin tonic “premium” a compartir. Pagamos 75 euros por todo, una muy buena rcp. Nos ha gustado mucho, sin duda volveremos y lo recomendaremos.

  • Hojaldre de Torrelavega

  • Tartar de novilla

  • Callos

Primera comida de nuestra escapada a Madrid. Lo tenía en la agenda pero sin reserva porque este día dependíamos de D. Joaquín Sorrolla en la fundación Mapfre. A las 13 horas llamé a ver si había suerte. Respuesta: "Todos nuestros operadores están ocupados en estos momentos". Aluciné en colores como se suele decir. A la tercera llamada me dicen que disponen de mesa en la terraza y me arriesgo pese al frío de Madrid porque luce el sol. Al minuto mensajito al móvil confirmando reserva.

La Terraza no está a pie de calle ya que el local se ubica en el sótano del edificio. Las mesas son mínimas y bastante incómodas, para que engañarnos y lo único alegre por así llamarlo es que ves pasar nivelazo tanto femenino como masculino por la calle Velázquez. Pero vamos con la comida que no nos acabo de convencer por irregular.

. Media ración de Rabas y Buñuelos de brandada de bacalao: Pinchazo total con las rabas. Ni la fritura ni el producto estuvieron a la altura. Los buñuelos correctos aunque faltos de sabor. (8 y 5.50e)

. Canelones rellenos de Pularda: Buena presentación en formato pequeño y bastante más sabroso el relleno que la salsa que los acompañaba. (9.75e)

. Pulpo plancheado con puré de matanza: Cefalópodo muy tierno y un acompañamiento de toma pan y moja ese puré matancero. (13.50e)

. Leche Frita con licor: Estupendo postre. (6e)

. Periféricos:

El pan que acompañó la comida bastante sabroso cobrado a 1.50e por persona. Dos cañas a 1.70e, Copa Sierra Cantabria crianza (2.50e), Botella de Agua de Solán de medio litro (2.15e) y dos cafés a 1.40e cada uno.

Servicio muy correcto y rápido. Está claro que el local tiene éxito. Un jueves a mediodía y lleno completamente y además entrando personal pasadas las 16.30 para empezar a comer. En la visita de inspección al interior cuando nos ibamos barra llena y mesas muy juntas donde no cabía un alfiler.

Nos dejó una sensación agridulce, no solo por las rabas. Quizás no acertamos tampoco con los canelones. La próxima Cañadio.

  • Leche frita.

  • Canelones de pularda

  • Pulpo con puré de matanza

Segunda visita a este concurrido local, en esta ocasión en la planta baja. Zona agradable para degustar propuestas muy satisfactorias. Gran ensaladilla, albóndigas excelentes, chipirones tinta con arroz cremoso sublimes, en la onda de los mejores tiempos de mis visitas a sidrerías de Astigarraga en Donostiarra, donde ahí también los bordan. Los postres son estupendos, excelente tarta de hojaldre y de tres chocolates. Bebimos un interesante blanco de VT Cántabros. Servicio correcto. Una apuesta muy muy segura.

Tenia ganas de ir después de la tremenda satisfacción hace ya un año en Cañadio.
El local en lo que es la planta de calle es agobiante con mesas “estilo Paris” que mientras esperábamos a punto estuvimos de irnos ya que pensábamos que nos colocarían allí y mi pareja no estaba dispuesta a compartir charleta con los vecinos…
Pero nos condujeron al salón de abajo donde tambien las mesas están extremadamente cerca pero es algo mas llevadero sobre todo porque los vecinos de al lado llegaron a mitad de nuestro almuerzo y al menos pudimos disfrutar la primera parte.

El servicio correcto.
Tuvieron un detalle que no sé que pensar de ello… pero me mosqueó.
Tienen en la carta un Gramona. Solo uno que es el Imperial GR 2007 a 24 €. Al pedirlo dije : Tomaremos el Gramona . Pues bien nos vinieron con el Allegro a lo que dije: perdón pero ese no es el que hemos pedido y ni lo tienen en carta. Sin decir mas, se lo llevó y trajo el GR. Mi mosqueo es porque me habría gustado saber que nos hubieran cobrado : precio de Allegro o precio de GR?

En cuanto a la comida todo a compartir:
- Ensaladilla rusa: muy casera pero algo sea a mi modo de ver
- Rabas: estupendas
- Buñuelos de bacalao en tempura: Lo mejor. 8 buñuelos exquisitos
- Pulpo plancheado sobre un puré de pimentón. El puré muy rico pero el pulpo escaso y duro
Las raciones salvo el pulpo son abundantes y comimos perfectamente. Calidad global es alta pero me quedo con Cañadio tanto por razón de comida como por el local en si que resulta francamente incomodo por la proximidad de mesas. Oimos comentar a la camarera que en fin de semana hay que reservar con mas de 15 dias. Yo había reservado una semana antes.
Puntuo bien el servicio del vino a pesar de todo porque la carta es bastante completa.
Siento que la puntuación del local no pueda ponerla mejor pero asi es...

Curiosidad por conocer este restaurante, uno de los más concurridos de Madrid últimamente, con el aval de su hermano mayor Cañadio, uno de los restaurantes más recomendables de Madrid en mi opinión.

Cena para 3, en el comedor de la planta baja, acogedor y más tranquilo, con mobiliario en tonos claros, aunque menos bullicioso y más alejado del lío de la planta de arriba donde está la barra y las mesas que tienen a la entrada en el exterior, ya que es un restaurante animado y con mucho ambiente (el típico que te puedes esperar en Velázquez).

Servicio ágil y eficaz, que atiende muy bien, pese a estar el restaurante a rebosar. Hubo una pequeña discrepancia en la cuenta y fue resuelta hábilmente, con sentido comercial y práctico. Punto a favor.

Pedimos todo a compartir al centro de la mesa:

*1/2 Anchoas de Santoña (9 €). Estaban buenas, pusieron 6, de tamaño más bien pequeño. Quizás, de un restaurante con origen en Santander, esperaba más. Las sirven con un cuenco de pimientos al medio en un plato alargado.

*Tartar de aguacate y salmón (10,50 €). Un tartar más al uso, sin nada especial que destacar, ni para bien, ni para mal.

*Rabas de Santander (14 €). Buen producto. Bien fritas. Sabrosas.

*Pastel de puerros y gambas (10,50 €). Como una quiche, pero de forma alargada.

*Alcachofas plancha (12 €) 4 alcachofas enteras (no hecha rodajas) con las hojas abiertas. Estaban buenas

*Solomillo de cerdo ibérico (15 €). 3 trozos de solomillo, con un salsa de queso y servido con patatas pajas por encima.

De postre una tarta de limón muy rica (6 €) con una masa suave, nada pesada, y los correspondientes cafés.

Para beber estuvimos más bien comedidos. Copa de Monteblanco de aperitivo, el Rueda de Ramón Bilbao, bastante correcto para previo a una comida (2 €), y una botella de Valtosca para la cena (22 €). Carta ni corta, ni larga (en tintos a lo mejor habría unas 30 referencias aprox.), centrada exclusivamente en botellas nacionales, probablemente más que satisfactoria para cubrir la carta del restaurante, sencilla y basada en el producto.

Experiencia positiva. No sales tan barato como a lo mejor puedes pensar y el precio medio por persona se puede situar sobre los 40 € (la cuenta total al final fueron 114 €). Yo quizás, por 10-15 € más, preferiría ir Cañadio (gastronómicamente más completo), pero hay que ser consciente que este local está más bien enfocado a un concepto más lúdico, y en este sentido lo tienen muy bien montado, local muy bien puesto, muy animado y en la zona de más nivel de Madrid, lógicamente estas características hay que asumir que hay que pagarlas, y más, si hay demanda y el restaurante está siempre lleno.

Y además, la comida, aunque sencilla, está bien preparada, aunque lógicamente no alucines, cumple correctamente. La carta es variada, sin ser excesivamente larga. El único defecto quizás sea que las raciones son más bien escasas, lo cual hay que tener en cuenta si pides en plan picoteo variado como hicimos. En resumen, es un lugar, que en su contexto, merece la pena conocer.

Local ya descrito en sus orígenes y en su llegada desde fuera. Añadiré que tiene un buen montaje ya que hay una parte de terraza exterior para fumadores y dos comedores, uno de ellos en el sótano. Buen decoración con sensación de ambiente de cierta elegancia, clientes de edad medio-alta, muchas mujeres (se nota que está de moda) y muchas parejas.
Como se ha comentado no es fácil encontrar mesa, y estaba todo lleno. Servicio de gente con pocos años de experiencia (maitre corrigiendo la posición de las botellas en la bandeja para evitar accidentes) pero muy serviciales y con buen resultado.
Servicio de vino correcto y dejado en mesa, buenos consejos del mismo. Carta de vinos con suficientes referencias y con precios habituales. Carta de comidas con muchos platos al centro con referencias cántabras. Una mesa redonda bastante bailona por su tapadera de madera superior.

Cinco para comer. A la llegada una cerveza de barril, coca-cola light y unas copas de Torre la Moreira y también de un verdejo de Ramon Bilbao. Seguimos con un Corimbo 2010 muy en su punto y un Dr. L 2012, un riesling con un punto levemente dulce y pocos grados. Por supuesto no pedimos, ni se ofrecieron, orujos; tampoco nos atrevimos a un dulce. Tres de agua grande.

Para el centro y aunque no lo parezca: callos a la montañesa, buenos algo escasos (¿un plato barato escaso?) con buen punto de picante y buena calidad.
Tartar de salmón bueno, trozos demasiado grandes pero buena ración y calidad, anchoas muy sabrosas pero pequeñas y servidas en la propia lata.
Las consabidas rabas; bien hechas pero sin llegar a ser recomendables.
La ensaladilla, pues lo mismo que las rabas, bien pero sin nada especial.
De segundos merluza marinera con buena salsa y sus almejas. Taco de atun, buena pieza, normal resultado. Ventresca (fuera de carta) correcta sin enamorar. Pulpo a la brasa buena apariencia sin más. Tartar de novillo, pues como el de salmón, bueno, cortado grande, buena ración, pero tampoco enamora.

Para los postres, muchas leches fritas y merecieron la pena, original presentación y muy buen sabor y presencia. Tarta de hojaldre aceptable. Tarta de chocolate correcta.

Cafés para todos, bastante destacables. No se ofreció nada extra. El pan regular, una lástima por los callos y las anchoas se salvaron por un pan tostado acompañante muy bueno. Unos picos ayudaron.

Un sitio de moda que la cantidad de gente impide una mejor calidad en los platos. Imposible con la cantidad de servicios que dan; ya es bastante lo que consiguen. Por contra el precio es más que bueno para ser el centro de Madrid.

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