Restaurante Kilómetros de pizza en Madrid

Restaurante Kilómetros de pizza

4
Datos de Kilómetros de pizza
Precio Medio:
19 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
4.5 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
6.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Italiana
Vino por copas:
Precio desde 16,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


4 Opiniones de Kilómetros de pizza

Estando por la zona y ya con algo de apetito, decidimos probar este sitio del que todo el mundo habla.

El local está chulo pero lo veo más para grupos y fiestas que para ir a cenar tranquilo. De hecho, es perfecto para comer pizza!!
Como era relativamente pronto (Jueves 20:30) no tuvimos problema en encontrar mesa y además en la terraza. No había maitre ni nadie que recibiera así que tuve que entrar a preguntar ya que los camareros de la terraza estaban de charla con una mesa de chicas guapas, jeje.

En fin, una vez sentados pedimos un par de cervezas que nos trajeron con un aperitivo de aceitunas y encurtidos de mala calidad que, aunque invite la casa, creo que genera desconfianza.

Pedimos unos falsos spaguetti de calabacín con pesto de pistacho y una pizza (paso) de bressaola.

Los falso spaguetti estaban muy salados, con abundante aceite y muy pasados para mi gusto, pero la idea del plato me gustó. Con un poco más de cariño podría ser un buen plato.

La pizza estaba correcta pero tampoco me pareció nada del otro mundo. Prefiero las de la Tagliatella, la verdad. El tema es que el nivel de pizzas en este pais es tan bajo que a la que uno hace una medio decente, la gente se vuelve loca; sino no entiendo tanto revuelo con este local.

El restaurante se llenó y doblaron algunas mesas. El público variopinto: familias con hijos,parejas de 50, grupos de adolescentes, etc...

El servicio poco profesional pero amable. Aconsejan bien.

A pesar de todo, el sitio no me desagradó y es buen sitio para cenar "barato" con un grupo grande de amigos en plan informal si se está por la zona, pero no como para coger el coche y desplazarse

Domingo luminoso en Madrid y ganas de comer pizza. Después del fiasco de las pizzas argentinas de la semana pasada, decidimos no arriesgar y reservar en Don Lisander... "lo siento estamos completos". Vaya, habrá que activar el "Plan B", o sea KILOMETROS DE PIZZA. Aquí llamamos y nos comentan que ahora tienen dos turnos de comida: a las 13:30 y a las 15:30. Esto de los turnos es una incomodidad pues el primero empieza muy pronto y el segundo muy tarde, y es que la hora española de comer de toda la vida son las dos y media leñe!. Bueno, pues al final nos presentamos a las dos de la tarde, con el compromiso "firmado ante notario" de dejar la mesa antes de las tres y media. Dos adultos y una peque. Nos acomodan enseguida en una mesa amplia y cómoda al lado de las cristaleras que dan a la terraza. Hace unos meses que no veníamos por aquí y resulta que han cambiado la carta, y prácticamente a todo el personal, pues acabamos haciendo buenas migas con el jefe de sala y una de las camareras y ya no está ninguno de los dos.

Nada más sentarnos varios camareros nos preguntan un tanto obsesivamente qué vamos a beber. Pedimos la carta de vinos... "tenemos un ribera y un rioja joven". Sí pero eso no me dice nada, tráeme la carta de vinos por favor. Al poco rato se presenta el presunto encargado: "no tenemos carta de vinos porque la estamos cambiando" (este "rollo" me suena...). Mira, pues si estás cambiando la carta, un domingo que vas a estar a tope de gente, no te cuesta nada imprimir un folio con los vinos que tienes en ese momento y los precios y asunto arreglado. Como queríamos un vino blanco, nos enseña a través del cristal de la nevera (literalmente) un "rueda de la casa que es muy bueno", un albariño que no conocíamos y un Valdrinal de Santa María de 2012, que fue nuestra elección, pues éste ya lo habíamos probado y sabíamos que era buen vino. Aunque el presunto encargado nos dijo que costaba 11 € (seguramente para salir del paso porque no tenía ni idea), acabaron cobrándonos 18 eurazos por la botella... en fin.

Pero la verdad es que con la comida lo arreglaron. Como las pizzas son bastante grandes, pasamos de los entrantes y pedimos directamente tres pizzas "de paso" (el tamaño mínimo pero más que suficiente para una persona). Una "barbacoa" de carne picada, beicon y salsa barbacoa, una "venta" con chorizo y huevos de codorniz y una de "bresaola y rúcula". Las tres estaban extraordinarias, la masa crujiente y perfectamente cocida y bien cargadas de ingredientes. Mención especial para la pizza "venta" de chorizo y huevo, totalmente adictiva. De postre un coulant de chocolate con helado de vainilla a compartir que cumplió su función sin más. A estas alturas de la película ya eran las 15:30, y como Cenicienta, pedimos la cuenta y nos fuimos (aunque no nos pareció que hubiera mesas esperando, pero es que nosotros somos muy cumplidores). El precio 64,75 euros, veintipocos euros por cabeza, no es nada caro. Aunque, es verdad que detectamos una total ausencia de detalles con el cliente: aceitunas reguleras de aperitivo que hubo que reclamar y del tema tejas, bombones, chupitos, etc. ni hablamos (venga, apresúrense, que hay que dejar la mesa libre). Aun así volveremos porque las pizzas están muy ricas y el local, amplio y luminoso, es una pasada; pero que conste en acta que no nos gustó la organización del sistema de turnos ni el servicio, asignaturas pendientes que necesitan mejorar.

  • Sala

  • Pizza chorizo y huevo

  • Pizza bresaola y rúcula

Con ganas de probar este nuevo local de pizzas asesorado por el campeón mundial en esta especialidad culinaria -el español Jesús Marquina "Marquinetti"- allá que nos dirigimos yo y mi compinche habitúal en estos menesteres... empecemos:

Ambiente:
Local de gran tamaño, amplio y diáfano como comenta Lorden, con gran bullicio y movimiento y la gran cocina -y el pedazo de horno- a la vista del cliente. Terraza agradable (no para el invierno madrileño) y lleno hasta la bandera -conviene reservar con una semana de antelación aproximadamente-. Buenas sensaciones en definitiva.

Comida:
Ibamos con hambre y le pedimos asesoramiento a la camarera; nos recomienda pedir 2 pizzas pequeñas (las llamadas "de paso") a pesar de que nuestro planteamiento inicial fuera pedir 3, lo que entendíamos adecuado dado nuestro "saque" y el proposito de testar la mayor variedad posible de ingredientes y sabores. En este caso, la recomendación fue buena, pues las pizzas individuales (6 porciones hermosas y bien surtidas de ingredientes) son más que suficientes para un comensal tragón (como es mi caso). Pedimos las siguientes:

- Pizza la Venta: de picadillo de chorizo y huevo de codorniz envuelto en velo de panceta ibérica (1 huevo por porción), con una salsa de tomate sutil, una mozarella de calidad y una masa para hacerle un monumento: sabor a buen pan, consistente aunque ligera, crujiente... genial, en definitiva. Un 8,5.

- Pizza de Prosciutto: de jamón york, vaya. La particularidad es que el fiambre no se integra en el proceso de cocción sino que se añade crudo -una loncha completa plegada por porción- a la base de pizza margarita ya cocinada para no humedecer la masa. Rica pero más ramplona que la anterior, un 7.

Había prisa así que no hubo postre; acompañamos la cena con un par de birras Mahou y una Coca Cola para Bea. El total pagado 32 euros.

- Lo mejor: la pizza (sin duda de las mejores de Madrid) y el servicio: atento, diligente y muy guapo. En serio. En este local los camareros y camareras deben ser todos modelos o algo así.

- Lo peor: por poner algo, quizás el local es demasiado bullicioso, no obstante es algo totalmente soslayable dada la calidad de las pizzas.

Comida de domingo en Madrid. Nos apetecía comer pizza, y habíamos leído que han abierto una nueva pizzería en la por la zona de Azca, así que allí nos fuimos a probar. Se llama KILÓMETROS DE PIZZA y está situada al principio de la Avenida de Brasil. Se publicitan como “una casa de pizzas gourmet, diseñadas y testadas por Jesús Marquina, cuatro veces campeón del mundo de pizzas, elaboradas con harinas exclusivas importadas de Italia y cocinadas en el horno de pizzas más grande del mundo en este momento”. Bueno… pues la verdad es que iba con unas expectativas muy bajas pensado que me iba a encontrar con otra pseudo-trattoria de franquicia, de las que te encasquetan alimentos de quinta gama haciéndolos pasar por productos caseros y frescos. Pues, afortunadamente, nada que ver, les cuento. 2 adultos y una peque. Lo primero que me impactó fue el estupendo local: grande, diáfano, luminoso, bien decorado, con una terraza cubierta que da a una zona peatonal, enfrente de un parque infantil. El sueño de cualquier hostelero vaya… Nos sienta una chica muy simpática que nos explica la carta con todo lujo de detalles. La verdad es que tiene poco misterio pues se compone fundamentalmente de pizzas, alguna entrada (burrata, carpaccio) y algún postre (en el que no podía faltar el omnipresente tiramisú). Pedimos tres pizzas de “paso” (se pueden pedir de “paso” –la más pequeña, unos 30 cm.-, de ½ metro, de metro y de ¡dos metros!). Una “vegetariana”, con rodajas de calabacín y tomatitos cherry, otra “barbacoa” con carne picada y salsa barbacoa casera y una de espinaca con “porchetta” un embutido italiano parecido a la panceta. Pues oye, las pizzas estaban de miedo, a cual más rica. La masa fina, crujiente y perfectamente cocida (se han gastado una pasta en el horno y vaya si se nota) y buena cantidad y calidad de los ingredientes. Menos mal que no pedimos entrantes porque con una pizza pequeña por persona es cantidad más que suficiente. De postre pedimos una “cubeta” de helado, que nos dijo el camarero que era artesano y efectivamente estaba buenísimo. Escueta carta de vinos, con los precios pelín inflados, de la que escogimos un albariño Cadoiro bien servido. Ambiente desenfadado, local lleno, servilletas y manteles de celulosa. La cuenta ascendió a 63,65 €, teniendo en cuenta que pedimos el vino más caro de la carta, creo que aquí se puede comer/cenar muy decentemente por menos de 20 € por cabeza. Pues por méritos propios, pasa a convertirse (junto con Don Lisander) en mi pizzería de referencia en la zona, volveremos y la recomendaremos.

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