Estando por la zona y ya con algo de apetito, decidimos probar este sitio del que todo el mundo habla.
El local está chulo pero lo veo más para grupos y fiestas que para ir a cenar tranquilo. De hecho, es perfecto para comer pizza!!
Como era relativamente pronto (Jueves 20:30) no tuvimos problema en encontrar mesa y además en la terraza. No había maitre ni nadie que recibiera así que tuve que entrar a preguntar ya que los camareros de la terraza estaban de charla con una mesa de chicas guapas, jeje.
En fin, una vez sentados pedimos un par de cervezas que nos trajeron con un aperitivo de aceitunas y encurtidos de mala calidad que, aunque invite la casa, creo que genera desconfianza.
Pedimos unos falsos spaguetti de calabacín con pesto de pistacho y una pizza (paso) de bressaola.
Los falso spaguetti estaban muy salados, con abundante aceite y muy pasados para mi gusto, pero la idea del plato me gustó. Con un poco más de cariño podría ser un buen plato.
La pizza estaba correcta pero tampoco me pareció nada del otro mundo. Prefiero las de la Tagliatella, la verdad. El tema es que el nivel de pizzas en este pais es tan bajo que a la que uno hace una medio decente, la gente se vuelve loca; sino no entiendo tanto revuelo con este local.
El restaurante se llenó y doblaron algunas mesas. El público variopinto: familias con hijos,parejas de 50, grupos de adolescentes, etc...
El servicio poco profesional pero amable. Aconsejan bien.
A pesar de todo, el sitio no me desagradó y es buen sitio para cenar "barato" con un grupo grande de amigos en plan informal si se está por la zona, pero no como para coger el coche y desplazarse
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