A disfrutar del trago

tenía en casa un botellín de 50ml de este single malt, en un estuche muy bonito.
Color ámbar, lágrima muy abundante.
Nariz de humo y miel,algún avainillado y un fondo marino.
En boca me ha parecido un whisky diferente, con sabores a café y chocolate, algún floral y en el retrogusto salen los frutos secos, sobre todo la nuez, que me parecen reminiscencias de las barricas de jerez.
Muy buen posgusto.
Disfruté mucho del trago en copa balón con un solo hielo, y los 50 ml se me quedaron cortos.

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