Hotel Parador Albacete: Algo por debajo de la media en Paradores


Acudo de paso y hacemos una sola noche como descanso de un viaje.
Lo primero que me llama la atención (a parte de 2 Ferraris en el aparcamiento) es lo aislado que está de todo. Se encuentra en una llanura tipicamente manchega en medio de ninguna parte. Luesgo leo que está a 4 km de Albacete. Evidentemento por ello es un lugar de lo más tranquilo, auqnue también de lo más aburrido, y que obliga a coger el coche para cualquier actividad que se quiera realizar.
El edificio es bonito, aunque austero. Es una típica quinta manchega. Cualquiera diría que es la casa de Dulcinea y puedes esperar ver aparecer a D. Quijote por la llanura.
Bonito patio interior con una fuente,y jardín muy bien cuidado.
En el jardin exterior han habilitado un pitch&putt, pista de tenis y piscina.
El mobiliario es rústico castellano, sobrio y austero. Nada de lujos ni extravagancias. Ventanas con contraventanas de madera y tejidos recios en cortinas, colchas y alfombras.
El personal atento, como suele ser habitual en paradores, aunque algo secos, no derrochan simpatía precisamente.
Buffet de desayuno correcto,aunque menos abundante y variado que en otros paradores.
Tuvimos una estancia muy tranquila porque estaba casi vacio. Creo que con más ocupación deben oirse demasiado las habitaciones contiguas y el ajetreo por el pasillo, ya que los suelos son cerámicos y retumban bastante las pisadas por todas laa estancias. Baños grandes y limpios.
Recientemente le han concedido las 4 estrellas, aunque ya estuve cuando era de tres y no aprecio gran diferencia.
Algo caro para ofrecer tan pocos servicios y estar en un lugar tan aislado.

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