Un estudio científico encuentra parásitos en el 96% de los ejemplares de atún que analizó
El hallazgo proviene de un riguroso estudio realizado por investigadores de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) en Florianópolis, Brasil, publicado en la revista Ocean and Coastal Research. Científicos de Ciencia de los Alimentos y Acuicultura de esta institución han analizado 53 ejemplares de atún listado capturados en importantes zonas pesqueras de la FAO. Los resultados son contundentes: el 96% de los peces analizados presentaba contaminación por parásitos.
La presencia de parásitos en la fauna marina es algo común; en condiciones naturales, los peces y sus huéspedes coexisten en equilibrio ecológico. No obstante, las alteraciones ambientales provocadas por actividades humanas pueden inducir estrés, reducir las defensas de los peces y facilitar el desarrollo de estos invasores. En este caso, el estudio detectó dos géneros de parásitos de gran interés para la salud pública debido a su potencial zoonótico, es decir, su capacidad de transmitirse a los seres humanos.
A) Atún necropsiado; (B) Órganos internos: (1) bazo, (2) corazón, (3) intestino, (4) vesícula biliar, (5) hígado, (6) gónada, (7) ojos; Tejidos infectados: (C) Rhadinorhynchus sp.; (D) Trypanorhyncha; y (E) Anisakis sp. (Ocean and Coastal Research)
El primero es el Anisakis sp., un pequeño gusano causante de la anisakiasis, enfermedad gastrointestinal que se contrae al ingerir pescado crudo o poco cocinado. Las larvas de Anisakis se hospedan en el sistema digestivo de peces como el atún y, al ser ingeridas por humanos, pueden perforar la pared intestinal, desatando dolores abdominales, náuseas, vómitos y alergias que pueden llegar a desencadenar un peligroso choque anafiláctico.
El segundo parásito identificado pertenece al orden Trypanorhyncha, un tipo de cestodo (o tenia marina) cuyas larvas se localizan en el tejido muscular del atún. Aunque las infecciones en humanos por este grupo son extremadamente raras, su impacto comercial y visual en los filetes es severo. Pero el problema es que, además de afectar la apariencia estética del filete, se sospecha que estas larvas pueden liberar toxinas capaces de provocar alergias en personas sensibles, incluso si el pescado se congela previamente.
https://www.scielo.br/j/ocr/a/MgWG7n9wMV7xDCgLyvB8ZTd/?lang=en&ilang=es
Soy flexicarnívoro y a la comida vegana la llamo guarnición
