Una noche por los peores restaurantes de Barcelona
A estos nuevos restaurantes para guiris, normalmente mediocres y escandalosamente caros, hay que añadir un buen número de locales más antiguos que viendo que la pasta se colaba en sus bolsillos sin mover un dedo, se han ido dejando llevar y con esto la calidad de su oferta ha ido cayendo a plomo.
Herma, uno de nuestros compañeros en la oficina, resultó ser un auténtico antigourmet, y me dijo que me podía conducir a lugares en los que nunca había puesto un pie un inspector de sanidad, los camareros parecen miembros del reparto de la noche de los muertos vivientes (por diversas razones) y la comida te mira desde la barra como los niños de un orfanato que están deseando encontrar unos nuevos papás.Si no os sirve como guía de restaurantes, al menos os sacará alguna risa. Una noche por los peores restaurantes de Barcelona
Soy flexicarnívoro y a la comida vegana la llamo guarnición