Luis Pato, Bairrada DOC ...ó Beiras
Luis Pato, Bairrada DOC ...ó Beiras
Controvertido personaje este Luis Pato.
Primero por renovador, ya que es de los primeros en despalillar en la DOC; además, reduce el tiempo de maceración para equilibrar los vinos de una variedad ya de por sí bastante tánica; también introduce la barrica bordelesa, con la que renueva el parque de barricas (hasta entonces, como en toda la zona, muy usadas y sucias); por si fuera poco, es el primerísimo en vinificar y comercializar los vinos de sus mejores fincas por separado (Vinha Barrosa y Vinha Pan tintas y Vinha Formal blancas entre otras).
Después por tradicionalista: se desmarca de la DOC y empieza a etiquetar sus vinos como Beiras (una zona que más grande que abarca Dao, Bairrada y mucho más) como toque de atención al nuevo consejo regulador de Bairrada, que, para dar un aire más fresco, deciden permitir la inclusión de variedades más comerciales como Touriga Nacional o Cabernet Sauvignon. Pero Luis Pato cree en el potencial de esa variedad rústica, ácida y áspera que es la Baga (que además es muy austera en su juventud) y, con tesón, se hace fuerte en el mundo vitivinícola.
Además es ambicioso, y cree poder hacer alguno de los grandes vinos del mundo y, para ello, los prueba y estudia y comprende.
¿Les suena su historia? Podríamos cambiarlo por otro nombre y otra variedad (digamos Piamonte y Nebbiolo, o algunas otras) y nos sonaría tanto ó más.
LUIS PATO VINHA PAN 1995
Me inicio con este productor con este vino de finca (Vinha Panasqueira), degustado en día raíz durante unas 6 horas.
Después de unas primeras notas de reducción, se me presenta un vino serio, muy serio...mostrándome su buena crianza (mueble viejo, especias exóticas) a pesar de no pertenecer a la aristocracia.
Muy cambiante, nos llega a ofrecer frutas frescas en las horas siguientes (fresas salvajes, guindas, zumo de naranja) en armonía con sus especiarias, tabacos, notas animales, trufas...y un abanico interminable de aromas fundidos.
En boca es increíblemente fresco, seco y estructurado. Con acidez para aguantar lo que le echen. Muy elegante aunque firme, sin decaer en ningún momento del día.
Obviamente me niego a hacer una cata comparativa de las distintas fincas de este productor a la vez. Es un sacrilegio no degustarlas una por una para llegar a este punto de placer que sólo unos pocos vinos pueden llegar a producir.
Por cierto, aunque no es muy elegante hablar de dinero... 35€ que costó esta maravilla en Lisboa.