Revistas de Vino....¿Para quien?
Revistas de Vino....¿Para quien?
¿No echáis en falta una revista que sea capaz de transmitir, el mundo del vino para neófitos iniciados y aficionados, sin tanta ciencia que sea más didáctica y amena, capaz de transmitir ese enganche que nos ha llevado a nosotros a estar por estos lares?
La mayoría de revistas están encaminadas a los profesionales del sector y nos llevan a las mas altas cotas de información técnica que la gran mayoría de aficionados no leemos.
La opinión es personal, ya que en muchas hay artículos muy buenos pero que solo enganchan a iniciados.
Tengo la impresión de estar en un mundo reducido, donde solo unos cuantos son capaces de asimilar y comprender la dimensión de esta materia.
En pocas palabras no encuentro amena esta afición, si no teda el suficiente aliciente para continuar y lo que haces se convierte cada día en algo monótono y cansino
Cuando digo revistas del sector no me refiero a ellas en concreto, si no cualquier medio de comunicación, que sea capaz de transmitir una dimensión mas cercana al ciudadano en general y al aficionado
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de catachanEstoy de acuerdo contigo. A veces cuando escribo en algún medio intento hacerlo lo más llanamente posible. Como le vas a hablar a uno que se inicia en el mundo del vino de un "assemblage" si no sabe todavía lo que es un cupaje?? Ayer le hablaba a una amiga de un Tokay de 6 puttonyos y me miraba perpleja, no sabía de que le estaba hablando!!! Está bien tu comentario, sobretodo cuando haces una diferencia entre revistas para aficionados y para profesionales, que también son necesarias y mucho.
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de catachanTe copio parcialmente un articulo... ¿esto te aburre, te engancha, te transmite, te desalienta?
un abrazo
Fijando una actitud.
Me gustan los mejillones. Al igual que a muchos le gustan los vinos. Hace un año hice una dieta para bajar muchos de los kilos que había subido en los últimos 10-12 años. Y me aficioné, tampoco había muchas más opciones, a los buenos espárragos, pimientos, boletus… y mejillones. Comencé a descorchar latas de mejillones en escabeche de Ramón Peña, Ramón Franco, Los Peperetes, Luis Escurís etc.…, en todos los tamaños. Y poco a poco, sin querer, fue aprendiendo un poco, analizando los dos elementos, el escabeche y el mejillón.
Los escabeches son todos distintos. Pero incluso dentro de una marca. Pensemos en Ramón Peña. No tiene nada que ver el escabeche de sus dos marcas, las de envase azul, más baratas y del Súper, y las cajas negras, más caras y del Club del Gourmet. En las primeras el escabeche es más convencional, para asegurar y mantener un nivel de calidad, para no perder clientes, aunque no se ganen amantes. En las cajas negras, latas redondas, el escabeche es un desafío, buscando la máxima intensidad, llevando el clavo y el carácter caramelizado hasta donde los competidores no se atreven. Estoy convencido que en la sociedad actual solo se puede alcanzar la máxima calidad con el equilibrio entre el máximo conocimiento y el riesgo adecuado a cada situación. Saber mucho y buscar siempre algo más. Y no es fácil, ya que aspectos tan golosos como el éxito económico, el placer, el reconocimiento social etc.…, pueden llevar a la parálisis mental.
El escabeche de Ramón Franco es el de toda la vida, la perfección del equilibrio, con el único inconveniente que es difícil apreciarlo, ya que los mejillones se suelen tomar en ambientes informales y distendidos, prestándoles poca atención. Es un homenaje a la sutilidad, como si se le añadiese justas y precisas dosis extra de vinagre de Jerez, pero sin molestar. Clásico, serio, contundente etc.., tal vez el mejor.
Y podríamos hablar de mil cosas más. De los muy numerosos y muy distintos tipos de escabeche. De cómo cambian su sabor conforme pasan los meses y los años. Del color, de la intensidad, a menudo mal resuelta, del más oscuro, a la sutilidad del más claro. De la relación entre la cantidad de escabeche y de mejillones. Del tamaño de los mejillones, de los muy grandes, impresionantes pero a menudo harinosos y desequilibrados, a los más pequeños, donde nos ocurre al revés, que no tienes sensación de comer mejillón etc.…
Puestos a elegir me quedaría con dos, muy distintos entre sí, pero para mí muy buenos: Ramón Peña Gourmet 10-12 y Ramón Franco 4-6. Incluso podría dar una puntuación, mi particular RCP. Y todo parecería tan normal. Todos tenemos derecho a opinar. Un poco de literatura, un buen blog, buenos contactos, aspecto jovial, enigmático ó rebelde, según interese, y a funcionar.
Ayer mi amigo Salva, con una dieta similar a la mía, me dijo que creía que los mejillones, de tanto comer, estaban dejando de gustarle. Le expliqué, conociendo su afición por Ramón Peña Gourmet 10-12, que la última partida recibida en su proveedor (el mismo que el mío, lógicamente) era distinta, ya que de momento el escabeche tan potente superaba ampliamente al mejillón, no existiendo ningún equilibrio. También le dije que iba a escribir un breve comentario sobre los mejillones, a lo que respondió que, conociéndome, seguro que habría investigado, hablado con pescadores, habría leído sobre el mar, las mareas, la temperatura del agua, la profundidad, los sistemas de elaboración y comercialización etc.….
Pero se equivocó. He estado más de un año descorchando (ya sé que es abrir) latas de los mejores mejillones, catándolos con atención, para llegar a la conclusión que no sé absolutamente nada, que no me parece ético hacer una crítica, injusta por mi desconocimiento, y que ésta pueda influir sobre cualquier persona que lea este comentario, y de paso, ensalzando mi ego, perjudique a otra persona que muy posiblemente hace unos mejillones de gran calidad. Los mejillones los compro, como, comparto, aprecio y disfruto, pero nada más. Podría hacer una descripción pormenorizada, similar a las catas de vino que abundan en guías y blogs, utilizando los mismos parámetros de color, olfato, intensidad, paso de boca, retronasal y por supuesto la RCP. Pero esto me aburre, no me proporciona suficiente placer y no lo voy a hacer.
Con los mejillones he vuelto a ser consciente, por suerte ya hace muchos años, que a mi lo que verdaderamente me gusta es el vino. Y tengo amigos que les pasa lo mismo que a mí, el vino es nuestra pasión, y queremos saber todo sobre los vinos que nos gustan. En el más amplio sentido, conocerlo como a una persona a quien quieres mucho. La pasión por el vino, y los amigos que les gusta tanto, es tan intensa que se debe complementar con la canalización adecuada del resto de los aspectos importantes de nuestras vidas.
Y qué decir de los amigos que compartimos la misma pasión. Mi amigo Salva se puede equivocar sobre mi comentario de los mejillones. Pero en los vinos su precisión es prácticamente infalible. Hace 8-10 días fuimos a comer a un restaurante, y le dije que entre los 18-20 buenos espumosos había dos que me apetecían, y que intentara acertarlos. Y acertó los dos a la primera, sin dudar nada, aunque era muy difícil. Le pregunté si para acertar había pensado en los que a él le apetecía, ó si había pensado en los que a mí me apetecían. Me respondió que se lo había puesto muy fácil, porque ambas cosas coincidían.
Buscando la comprensión.
Estoy convencido que en el mundo del vino, como en casi todos los aspectos de nuestra vida, es muy importante el concepto de subjetividad. Y no me refiero a la subjetividad como el contrapunto de la objetividad, de diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo honesto y lo deshonesto, el estrellato y el anonimato, triunfar ó vivir etc.…, todos ellos asuntos muy importantes y que no se suelen tratar con la profundidad que se merecen. Hoy quiero volver un poco más atrás, al principio, a lo que simplemente sentimos ante una botella de vino. Nosotros y ella, solos, y al acecho factores como la experiencia, el contexto social, y ante todo nuestra disposición mental. Hoy quiero referirme, a la objetividad/subjetividad con que cualquier aficionado se enfrenta al vino.
Soy un gran aficionado a la historia social, y estoy convencido que es muy útil para entender el presente. Antiguamente sabían lo que querían, y al vino se le mezclaba agua, miel… para hacerlo más agradable, y se utilizaba como una especie de droga para ponerte alegre. Pasan los siglos, y hoy una misma especie animal, la humana, alcanza el máximo desarrollo simultáneo de la inteligencia y de la necedad (destrucción del medio ambiente, muertos por hambre etc.…). En este contexto, ¿cómo los hombres pueden valorar el vino?
Para contestarnos antes es preciso distinguir entre conocer y comprender, dos conceptos distintos entre sí. El segundo ya engloba el primero, y no al revés. Conocer un vino no implica su comprensión, pero para llegar a comprenderlo es imprescindible su previo conocimiento. Sería como distinguir entre sexo y amor, entre conocidos y amigos. Prácticamente todos reconocen la plenitud de comprender un vino, el amor, la amistad. Y sin embargo, en la práctica, todo suele ser muy distinto, y un poco triste. Por un lado científicos, poetas, filósofos, que no pueden publicar porque no hay compradores para sus limitadísimas ediciones de 3000 a 5000 ejemplares, y por otro lado exfutbolistas mediocres y exguardaespaldas embrutecidos que se forran contando intimidades cutres. Conocer el vino, y aún más comprenderlo, hoy son actitudes extrañas, propias de locos, románticos y rebeldes, que se resisten a formar parte del sistema.
Me gusta creer en la honestidad de todos los profesionales respetables que durante años ha contribuido al desarrollo del vino. Y sin embargo puedo estar en total desacuerdo con sus objetivos y su sistema de trabajo. Puntuar 100 vinos en un día ó 5000 vinos en un año sería el equivalente a estar sentado en la barra del Bar, e ir describiendo a todos los que se sientan a tomarse una cerveza durante 3-4 minutos, con todos los problemas que pueden existir (que nos inviten ó no a la cerveza, que un traje magnífico no deje ver que debajo no hay nada, que hable otro idioma y no lo entendamos etc.…) Con este sistema, coupage de experiencia-intuición-poder, se venden y reverencian miles y miles de guías. Conocer sería invitar al amigo a pasar todo el día junto, y si al despedirte tienes necesidad de quedar para el día siguiente tal vez es el inicio de la comprensión.
Conocer y comprender un vino es algo parecido, pero los diferentes matices son muy importantes. Ya hemos insistido muchas veces que conocer el vino significa saber todo sobre él: la bodega, la añada, el viñedo, el suelo, el clima, la viticultura y elaboración, la filosofía del propietario, comparar con otros vinos, otras bodegas, otras variedades etc.… En la comprensión del vino hay un matiz nuevo, el papel de nuestra mente, el enfoque que hacemos, con una actitud más humilde y tranquila, aceptando que lo importante es el vino y no nuestro ego, midiendo y reflexionando nuestros comentarios, huyendo de verdades absolutas y de tener que expresarlas. Comprender sería conocer el porqué de su existencia, aceptarlo naturalmente y disfrutarlo al máximo. Conocer un vino es un concepto objetivo, y comprenderlo mucho más subjetivo.
Cualquiera puede pensar que estas dudas sobre conocer y comprender los vinos es pura teoría, algo abstracto, que escribo por escribir algo. Pero es justamente lo contrario, es el día a día, es nuestra actitud personal ante el vino. Elegir entre conocer muchos, y comprender algunos, porque para comprenderlo todo nuestro tiempo debería ser eterno y nuestra sabiduría divina, y yo creo que somos humanos y nuestra vida muy corta. No tenemos que elegir una u otra opción, ya que nuestro carácter, nuestra mente, elige por sí sola, y sin darnos cuenta encauzamos nuestra vida en una u otra dirección. Los cambios surgen cuando surgen, y son una opción entre muchas otras opciones.
Hace unas semanas la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima decía: “Soy una persona que necesita flores y algún árbol cerca. Por eso he buscado tener un jardín, aunque sea muy pequeño. Tengo cuatro árboles: un limonero, un manzano, un arándano y un naranjo chino en apenas tres metros. Cuidarlo me hace sentir bien. Además, es muy interesante observar los árboles y las plantas. Las flores son bonitas, cambian continuamente. Los insectos también son interesantes. En un jardín, por pequeño que sea, siempre están pasando cosas. Un jardín hay que regarlo cada día. Y mientras lo riegas, lo miras.” Le preguntan, “¿siempre le ha gustado la naturaleza?”, y prosigue, “No siempre. Yo crecí en el campo de Hitachi, en Ibaraki. Viviamos rodeados de naturaleza, pero no me dedicaba a observarla. En realidad cuando mi madre me enviaba a coger hortalizas ó frutas, lo odiaba. Luego, viviendo en la ciudad, algo cambió”.
No me han gustado nunca las catas descriptivas de los vinos. Son como describir a un hombre “de 40 a 50 años, calvo, gordo, piernas torcidas, piel flácida, miope, muy bajo, orejudo etc.…”, poco más o menos, que parece un demonio. O viceversa, todo son virtudes celestiales y se omiten toda crítica. Pero existen caminos distintos. Todo, un hombre, un vino, se puede interpretar de maneras muy distintas. Tengo un amigo aficionado a escribir en foros que durante años ha realizado catas de vinos serias, describiendo el vino como sabía y sentía, mientras que ahora, en algunas de las últimas, está profundizando en el vino, y surge como muy bien dice, la falta de experiencia, lo difícil de expresar lo que siente, la verdadera grandeza del vino, conceptos nuevos como calidad y tiempo, el adiós a la RCP etc.…, muchas dudas, que representan el inicio de la comprensión del vino.
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de in vino veritasMuy bueno. Felicidades de verdad.
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de Jordi_MelendoGracias Jordi, no es mío, pero cuando caen en mis manos cosas así no me puedo resistir a compartirlas... es parcial, cuando lo publique su autor os pongo el enlace.
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de in vino veritasYa os presentare y os dais un besito
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de in vino veritasNo me he enterado de nada ¿lo podrías repetir? -gracias-
Un hombre ha de tener vicios, a ser posible de categoría, o cuando llega a la vejez no tiene de qué redimirse.
Re: Revistas de Vino....¿Para quien?
Ver mensaje de Otilio HaroJajjaa, ya contaba con eso... una frase hecha:
"esposas de catachan a los otilios"