La complejidad, medida por el número de descriptores...

9 respuestas
    #1
    MCamblor

    La complejidad, medida por el número de descriptores...

    Anteayer estuve en una cena con motivo del 40 cumpleaños de mi buen amigo Greg del Piaz. Greg es un gran amante y concedor del vino italiano y esa noche nos abrió cinco barolos excelsos.

    Estaba yo hace un momento revisando mis otas sobre la velada y me cruzo con una muy interesante:

    ";Giacomo Conterno, Barolo 1964: De color, es casi un rosado--frambuesa con destellos cobre y lila. UNa nariz bellamente dulce, con aromas de violetas, cedro, alguillo de volatilidad, arcilla, anís, brea, membrillo, un sutil elemento animal, cerezas en licor, tomillo fresco, paja... ¡Y ya, que lo de la lista de recetario no le va a esto, carajo! Muy complejo, intrigante, te invita a adentrarte en él más y más, hasta que te envuelve... Increible en boca. Ligero de cuerpo. Vivaz. Fresco. Vibrante. Profundo. Fabuloso. Hace de mi lenguaje algo completamente insuficiente y vacío";.

    Esto, garabateado eufóricamente en una de mis libretitas Clairefontaine... Acabo de traducir parte de un artículo sobre Michel Rolland y sus vinos para disfrute de ustedes. Ahora me pregunto sobre las notas de cata de tanto vino de estos de ahora, enmaderado, hiperpotente, alcohólico, goloso y bajo en acidez. Me entran dudas sobre el momento en que uno reconoce la verdadera complejidad.

    La de ese gran barolo de Conterno no la pongo en duda en ningún momento, la verdad. Me ongo a enumerar los aromas que detecto y, de repente, hay tantos que se me hace ridícula la lista. El lenguaje falla.

    Esto me recuerda aquel concepto de ";jouissance"; o ";goce orgásmico"; que describiera Roland barthes ante el ";placer del texto";. Ese goce llega cuando el lenguaje falla y estamos ante lo inefable, lo jamás descriptible. Con el texto, como con el vino...

    Vamos, como diría aquel viejo profesor mío: Commentez et discutez.

    M.

    #2
    JA_Dianes
    en respuesta a MCamblor

    Re: Quizá

    Ver mensaje de MCamblor

    Debido a lo poderoso de la imaginación, allá donde el lenguaje falla (o mejor dicho se ausenta) ya sea lenguaje escrito, gráfico o musical, las sensaciones pueden llegar a ser más poderosas. Si la situación está bien preparada, rodeado de un buen uso de ese lenguaje, la mente pone lo que falta. ¡Y de qué manera a veces!

    Es el poder de un buen ’vacío’ allá donde se necesite.

    Saludos.
    Jose Ángel.

    #3
    JA_Dianes
    en respuesta a JA_Dianes

    Re: Me refería...

    Ver mensaje de JA_Dianes

    ...A las descripciones de cualquier tipo. Allá donde el lenguaje no llega, llega la imaginación. La labor del comunicador es saber insinuar aquello que no puede mostrar.

    Como dices, probablemente en ese lugar al que no se puede llegar fácilmente es donde estén las cosas sublimes.

    #4
    MCamblor
    en respuesta a JA_Dianes

    Recuerda...

    Ver mensaje de JA_Dianes

    Recuerda que, seg╩n creemos algunos discipulillos de Freud y Lacan, el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

    Pero a lo que me refería es al momento en que no solamente fala el lenguaje, sino también el deseo de comunicar.

    M.

    #7
    Iñaki Blasco
    en respuesta a MCamblor

    Completamente de acuerdo

    Ver mensaje de MCamblor

    A mí también me ocurre. Cuando te enfrentas a un vino enorme, a una de esas joyas que te dejan sin habla lo que menos apetece es escribir y comunicar, sobre todo porque sabes que jamás le harás justicia escrita a la experiencia. Lo mejor es olvidarte de todo y dejarte llevar. Gloriosos momentos.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar