Sota, Caballo y Rey
¿Ribera o Rioja? ¿Verdejo o Albariño?
Seguro que muchos de vosotros habéis sentido esa frustración al pedir una copa en un bar. Os comparto este interesante artículo de Cristina Ybarra que invita a reflexionar sobre el asunto:
https://www.excelenciasgourmet.com/es/opinion/copa-vino-bar
Como bien explica Cristina, pedir vino en España se ha convertido muchas veces en un "acto de fe". En uno de los mayores productores del mundo, con una riqueza de paisajes y variedades envidiable, gran parte de la hostelería sigue presentando el vino como sota, caballo y rey. Al recibir la copa sin el mínimo contexto ni relato, el vino se vuelve genérico, sin nombre. Se priva al consumidor curioso de entender que cada copa es distinta y que el placer se multiplica cuando comprendemos la zona y subozona, la variedad o la filosofía de elaboración que hay detrás.
Para el gran público parece ciencia ficción, pero ahí están las Garnachas de Gredos, los Listanes de la Orotava, las Mencías del Bierzo, las Caíños gallegas, los Bobales de la Manchuela, los Xarel·los del Penedès, las Treixaduras del Ribeiro o esos vinos de albariza que ya comentamos en otro hilo y que están por nacer...
¿Qué opináis del tema? ¿No es negocio para los bares abrir el abanico, formar mínimamente a los empleados para que puedan presentar los vinos por copas de la carta (que no tiene porque ser muy extensa, solo variada) y provocar que los clientes vuelvan a probar otros vinos? o ¿les es más rentable seguir como están y que enseñen o arriesguen otros?.