Vino Viña Ardanza Blanco Reserva 1986: Gran Ardanza vestido de blanco


De color amarillo dorado, con aspecto de mucho grosor, lágrimas gruesas, limpio y brillante, reflejos dorados y anaranjados. En nariz inicialmente se muestra algo tímido y necesitado de airearse y respirar para ganar en intensidad. Se va despertando majestuosamente expresando brillantes notas almibaradas a membrillo escarchado, orejones, ceras, maderas nobles, frutos secos (almendra amarga, cáscaras). Distinguido, educado, amplio, con un perfil nada invasivo que nos lleva a una tipología muy clásica de blanco tradicional pero alejado de los tradicionales blancos de larguísima crianza. Limpio y sin atisbos de reducción. Parece un blanco mucho más joven. Los cremosos son finos y elegantes, integrados en el cojunto, nada agresivos. Aparecen recuerdos a cereal horneado (galleta María) que se engarzan a una viura en estado de gracia. Espléndidamente ordenado, todo en su sitio, repleto de detalles. Aromas a fruta de pulpa de fondo y un toque ciruela claudia. En boca es dónde nos deja anonadados. Simplemente: fantástico!! Lleno, concentrado, sabroso, complejo, con una acidez intensa que lo llena todo de vida y una casi impercetible sensación de alcohol. Tiene una textura de grandísimo vino, acariciante pero ligeramente menos grasa de lo que dejaba intuir. Un gran Ardanza que a pesar de la edad sigue mostrándose joven y fresco, con enorme posibilidades de ir a más. Recuerda al perfil de los clásicos Monopole más que a los blancos de larga crianza. No hay excesos, sólo equilibrio. Final intenso, lleno de fruta confitada, almíbar, cremosos. Un blanco histórico que se dejó de producir a finales de la década de los 80 y que seguimos añorando. Digno heredero de los blancos Metropol de la bodega.

Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/04/vina-ardanza-1986-blanco-reserva.html

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