Tienes toda la razón, no todos envejecen bien, aunque tampoco se pueden sacar conclusiones de una sola botella
Nos costó abrir la botella : el tapón de corcho, gastado por el tiempo, se hizo mil trizas. Una vez meticulosamente filtrado, el vino presenta un color completamente anaranjado - con reflejos ligeramente ambarinos - límpido, brillante y translúcido : muestra signos patentes de vejez avanzada y el análisis olfativo lo confirma. Encontramos notas tenues de sotobosque, de setas desecadas, de cenizas y de cuero antiguo pero ningún rastro de fruta. Muy depurado y fluido en boca, de una finura arácnea, ha perdido mucha fuerza y trata de darnos lo poco que le queda - temblando como una hoja y con voz senil - los recuerdos lejanos de su juventud : té negro, posos de café y panceta ahumada pero nada extraordinario.
A partir de cierto límite - digamos 30 años - reconozcamos que muchos riojas no ganan nada en botella : si algunos de ellos pueden conservar sus cualidades durante más tiempo, lo más prudente sería beberlos en el momento oportuno : pájaro en mano vale más que ciento volando.
Tienes toda la razón, no todos envejecen bien, aunque tampoco se pueden sacar conclusiones de una sola botella
A partir de tres cada diez botellas - ese es mi caso - podemos interrogarnos, sabiendo que un tapón de corcho tiene un tiempo de vida de 25 años.
Algunos vinos sobreviven incluso a su tapón ...
Exactamente : algunos no mejoran sino sobreviven ... mediante una dosis descomunal de anhídrido sulfuroso. Créeme : las cifras serán elocuentes.
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