Vino Rioja Alta Gran Reserva 904 1970: Qué placer catar este vinazo (otra vez)!!


Volvemos con esta delicia de vino, a disfrutar de las cosas bien hechas, de las joyas de la Rioja. Estamos llegando al final de nuestro primer trimestre en Ecuador y a punto de volvernos de vacaciones para España. Como siempre nos guardamos las botellas "especiales" para el final. Vamos a ello:
Tenemos una botella con buen nivel de líquido, a la altura de la base del cuello, y la hemos tenido de pie las últimas 48 horas. Nos atrevemos a abrirla con el abridor de tijeras y felizmente conseguimos que el tapón salga integro, de una pieza, calidad óptima del tapón sin duda. Un buen augurio. Le damos su tiempo, dos horas, y realizamos la cata a 18°C:

VISUAL: De color rojo ladrillo, atejado. Con el ribete muy evolucionado hacia anaranjado. Turbio y de capa media. Lágrima densa y transparente. Su color y turbidez son las "arrugas" que delatan su ancianidad.

OLFATIVA: La verdad es que es maravilloso enfrentarse de nuevo al disfrute de un vino así. En nariz nos indica que estamos ante algo grande, transportándonos a un tiempo pasado. A copa parada apreciamos de nuevo esas notas de monte bajo, a romero y tomillo. Al agitar se convierte en un torbellino de aromas pero muy ordenados, dándose paso unos a otros. Se percibe aún la fruta roja en sazón, notas de frutos secos, avellanas y ese característico olor que percibo en cada botella a pan de higos secos con almendras. Seguimos con la "tocha" en la copa, ensimismados, y nos deleita con unos sutiles toques de eucalipto y toda una serie terciaria, cuero ruso, tabaco de pipa y chocolate negro. Una vez más expresa una mineralidad brutal con recuerdos a arcilla húmeda. Y al final, por increible que parezca, sigue devolviendo notas frutales acompotadas, ciruelas e higos. Sí señores...después de 45 años y la fruta ahí sigue. De intensidad media-alta, perfumando la sala. No defrauda, una delicia en nariz, emocionante, un vino trascendental.

GUSTATIVA: En boca es una perfecta muestra de lo que un buen vino debe atesorar. Opulencia, carnosidad, suave en su paso por boca, una acidez descomunal, los taninos pulidos y una redondez impactante. Realmente sorprende porque es algo inusual el poder observar en un vino ese tacto aterciopelado y a la vez esa amplitud en boca con tan impactante acidez. Como dije en mi anterior cata de hace un año, es un gigante, un titán... Y vamos con el retronasal...que maravilla!... su magnífica crianza aporta notas de duelas envinadas y al momento nos aparecen sabrosos recuerdos especiados de pimienta negra y canela así como notas frutales a moras y frambuesas. El final es de nuevo amaderado dando fe de su pasado, lenta simbiosis del vino y el roble. La persistencia es una barbaridad, unos cuatro minutos y medio, un monstruo. Es un vino que realmente conmueve, impresiona y de qué manera. Son joyas riojanas que hay que apreciar en toda su magnitud y sobre todo...perpetuar para el recuerdo estas maravillosas sensaciones.

Como ya dije, excelente RCP por el precio que pude conseguir. La verdad es que no tiene precio... Le mantenemos la nota...y por muchos años...este vinazo parece eterno.

Nos atrevimos con el primer arroz caldoso de marisco en Ecuador para maridar tan suculento néctar. Una suavidad en boca que jugueteó con los aromas del marisco, unas intensidades aromáticas similares que hicieron que el maridaje fuera una experiencia fabulosa. Qué placer catar este vinazo (otra vez)!!
Adjunto fotos de la cena en comentarios.

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Expatriator69

    Vamos con las fotos:

    • Detalle del caldoso

    • La cena

    • Contraetiqueta

    • En la copa

    • El vino...

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