Las fotos:
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Los 3 entrecottes y la salsa
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La carne y su salsa
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En copa
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La botella precintada
Para celebrar nuestra partida de estas tierras, hemos guardado como despedida este viejuno, un Rioja del 58 ni más ni menos, el cual guardábamos como oro en paño. La botella presenta un nivel excelente y su aspecto exterior es impecable, no obstante venía recubierta de un papel de celofán que la preservaba de agentes externos. Abrimos la botella con el abridor de lamas y conseguimos sacar el tapón íntegro, buenos augurios. La dejamos respirar por 3 horas previo a la cata y servimos a 18°C.
VISUAL: De color rojo cereza, muy atejado, sin diferencia con el ribete y de capa media-baja. El color denota su edad
OLFATIVA: A copa parada aún muestra notas de fruta acompotada, pese a sus 57 años!, parece cosa de magia. Al agitar aparecen notas ajerezadas, herbáceos de hinojo y tomillo en perfecta armonía con unos apuntes lácteos (natillas). Se perciben recuerdos muy tempranilleros, especiados de vainilla y canela maravillosos, dulzones, muy golosos. Por supuesto la madera hace su aparición, sin estridencias, pero asomando. Ha aportado y mucho, notas de duelas envinadas, terciarios muy sutiles de cuero curtido, de puros habanos y cacao. Una delicia para no parar de oler una y otra vez. La intensidad es media-alta, y la complejidad digna de mención. ¡Qué agradable y tan bien equilibrada nariz! Otra obra de arte riojana (una más) que desafía el paso del tiempo exultante.
GUSTATIVA: En boca es algo impresionante… de una amplitud y una suavidad difíciles de igualar. Es sedoso y suave al tacto, pero sin embargo está armado de una acidez brutal, lo que mantiene este vino al pie del cañón, impertérrito. En cuanto a los taninos están muy dulcificados aunque resurgen a los pocos segundos tras cada trago, imprimiendo carácter. Con un retronasal a fruta roja muy madura, incluso algo cítrico (piel de naranja) y notas vegetales de pimientos. De persistencia media-alta, dos minutos y medio. Es una joya de los 50 que se perpetua en el siglo XXI y que no sabemos hasta donde llegará. Es uno de los mejores viejunos que he tenido el privilegio de catar. No puedo sino dar las gracias a los anteriores propietarios por tan excelente conservación. Catar estos vinos es algo increíble, una delicia para los sentidos, no me cansaré nunca...
La RCP excelente, pues conseguí 6 botellas a 16 euros cada una...así que repetiremos la experiencia unas cuantas veces...que maravilla!!
Para maridar esta joya nos marcamos los últimos entrecottes de buey argentino que nos quedaban con una suculenta salsa de boletus edulis. Gran cena y merecido homenaje a este grandioso viejuno. Como bien dice el gran Edu..."el tío Juanca" si sabía lo que bebía. Dios salve a los viejunos !!
Adjunto fotos...
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Los 3 entrecottes y la salsa
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