Gracias a Manuel Aguinaga y su hermano unos pocos privilegiados pudimos probar este testimonio de la historia enológica de España... Vestido de color granate de capa media mostraba abundantes destellos atejados. La nariz esta mu evolucionada y domina un elegante pero algo decrépito bouquet, tras comenzar con un ligero apunte de pólvora, paracen cueros vinos, matices de fruta roja licorosa, delicados especiados y algún sutil toque tostado. En boca resulta fino, con un ataque suave, paso delicado, aun con una cierta acidez, largo y bien perfilado. Nació antes que yo, y ahi sigue mostrando lo que sus creadores, tal vez ya desaparecidos, pusieron de su alma en él....
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