A la vista presenta color picota o quizás mejor dicho cereza (lo digo pensando en el Bierzo, zona de cerezas y picotas), con ribetes y destellos de color violáceos, capa de tipo media y lagrima densa.
Al meter la nariz, intensidad de tipo media a alta y de entrada: fruta, bastante fruta, con predominio de las frutas rojas y las silvestres. Pocos detalles de la madera de entrada.
Al paso por la boca resulta suave, con una buena acidez, con los taninos presentes pero no molestos y detalles de madera, quizás con falta de integrar en parte la misma, pero que no dan la sensación de maderazo ni mucho menos.
Fase final larga y agradable.
En conjunto, vino bastante equilibrado y que resulta fácil de beber, lo cual no es poco, dentro de su gama.
Botella con etiqueta de fondo banco con el nombre en negro, letras grandes y una base de florecillas. Contraetiqueta con bastante información.
Parodiando a Javier: esta vez catado y tomado en jueves, en vez ni de sábado ni de viernes.
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