Amarillo dorado con brillos cobrizos, mostrando una leve turbidez a las 2 horas de apertura de la botella.
Nariz potente, compleja, voluptuosa, fresca y golosa a la vez, que presenta aromas a fruta de hueso, hinojo, flores blancas, membrillo, hierbas frescas, mantequilla, vainilla y chocolate blanco, todo ello sobre un marcado fondo mineral y balsámico, en forma de mentolados y monte bajo.
En boca es potente, con volumen, fresco, untuoso, con excelente acidez, mostrando leves puntitas de golosidad, matices minerales y notas amargosas. Larga persistencia en forma de sensaciones cítricas, amargas y salinas.
Excelente godello, que con 6 años está en un momento perfecto. Trataré de olvidarme de este vino a ver si consigo retrasar la apertura de la otra botella que me queda uno o dos años.
La cata está escrita a horas menos intempestivas, así que dentro de mi subjetividad he sido objetivo. De todas formas con comentarios como ese difícil lo tienes a la hora de conseguir que te deje probarlo. Toma ejemplo del cántabro: fíjate con que elegancia sabe pedir las cosas. De momento tiene más boletos que tú para que le toque la lotería.
Me impresionó cuando nos lo dieron a catar en la bodega. Pillé sólo 2 botellas, pues anda de precio algo subidito, y además cogimos más cosas de esta bodega, algunas de las cuales me han defraudado. No es el caso de este godello, que está entre lo mejor que he probado de esta varietal. Guardo la botella y le buscas un competidor entre tus blancos gallegos maduritos.
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