Color oro joven. He comparado el color de esta botella con otra idéntica del añada 1981, que tenía a mano, y la diferencia es radical, aquella es de cobre viejo oscuro y hay un mundo entre una y otra botella, aunque sólo sea un mundo de 10 años.
El aroma es tímido, le cuesta abrirse y no lo hace enteramente, da cítricos, paja y flores pero no llega a dar los típicos aromas de los blancos grandes reservas de LdH.
La boca tienen más la marca de la casa, muy seco, acidez elevada, relieve acusado, muy amplio- ancho- y graso, con una expresividad muy compleja, muy propia de la casa y con un final muy largo.
Aunque parezca un tópico o algo difícil de creer en un vino del 91, está pidiendo mucha botella para desarrollarse llegar a lo que puede y debe esperarse de él. Cuando tome el color del 81 será un verdadero Tondonia Blanco Gran Reserva, aunque por ahora no parece que pueda llegar a la altura del 87; por el momento no le encuentro le espectacularidad y grandeza del 87 ó del 81, por ejemplo.
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