Casi tres años después abro otra botella y el vino ha dado un cambio notable. El aroma es sublime en grado superlativo. Un bosque mojado por la lluvia al amanecer, flores y hierbas se despiertan y abren sus aromas, los árboles respiran, la tierra mojada emite efluvios orgánicos y los rayos del sol van iluminando el ambiente creando una ligera bruma húmeda.
En boca se nota más la diferencia, ya no tiene ninguna astringencia, los taninos están más pulidos y todo es más armónico.
Dan la neta impresión de que irá a más.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.