Año y medio después.

disfruto de la última botella que me quedaba. Las sensaciones son muy semejantes a las expresadas en la cata realizada el 3/10/2012.

El vino se ha equilibrado bastante, aunque sigue teniendo algunas "aristas", pero en definitiva está disfrutable y muy bebible. La boca es la que ha evolucionado algo, siendo los taninos mucho más dóciles y el paso de boca bastante equilibrado.

Ha perdido un poco de caracter y esa personalidad que le acompañaba, aunque sigue siendo un vino sobresaliente.

Al costar sobre los 30 € la RCP solo es buena/correcta.

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