Casi dos años después.

El vino sigue sobresaliente y ha mejorado en algunos aspectos.

En la nariz los minerales han dejado un poco el protagonismo, aunque siguen presentes, ahora la auténtica dominadora es la fruta, también hay flores y vainilla, sigue la complejidad y parece haber ganado un poco en elegancia.

La boca es fresca y frutal, sin perder la sabrosidad y vivacidad, ha ganado en elegancia y ha perdido potencia, a mi me gusta más de con esta buena "forma", sigue complejo y con un final bastante largo y persistente.

Es un vino muy agradable y fácil de beber, le falta un poco de "punch" y sobre todo el precio, cuesta sobre los 30 €, hacen mermar un poco la RCP.

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