Para un día de playa, o como menú del bar de la piscina o polideportivo. Y esto es precisamente lo que hace que algunos tengan cierta manía a los Rueda, ¿verdad Aurelio?. Vinos de arrebato, que llenan las páginas de una D.O. perjudicándola por una parte, y dándole cifras por otra.
Buscar algo más que el puro fescor de un vino blanco del año es absurdo.
De color pálido con algún reflejo verdoso.
Primer envite fresco y algo resultón, de transcurso anodino, con aldo de fruta tropical verde y demás hierbas que afortunadamente no agreden.
Ligera boca, fresca, y un punto herbáceo.
No dice mucho, practicamente nada. Igual hay que agradecérselo.
¡Ah! y a veces está a 2x1.
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