La garnacha que viene del frío

A pesar de lo difícil para el cultivo en general que presenta la zona, existen personas cuya actitud y trabajo sigue siendo encomiable y digno de toda nuestra admiración. Desde luego, de momento, no se van a hacer millonarios pero ojalá lo consigan.
La garnacha es una variedad difícil, y si encima las parcelas son pequeñas, cuesta arriba, de baja producción, ya sé que en este país hay muchos sitios así ... el clima aquí es frío, continental, y lo remata la altura.
El vino es de capa baja, a la última, aunque todavía conserva algo de juventud.
En nariz el vino es fresco, fruta roja (ciruelas y cerezas), toques balsámicos y ligeros toques a laca de uñas que van y vienen, fondo especiado. En este sentido está al límite de oxidación pero aún no desagrada.
Boca sabroso, ligero, buena acidez, equilibrado, sin aristas y con un toque amargo característico y noble de la garnacha (laurel), elegante y muy ensamblado con trazos de frutillos negros silvestres al final de la boca.
El precio es un gran aliciente, sobre 6-7 €.

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