Nariz intensa, golosa y licorosa, con fruta negra muy madura y notas de regaliz, balsámicos, hojarasca, aromas minerales (como de tierra seca), torrefactos y especias dulces como el clavo. Equilibrada y elegante.
En boca entra con cuerpo medio y con potencia, aunque con un ligero amargor que le da frescura. El tanino está perfectamente integrado y casi sedoso, pero todavía bien perceptible y muy sabroso. Acidez todavía considerable. Persistencia muy larga y con un final en el que vuelven los balsámicos, la mineralidad y los recuerdos de café tostado.
He probado últimamente varias garnachas del Ródano con 15-20 años de botella y frecuentemente me encuentro vinos algo empalagosos, con fruta muy compotada y algo de calidez. Me ha sorprendido positivamente la frescura y finura de este Beaucastel (aquí la garnacha es 30-35%, pero la Monastrell es otro 30% y me daba igual de miedo a la evolución empalagosa, cosa que no ha ocurrido).
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