Sudáfrica es interesante.

En la etiqueta figura un perro sacado de un cuadro de pintor clásico. En la contra nos explica el por qué. El resultado es muy inglés pese a que el nombre de la bodega parece más boér. El corcho, de conglomerado, me es mucho más dañino verlo en un crianza que incluso los de silicona.
Ofrece un cereza intenso de borde cardenalíceo, con una lágrima que deja barrotes de inicio para luego quedar pegada a la copa.
Me gusta mucho su nariz, es potente y muy cabernet sobre todo al principio, seco y con algún rasgo herbáceo muy agradable, pimiento verde; fruta negra sazonada, ciruelas, moras... con tostados de café, noto mineral, especias dulces como el clavo y un ligero balsámico de fondo que bien podría ser laurel.
No parece tan pleno en boca, pero ofrece sabrosidad por ese punto de madurez de la fruta, también con mineralidad, sus taninos secantes e incluso algo salados llegan a contrastar un poco y de paso engañar a ese cuerpo medio.
Interesante como mínimo. Al final el vino gana y hace que el corcho quede solo en una anécdota. En algunos momentos, sobre todo en nariz, me ha llevado al cabernet de Dominio de Valdepusa (vino que me gusta mucho), y hacia algún malbec argentino de los concentrados.
Un entrecotte junto a unas judias planas al vapor y un medallón de foie sobre éstas han acompañado perfecto en esta comida de domingo.
Su precio no ha llegado a 4 € aunque el real estará sobre esa franja que figura en la ficha y por la cual valoro la RCP.

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