Corcho perfecto poco bañado en vino rojo picota oscuro por el interior. Ligeros bitartratos en el corcho.
Visual: rojo picota claro, capa media, ribete cereza-transparente con destellos granatosos. En esta botella no hay atejados en el ribete. Limpio, brillante y con buena lágrima de rápida caída.
Nariz: de muy buena intensidad. Fruta negra compotada y ligeramente licorosa, vainilla, coco, bombón de licor a tope (toffee), chocolate, cacao amargo, tostados, algún torrefacto ligero (aunque predomina el chocolate y el bombón de licor de nuevo), especias, un pelín de pimiento asado, trufa, setas, champiñón, algo de hierba de monte, sotobosque y regaliz. Bastante compleja pero muy agradable donde, ahora mismo, los aromas a chocolate, bombones y dulces en licor digamos que son el 60% de la aromática del vino. Si te gusta el chocolate y los bombones, te encantará...
Boca: entrada suave, sedosa, de tanino perceptible pero pulido. Con un punto de calidez pero en el paso por boca es un vino fresco, sabroso, goloso, con buena estructura y densidad media-alta, pero fácil de beber. El final es bastante largo, con toques dulzones achocolatados pero, sobre todo, ligeramente amargosos que invitan a otra copa. La regaliz y algunas especias suben por la retronasal. La acidez, en el final, es alta (hace babear bajando la barbilla)... y esto explica cómo este vino, con 8 años y medio, está tan en forma, sin atejados en el ribete y tan rico.
Creo que la RCP sigue siendo excelente y que, pasados 8 años y medio largos, el vino evoluciona fantásticamente bien en una añada no precisamente de las mejores de la década en Ribera del Duero.
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